OLADE PROPONE REORIENTAR EL MERCADO AMÉRICA LATINA SE ALISTA PARA LA CRISIS PETROLERA

OLADE PROPONE REORIENTAR EL MERCADO AMÉRICA LATINA SE ALISTA PARA LA CRISIS PETROLERA

La ineludible dependencia del petróleo, hoy con precios superiores a 30 dólares el barril, producto de la crisis del Golfo Pérsico, está movilizando a América Latina hacia un camino anhelado pero históricamente esquivo: la integración. Desde el viernes pasado, cuando los presidentes de Colombia, México, Venezuela, Argentina, Brasil, Chile, Ecuador y Uruguay, acordaron en Caracas conformar un frente común para hacerle frente a la crisis energética, los responsables del sector en la región empezaron a trabajar.

16 de octubre 1990 , 12:00 a. m.

Y las alternativas, basadas en abundantes estudios sobre la disponibilidad de recursos en el hemisferio, surgieron tras el encargo que los ocho mandatarios dieron a la Organización Latinoamericana de Energía (Olade) para elaborar la matriz energética .

Son tres, según la Olade, las principales acciones que se deben seguir: intensificar el comercio intrarregional de petróleo, aumentar las exploraciones en las innumerables zonas sedimentarias inactivas por parte de los países industrializados, e incentivar la utilización de fuentes alternas.

Para América Latina, la agudización del conflicto en el Golfo Pérsico, no tendría mayores consecuencias económicas siempre y cuando la cooperación e integración se manifieste en los términos propuestos por el Grupo de Rio.

Es decir, atender prioritariamente los mercados intrarregionales. Según estudio elaborado por la Olade, la demanda del área no se encuentra autoabastecida pese a que la producción llega a 6.6 millones de barriles diarios y el consumo a cinco millones.

Por el contrario, América Latina y el Caribe están fuertemente vinculadas al mercado petrolero extraregional a través de sus flujos de importación y exportación.

El desfase tiene una clara explicación: de los 6.6 millones de producción, 3.34 millones de barriles se colocan fuera de la región. De otros país, se deben traer, entonces, 1.2 millones de barriles diarios.

El estudio de Olade, conocido por EL TIEMPO, indica que el 75 por ciento de las exportaciones extraregionales de América Latina y el Caribe se dirigieron en 1989 hacia Estados Unidos, el 15 por ciento a Europa Occidental y el resto hacia otras áreas.

En tanto sus importaciones de crudo y derivados se originaron, aproximadamente por partes iguales, del Medio Oriente y Norte de Africa, la Unión Soviética y Estados Unidos.

La alternativa, según el director ejecutivo de la Olade, Gabriel Sánchez Sierra, consiste en reorientar la oferta, dando prioridad a los mercados locales. En este sentido se está trabajando con los diferentes gobiernos de los países productores.

La situación actual le brindan al sector energético la posibilidad de constituirse en el elemento dinamizador de la integración y cooperación regional, tal como lo fue en su momento el carbón y el acero para la actual Europa Comunitaria , dijo.

En el área, Brasil es el más afectado con la crisis, si se tiene en cuenta que antes de la invasión de Kuwait por parte de Irak, adquiría 330 mil barriles diarios de la zona del Golfo. 160 mil procedían de Irak, 30 mil de Kuwait y 140 mil de Arabia Saudita.

Chile y Uruguay se encuentran en la misma situación. El 44 por ciento y 54 por ciento de sus importaciones, respectivamente, proceden de fuera de la región.

De los 26 países miembros de la Olade, 21 son importadores, en su mayoría netos, de petróleo y derivados. En el caso de Brasil, que compra en el exterior 660 mil barriles diarios del combustible, la situación es dramática.

Según Olade, por cada dólar de aumento en las cotizaciones, el vecino país debe pagar 240.9 millones de dólares años. En los dos últimos meses el petróleo pasó de un promedio de 16 dólares el barril a 35 dólares.

Las condiciones son muy diferentes para los cinco exportadores de la región. Colombia que vende al exterior un promedio de 180 mil barriles diarios recibe anualmente por cada dólar de aumento en la cotización 66 millones de dólares; Ecuador, 73 millones de dólares; México, 474 millones de dólares; Trinidad y Tobago, 36 millones de dólares; y Venezuela, 766 millones de dólares.

En total los cinco exportadores Latinoamericanos, dos de la OPEP (Venezuela y Ecuador) y los tres independientes, recibirían 1.415 millones de dólares adicionales por cada dólar que suba el petróleo.

La Olade advirte que esta es una situación coyuntural y que la especie de bonanza puede revertirse debido a la inestabilidad del mercado internacional.

En cambios los países en desarrollo, tendrán que aumentar sus egresos por compra de combustibles en 26 mil millones de dólares anuales de continuar el barril por encima de 30 dólares. FORMULAS DE SALVACION La Organización Latinoamericana de Energía (Olade) agrupa 26 países de América Latina y el Caribe. Según el director de la entidad, Gabriel Sánchez Sierra, la región cuenta con importantes recursos energéticos, que deben ser aprovechados en este momento de crisis, a través de la integración física y el reforzamiento del intercambio comercial.

La distribución desigual de los recursos y de los consumos, deben reorientarse y en ello hay pleno respaldo de los diferentes países signatarios para garantizar la seguridad energética de la región. Las estrategias son las siguientes: Estudiar la posibilidad de definir un acuerdo amplio que propicie un incremento del comercio intrarregional de petróleo, que permita asegurar el abastecimiento de crudos y derivados en condiciones favorables para los países vendedores y compradores. Intensificar la exploración y desarrollo hidrocarburífero en la región, cuyas cuencas sedimentarias están aún poca exploradas, y aprovechar el posible interés del mundo industrializado, al querer reducir su dependencia del Medio Oriente. De igual manera, se deberá facilitar y dar a conocer a las empresas petroleras públicas y privadas de América Latina y el Caribe, las oportunidades de exploración en cada uno de los países de la región. Diversificar el balance energético con el objetivo de reducir la excesiva dependencia de la región respecto al petróleo, especialmente incentivando la utilización de gas, carbón e hidroenergía, así como mediante un esfuerzo intensivo en el campo de la eficiencia energética y la complementación de las interconexiones eléctricas existentes.

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