UNA EMPRESA A LA EUROPEA

UNA EMPRESA A LA EUROPEA

Todo el mundo creía que Capill France era una empresa europea, que importaba sus productos para el cuidado del cabello y que por eso era líder en esa área... Nada más alejado de la realidad. La compañía es colombiana; bogotana para más señas y, en vez de importar, exporta.

26 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Sólo que a través de su historia se ha caracterizado por la calidad de sus productos. Hoy la compañía ha dado un paso más en su desarrollo. En pocos días abrirá su nueva sede.

Una lujosa construcción con un diseño arquitectónico muy moderno. Pero las sorpresas no están solamente en la fachada. Por dentro están los nuevos equipos y máquinas con los cuales se crearán nuevos productos.

Por ejemplo, se sacará una línea de champúes con una sola fragancia para que la gente no combine las esencias que originan otro aromas, a veces desagradables.

Las pruebas ya se realizaron y el producto está casi listo. Ese es apenas un secreto, de una industria que día tras día es más competida, y en la cual nunca se revelan los sistemas de producción; antes, por el contrario, todo se guarda con recelo.

Actualmente esto ha cambiado, ya que la empresa ha querido mostrar que está a la altura de las industrias europeas con las cuales siempre la han relacionado. Con esos adelantos técnicos, la compañía ya no solo venderá a los salones de belleza más prestigiosos sino que pondrá sus productos en almacenes, tiendas de cadena y supermercados. Así ha comenzado a expandir su mercado en todo el país.

Pero su historia es realmente curiosa. La empezaron un químico farmacéutico y un vendedor. Ellos elaboraban el champú y una señora se los empacaba en frascos. Y como Francia siempre ha sido la cuna de los buenos perfumes y de los artículos de belleza, empezaron imitándolos. Pero eso fue por muy poco tiempo. Ahora tienen sus propias líneas, sus propias fragancias.

El producto comenzó a pegar rápidamente y la empresa a crecer.

A través de los años, Daniel Antonio Pérez, el químico farmacéutico se quedó con la empresa. Sólo que la compañía crecía a gran velocidad y él se quedaba un poco desactualizado.

Así que, como un reto, entró a la Universidad de los Andes, tomó un curso de alta gerencia y demostró por qué es el cerebro de la empresa.

En cinco años, a partir de la fundación de la compañía, cubre todo el mercado capitalino y comienza a expandirse. En este momento ya está consolidada entre las peluquerías y los salones de belleza. Se satisfizo una necesidad que hasta el momento nadie había servido. Jamás ha sido desplazada. Su línea de productos para el cuidado del cabello siempre han llenado las exigencias de los estilistas. Ahí radica parte del secreto.

Hoy, 18 años después, comienza una segunda etapa que, parece, será más promisoria que la primera, pues las instalaciones y la nueva maquinaria son únicas en el país.

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