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COMPAÑERO, APUÉSTELE A LA EDUCACIÓN

COMPAÑERO, APUÉSTELE A LA EDUCACIÓN

Ellos decidieron empuñar un lápiz en lugar de un arma. Encontraron que las contradicciones no solo se combaten en el monte sino también desde un aula de clases. Optaron por bombardear al Estado, pero con ideas y resolvieron apostarle a la reconciliación nacional a través de la educación. Hoy día, así como en una lejana población de Córdoba se educan juntas tres generaciones de excombatientes, en las principales universidades públicas del país se preparan colombianos que alguna vez fueron guerrilleros.

Desde 1990 y producto del proceso de desmovilización de alzados en armas (en ese entonces del M-19), los acuerdos de paz incluyen la educación como parte de la atención al desmovilizado.

Ya hay 700 bachilleres. Y actualmente el programa cuenta con 4.500 alumnos (excombatientes del M-19, Esperanza Paz y Libertad, del Movimiento Quintín Lame y del PRT) en 34 sedes de 14 departamentos de Colombia.

Ellos se enrolaron en el Programa Educativo para la Paz y la Reconciliación Nacional que actualmente es liderado por la Universidad Pedagógica y apoyado por el Plan Nacional de Rehabilitación (PNR).

El salto Nooo, eso es un quemadero , pensaba Julián mientras veía las ganas con que muchos de sus conocidos del PRT tomaban sus cuadernos y se iban a clase.

Y no la creía. Estaba algo prevenido, apático. Hasta que un día mi compañera me dijo que si no iba a ser nadie en la vida. Eso me puso a pensar... El estuvo con la guerrilla desde los 14 años. Ahora tiene 30.

Le apostamos a los proyectos de paz. Y no se trata solo de desmovilizar combatientes. Es movilizar comunidades que están distantes de los procesos de paz. Y en últimas no vengo por un cartón, quiero educarme para ayudar a los demás , dice.

Julián escogió algo que lo ha motivado siempre: el medio ambiente. En algún sitio del sur oriente de Bogotá, y mientras reparte su tiempo entre el estudio y el empleo, él está trabajando con varias comunidades para recuperar una quebrada y emprender labores de reciclaje.

De esa misma forma es como ya están andando solos proyectos de explotación de caña panelera en Cúcuta, de agua potable en Córdoba, de producción de bluyines en Medellín...

En la U En la primera parte del programa la acogida fue muy baja. Tal vez por desconfianza frente al cumplimiento de los compromisos que asumió el Estado. Pero una vez salieron los primeros bachilleres la asistencia fue masiva. Y hay puntos muy destacables como el hecho de que el puntaje más bajo obtenido en los últimos exámenes de Estado fuera de 250 , dice María Eugenia Gallo, directora del programa.

En cuanto a la presencia de desmovilizados en las universidades, se están moldeando distintos proyecto (de acuerdo a sus expectativas) para lograr, por ejemplo, especializaciones en estudios colombianos con énfasis en comunicación social, orientados a la comunicación social alternativa.

También se está trabajando en énfasis en ciencia política y soluciones de conflictos, en gestión municipal y en pedagogía alternativa.

Una buena parte de los excombatientes que salieron bachilleres se vincularon a los programas ya existentes en las universidades de Antioquía, Valle, Distrital. Pedagógica Nacional. Algunos pocos pasaron a universidades privadas por su propia cuenta. A gran escala, la tendencia es muy marcada hacia las humanidades y las ciencias sociales.

El primer año de universidad los excombatientes reciben una especie de tutoría pedagógica con la que se les refuerzan los conocimientos en áreas como matemáticas y biología.

El programa, de acuerdo con Gallo, contempla también proyectos para casos especiales como maestros y estudiantes universitarios que abandonaron sus carreras para vincularse a algún movimiento. La idea es que se les valgan esos años de universidad.

Ya se han hecho contactos para asesorar procesos similares en Nicaragua y Guatemala, y el esquema ha sido acogido para educar a funcionarios públicos (como el caso de la Registraduría) y madres comunitarias.

Porque como dicen los excombatientes: ellos no quieren ser los únicos. El programa no debe ser solo una alternativa para nosotros, en Colombia se debe erradicar el analfabetismo, en los barrios pobres y aislados, en los municipios; la educación es una de las mejores formas de alcanzar la paz , dice Julián quien comparte expectativas con María, Alberto y Mario.

María estuvo con milicias populares en el sur de Bogotá, Alberto con el M-19 desde antes de los procesos de paz y Mario llegó al programa a través de un familiar que fue combatiente (el año pasado el proyecto se amplió a los familiares de los exguerilleros).

Ellos comparten el temor hacia una sociedad que no los acepta del todo y donde aún se debe ocultar su nombre (por pedido expreso es que se omiten los nombres reales). Pero también comparten la misma esperanza del cambio y manejan un concepto muy claro de lo que significa participación: la gente no debe quedarse esperando a que todo le llegue a sus manos, siempre habrá contradicciones, pero ahora hay opciones , dicen. nBueno, bonito y barato El proceso formativo, único en su género, es de 18 meses. Durante ese tiempo se desarrollan tres módulos, cada uno con una duración de seis meses, que contemplan la educación primaria, secundaria y media vocacional. Al culminar ese proceso el participante obtiene el título de bachiller del Instituto Pedagógico Nacional.

Y la pregunta entonces es cómo en tan poco tiempo se puede resumir lo que a un ciudadano cualquiera le toma 11 años?.

El adulto tiene mucho que aportarle a la escuela. Le atribuye un sentido a la educación. Por eso aprovecha el saber obtenido y lo incorpora a su cotidianidad, dice María Eugenia Gallo, directora nacional del programa.

Y esos espacios se combinan también con lo formal como física, química, biología y matemáticas, por ejemplo.

Se trabaja básicamente con las universidades públicas, ellas dan sus sedes. Opera con maestros nombrados por las secretarías de educación de los municipios donde se lleva a cabo.

Las sedes del proyecto están ubicadas en los departamentos donde hubo conflictos armados y donde ahora los desmovilizados están constituyendo asentamientos.

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