ANALISIA JUSTIFICAR LIDERAZGOS

ANALISIA JUSTIFICAR LIDERAZGOS

Mucho antes de la fecha de su instalación, la Asamblea Nacional Constituyente ya logró su primer objetivo: poner a prueba el liderazgo de todos los dirigentes del país. Una vez recuperados del atolondramiento que produjo el fallo de la Corte Suprema de Justicia --que cayó como un garrotazo sobre las cabezas de todos los políticos--, los mecanismos de defensa de la clase política se activaron en forma inmediata. La primera reacción de los líderes más destacados, después de aplaudir o rechazar la decisión de ese tribunal, fue la de reconocer que la única actitud posible en estos momentos es la de salir a la plaza pública a revalidar el título de dirigentes, para poder llegar a la Asamblea Constituyente y tratar de imponer allí sus criterios sobre la estructura del nuevo estado colombiano.

21 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

Por qué lo hacen? Algunos porque ven que sus rivales tradicionales van a recoger una votación nueva y tener un figuración importante durante algo más de seis meses, y no quieren dar ventajas; otros porque huelen el peligro que puede significar una Constituyente en manos de los radicales, los impulsivos, los populistas o los irresponsables, y salen a ponerle un dique a esa locura; y otros porque quieren obtener el respaldo popular que no han logrado por el complejo y excluyente engranaje de las maquinarias electorales de los partidos.

Ahí están, por ejemplo, Alfonso López y Misael Pastrana, renunciando a las cómodas ventajas de la condición vitalicia de ex presidentes para salir a buscar --una vez más y a pulso-- el favor de la opinión pública, y corriendo el riesgo del fracaso electoral. O, lo que sería aún peor, cargando sobre sus hombros y para siempre el posible fracaso de la Asamblea Nacional Constituyente.

Todo aquel que se considere político --de izquierda, centro o derecha-- se siente en este momento obligado a tener una participación, directa o a través de un representante, en el organismo político con mayor poder que haya visto el país desde 1886. Es simple instinto de conservación.

Pero a esa especie de movimiento de autodefensa política le debe salir una competencia que aún no se ha mostrado plenamente, y es la de los candidatos de sectores de la actividad nacional distintos de los de los partidos.

Por costumbre, se ha mirado este proceso electoral como una nueva temporada política. Pero así como los dirigentes en ese campo salen a justificar su liderazgo en las urnas, en muchos otros sectores se siente la presión gremial por promover a sus representantes.

Periodistas, sindicalistas, cooperativistas, empresarios, médicos, pensionados... A medida que pasan los días y se decanta el fervor coyuntural de la Constituyente, la gente se está dando cuenta de que cada sector tiene una necesidad y una visión específica de la sociedad, y que no luchar por tener representación en la Asamblea sería desperdiciar una oportunidad histórica.

Justificar el liderazgo existente --o buscar llegar a él-- es la consigna nacional, y las inscripciones se cierran dentro de nueve días.

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