LA 170: CALLE TRANCÓN

LA 170: CALLE TRANCÓN

Para ellos, las entidades del Distrito deben tomar medidas a los graves problemas que se presentan por el descuido de casi todas las vías de acceso. Para los vecinos y los alumnos de 40 colegios de la calle 170, salir o llegar a sus casas o colegios se convirtió en un problema diario. En los últimos años, el flujo vehicular se duplicó y con la construcción del puente vehicular gemelo del mal llamado tercer puente, el tráfico aumentó en forma considerable.

26 de enero 1991 , 12:00 a. m.

Sólo que las vías aledañas no tienen la infraestructura necesaria para soportar tanto tráfico. Los trancones son larguísimos, y para poder entrar o salir se necesitan más de dos horas.

Eso cuando no hay estrelladas o accidentes, que también se convirtieron en algo común en el sector.

Así que la ampliación de la vía es algo prioritario. Ese problema lleva años, sólo que con el nuevo puente se agudizó mucho más, ya que los pasos vehiculares no tienen orejas o cruces que faciliten el acceso a los diferentes barrios.

Así que el paso se complica mucho más. La 170 parece un callejón sin salida.

Los vecinos han querido solucionarlo. En varias oportunidades recurrieron a la Alcaldía Mayor. Han pasado por lo menos tres mandatarios, y todos los esfuerzos han resultado infructuosos para los representantes de estos 20 barrios.

Ellos no se explican por qué no hay una respuesta efectiva a las numerosas solicitudes que desde 1987 han hecho a las entidades distritales encargadas.

En noviembre hicieron otro esfuerzo. Le enviaron una nueva carta al alcalde Juan Martín Caicedo, quien les contestó, pero no les dio muchas esperanzas.

Entonces, los líderes comunales de 20 barrios decidieron realizar un paro cívico.

En él participarían los barrios Villa del Prado, Nueva Villa del Prado, San José de Bavaria, Bosques de San José, Ambaló, Namur, Portales, La Moneda, Gilmar, Britalia-Las Margaritas, La Chocita, San Diego, Vista Bella, Calima Norte, Villa Delia, San Cipriano, Santa Catalina 1 y 2, Los Elíseos y Nueva Zelandia.

Ellos siempre han querido colaborar con el Distrito y llevar buenas relaciones con sus funcionarios, pero les resulta imposible seguir soportando esta situación.

Esta empeora cada vez más, por cuanto crecen en forma muy rápida las urbanizaciones y, obviamente, los habitantes de todo el sector. A esto se le debe agregar los nuevos colegios y los buses que transitan a diario por allí.

Los vecinos están más preocupados y sorprendidos al saber que sólo se ampliaría la calle 170, pero hacia la carrera séptima, solución que en estos momentos para ellos no es tan urgente.

Sin embargo, alcanzaron a ilusionarse la semana pasada cuando vieron que llegaban varias cuadrillas de obreros, pero sólo era para tapar algunos huecos que hay en la zona.

Para los vecinos, esta medida no pasa de ser apenas un paño de agua tibia que no soluciona nada y el problema día tras día sí crece más.

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