LA ENERGÍA SANADORA DEL CRISTAL

LA ENERGÍA SANADORA DEL CRISTAL

A través de los siglos, las piedras han causado la admiración y el respeto de los seres humanos, que las han convertido en elementos de decoración, sanación y poder. Son luz e información materializada. La cristaloterapia, como parte de la medicina alternativa y vibracional, es una ciencia que está tomando auge en la Era de Acuario. Tiene sus raíces más antiguas en la Atlántida, de donde pasó a Egipto y a las culturas antiguas de América. En la India, los Vedas utilizaron las gemas como instrumentos importantes de sanación y como polvos en sus medicamentos líquidos.

04 de junio 1994 , 12:00 a.m.

Nuestros antepasados, que conocían sus propiedades, formaron con ellas joyas y amuletos para aumentar los poderes de clarividencia y sanación de jefes de tribu y chamanes. Los indígenas precolombinos, chibchas, taironas, caribes y tumacos utilizaron principalmetne las piedras ágata cornalina, cuarzo lechoso y jaspe rojo, como lo vemos en la joyería que reposa en museos y galerías.

El cuarzo cristalino y el lechoso son piedras que aumentan la luz en las glándulas cerebrales para clarificar zonas oscuras y pensamientos confusos; estas piedras se colocan en el chakra coronario y en los vitris, que son puntos de absorción de las energías cósmicas. Por su parte, el ágata cornalina y el jaspe rojo oscuro son piedras que ayudan en el proceso de concreción de ideas, en el cuerpo material o físico; estas gemas se colocan en el estómago y bajo el vientre o plexo sexual.

Es interesante observar cómo nuestros aborígenes conocían las propiedades opuestas pero complementarias que estas gemas poseían, y armaban en collares, pecheras y amuletos todo un elemento de poderoso uso esotérico. Si nos acercamos por ejemplo a la cultura egipcia, vemos cómo uno de los máximos sacerdotes, Aaron, utilizaba una pechera famosa con 12 piedras preciosas para aumentar sus poderes. Entre las joyas usadas por los faraones, vemos a menudo el lapizlázuli, la piedra que desbloquea las capacidades mentales y desarrolla la clarividencia.

En las monarquías europeas se utilizaron piedras en coronas y cetros, no como simple adorno, sino para dotar a sus poseedores del don de mando y la capacidad decisoria.

Cuando examinamos un cristal muy detalladamente, vemos que sus unidades básicas de energía no son realmente materia sino vibraciones sutiles, pues el cristal es luz materializada y cada color tiene una determinada vibración que actúa sobre los cuerpos del ser humano. No solamente actúa a través de su color, sino de su estructura molecular.

En el reino mineral existen siete clases de cristales. El sistema isométrico, como la fluorita; el tetragonal, de cuatro lados, como la mulfenita; el hexagonal, como la esmeralda; el trigonal, como la turmalina; el ortorómbico, como el topacio; los monoclínicos, como la azurita, y los triclínicos, como la turquesa. Cada uno de estos seres cristalinos es una forma purificada de materia conectada con la fuerza cósmica universal.

Un ser humano tiene siete centros de energía en el plano físico y cinco en otros planos. Cada uno de estos centros tiene una determinada vibración que se traduce en un color. El primero, al rojo oscuro; el segundo, al amarillo dorado; el tercero, al naranja; el cuarto, al rosado y al verde; el quinto, al azul turquesa; el sexto, al violeta y el séptimo, al arco iris o tornasolado. Cuando un órgano del cuerpo físico o síquico se enferma, el color de ese centro se demerita, entonces palidece y se vuelve opaco; de allí que coloquemos las gemas en forma de mandalas en cada uno de estos centros vitales para elevar el color y la vibración en este centro y, así, del órgano que se encuentra enfermo.

Las piedras que elevan la vibración del primer centro son el granate, la turmalina negra, el jaspe café o rojo, el cuarzo ahumado y las ágatas oscuras. Aquellas que actúan sobre el segundo centro son el cuarzo citrino, el rutilado, el ojo de tigre, el topacio imperial, el ámbar de tonos dorados. El pleno solar es activado por el ópalo naranja, la azurita, la malaquita, las ágatas naranjas y la rodocrosita.

En el chakra del corazón está el cuarzo rosado, la turmalina bicolor, la esmeralda, la kunzita, la rodonita.

Para el quinto chakra, sobre la glándula tiroides, está el agua marina, la celestita, la turquesa, la silica, la piedra luna y el ópalo lechoso.

Entre las piedras que se recomiendan para la activación del tercer ojo está la azurita, la silica, la amatista, el lapizlázuli y la sodalita. Finalmente, el chackra coronario debe ser activado por una druza de cuarzo cristalino.

Los cuarzos cristalinos de doble punta deben ser entreverados para reforzar cada una de las colocaciones de piedras en las zonas que ya mencionamos. El cuarzo cristalino, además, descompone la luz en el prisma formando polaridades bicolores (rojo-verde) (anaranjado-azul) (amarillo-violeta), las cuales se asimilan a la corriente alterna (AC). Cada polaridad actúa en un hemisferio cerebral de tal forma que armoniza las células y neuronas, con lo que se logra paz y equilibrio.

La utilización de las piedras sobre el cuerpo tiene una variación y es la colocación de pequeñas muestras de éstas sobre los puntos acupunturales, ayudados por una iluminación con una lámpara de luz ultravioleta, la cual viene a aumentar la vibración molecular de la gema sobre el órgano que se desea; esta práctica está siendo utilizada con mucho éxito por médicos bioenergéticos de Medellín.

La práctica de la cristaloterapia o colocación de las gemas sobre el cuerpo viene a ser fortalecida por la toma de los elíxires de las mismas gemas. Los elíxires son preparaciones líquidas activadas por la energía de los elementos de la naturaleza, tales como el sol, el rocío, la fuerza de imanes y la energía de las pirámides de cobre. Se absorben así las propiedades de las gemas en el agua, se potencializa su energía, se preservan con alcohol y se suministra luego al paciente en gotas sublinguales, lo cual viene a dar una continuidad al tratamiento inicial de la terapia con gemas.

Como sería interminable entrar a enumerar los usos en el campo físico, síquico y espiritual de las piedras y sus elíxires, vamos a seleccionar 16 para elaborar un cuadro de algunas de sus propiedades y de los usos de sus elíxires. Agata botswana. Aplicada en quemaduras, encías, hemorragias, tracto intestinal, riñones, para la piel, depresión, contra la letargia. Ambar. Bronquitis, inflamaciones, atrofia muscular, exposición rayos X, ansiedad, toma de decisiones, memoria.

Agua marina. Vasos sanguíneos, sistema nervioso, sistema vertebral, problemas de garganta, problemas de dientes, abdomen, desorientación, habilidad de expresión, miedos.

Azurita malaquita. Crecimiento anormal de células, anorexia nerviosa, cáncer, hígado, deficiencia de nutrientes, vértebras, falta de disciplina, recuerdo de sueños, problemas emocionales.

Berilo. Aerterioesclerosis, enfermedades cardiovasculares, diarrea, problemas digestivos, problemas en los ojos, gripas, hemorragias y menstruación. Crisocolla. Artritis, calcificaciones, úlceras, estrés, balance emocional, miedos, culpabilidad, tensión nerviosa.

Esmeralda. Problemas de los ojos, corazón, problemas infantiles, circulación, constipación, problemas digestivos, sistema inmunitario, tracto intestinal, riñones, laxante, sistema nervioso, contra todo tipo de radiación, balance emocional, habilidad de expresión, problemas de imagen paterna, miedos escondidos, armonía, balance mental, esquizofrenia.

Fluorita. Gripas, inflamaciones, hígado, pulmones, mongolismo, dientes, encías, inflamación viral, ansiedad, hiperquinosis, conflictos sexuales, aumento de la fuerza vital.

Granate spesartine. Anemia, hemorragias, herpes, balance hormonal, desórdenes sexuales, potencia sexual.

Hematita. Quemaduras, circulación, problemas en los ojos, dolores de cabeza, hemorragias, inflamaciones, deficiencia de nutrientes, piel, histeria, riñones. Jaspe (pintado de café). Alergías, constipación, problemas digestivos, contra contaminación, sistema inmunológico, laxante, pulmones, boca, úlcera, sueños, habilidad de expresión, alucinaciones, talentos de vidas pasadas. Lapislázuli.

Bronquitis, cáncer, desintoxicación, esófago, fiebres, enfermedad de Hodgkings, laringe, linfa, sistema nervioso, espasmos, timo, toxemia, rabia, da entereza, contra introversión, claridad mental, timidez.

Cuarzo amatista. Alcoholismo, baja el nivel de azúcar, epilepsia, ojos, dolores de cabeza, sistema nervioso, radiaciones dañinas, insomnio, memoria, control de las pasiones y vicios, fuerza de voluntad, cerebro, autismo.

Cuarzo rosado. Circulación, fertilidad, leucemia, radiaciones, problemas sexuales, rabia, estrés, apreciación del arte, balance emocional, orgullo, seguridad personal, amor.

Turmalina negra. Anemia, artritis, envenenamiento de sangre, circulación, dislexia, contaminación, sistema nervioso, concentración, desorientación, fuerzas negativas, miedo, hiperactividad, negatividad.

Me quiere, no me quiere Estos son algunos de los usos de las esencias de flores en la Nueva Era. Geranio aromático - para recordar sueños Lirio - terapia de vida pesada Margarita - ayuda a la meditación Zinia- alegría Limón - claridad mental Impaciente - cura la impaciencia Flox - cura la hipocondría Eucalipto - para superar un luto Victoria regia - contacto con otras dimensiones.

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