Secciones
Síguenos en:
Y AHORA, EL CHOQUE DE LAS CIVILIZACIONES

Y AHORA, EL CHOQUE DE LAS CIVILIZACIONES

Esta semana, Estados Unidos comenzará a enviar 300 soldados a Macedonia para unirse a los 700 soldados escandinavos que ya están allá como observadores de las Naciones Unidas. El propósito declarado es evitar que se extienda la actual guerra de Bosnia-Herzegovina a una república más de lo que fuera Yugoslavia. Sin embargo, el detonador que podría hacer estallar la bomba en los Balcanes y poner a estas fuerzas pacificadoras en un verdadero peligro está en la potencial explosión de una guerra de liberación iniciada por los musulmanes de Albania, quienes comprenden el 90 por ciento de la provincia yugoslava de Kosovo.

Por tal razón, la comunidad mundial debe resistir las súplicas del presidente Albano Sali Berisha, aparentemente ahora bajo seria consideración, de que se ponga a Kosovo bajo control de la ONU o de la OTAN, ya que solo así cree poder evitar que se realice una nueva purificación étnica en contra de los musulmanes de Albania para satisfacer lo que dice es el plan de una Serbia mayor que tiene Slodoban Milosevic. Mi temor es justamente lo opuesto: la presencia de fuerzas de la ONU o de la OTAN darán valor a los albanos, y podrán sentirse lo suficientemente seguros y levantarse contra los serbios.

Sé personalmente que lo último que desean ahora los líderes serbios es tener otra guerra en el frente sur. Pero también sé que, si estalla la guerra en Kosovo, los serbios lucharán hasta el último hombre, mujer y niño para evitar la independencia de esta provincia.

Acto de guerra Kosovo es la cuna de su raza. Es, por así decirlo, su Jerusalén. Por qué habrían los musulmanes de Albania de arriesgarse a encender un aún más sangriento episodio de guerra.

Albania es un país profundamente empobrecido, a pesar de su riqueza en minerales y en petróleo, destruido por décadas de rudo gobierno comunista que lo convirtieron en el más aislado sitio del planeta. El desempleo en Albania alcanza actualmente un terrible 50 por ciento. En parte para compensar por la infernal devastación de su sociedad, Berisha tiene la visión de levantar una Gran Albania, un Estado musulmán que incluiría a los albanos en Kosovo y Macedonia .

En esta visión, lo apoyan otros estados musulmanes, especialmente Arabia Saudita y Turquía. El intento de intervenir con cascos azules y pacificadores de la ONU en este contexto serviría a los deseos de aquellos círculos que buscan provocar una confrontación directa entre las autoridades serbias que controlan Kosovo y la población étnica de Albania. Tal enfrentamiento lograría una desestabilización que ofrecerá la oportunidad de atacar a Serbia desde el sur cuando ya está ocupada en Bosnia.

Por supuesto, si se intenta enviar soldados de la ONU y de la OTAN a Kosovo sin consentimiento de Belgrado, ello en sí mismo constituiría un acto de guerra porque Kosovo es parte de la estructura del Estado yugoslavo. Una vez que estén ahí las tropas, su presencia señalaría a la muy antiserbia población que sería protegida si se rebelara y se enfrentara militarmente a sus autoridades.

En tal punto, sería inevitable que las tropas desplegadas con la bendición de la ONU para una pacificación preventiva se verían obligadas a ocupar Kosovo, ingresando en la más costosa de las batallas con los serbios e iniciando el incendio de pradera que todos tememos envuelva a los Balcanes por completo.

La mejor manera de evitar este resultado es evitar provocar a los serbios colocando a los cascos azules solo a lo largo de la frontera entre Albania y Kosovo. Un despliegue de fuerzas internacionales a lo largo de esta frontera, y no en el interior, no daría a los musulmanes de Albania la idea de que ahora los fuertes están con nosotros. Podemos comenzar la lucha por nuestra independencia .

No toquemos a Kosovo Todos los partidos políticos de Grecia se oponen a la intervención militar en Kosovo, particularmente si incluye bajo la bandera de la OTAN a países de la misma región balcánica, como Turquía. Sería devastador para el frágil balance de seguridad en nuestra área si hubiera movimientos de tropas en esta o aquella dirección basados en tomar partido en los actuales conflictos, resultado del colapso de la Yugoslavia de Tito.

Cuando mi gobierno vuelva al poder, como espero que ocurra en octubre, buscaremos, por supuesto, apoyo total para los esfuerzos pacificadores en los Balcanes. Sin embargo, tendremos mucho cuidado de limitar y definir estrechamente la proposición desestabilizadora de la pacificación .

En el futuro, me temo, los problemas de la guerra y la paz en los Balcanes dependerán menos y menos de las instituciones de la posguerra como la OTAN, y se basarán crecientemente en los cimientos de un pasado más profundo. Nos guste o no, esto está convirtiéndose en realidad.

Debemos recordar que la actual crisis en lo que fuera Yugoslavia fue fomentada por esos viejos compañeros de la segunda guerra mundial, Alemania y el Vaticano. El 16 de diciembre de 1991, la Comunidad Europea, por iniciativa de Alemania y en nombre de la solidaridad de la CE, decidió unánimemente romper Yugoslavia y reconocer a Eslovenia y Croacia (ambas poblaciones católicas). Fue el primer acto de la caída del infierno para la antigua Yugoslavia.

Ahora está siendo obvio para todos que la única forma realista de acabar finalmente con el derramamiento de sangre, a pesar de las nobles esperanzas, es mediante la partición: tres estados étnicamente separados de croatas católicos, musulmanes bosnios y las poblaciones entre ellos y quizá algún día pueda formarse una federación entre todos.

Otra consecuencia del liderazgo alemán de Europa y de la visión del Vaticano, que busca una Europa católica de regímenes demócrata-cristianos, es la resurrección de viejos nexos entre los poderes ortodoxos: Atenas, Sofía, Bucarest y Belgrado.

Aunque nadie pensaba en ello hasta recientemente, los eventos en la antigua Yugoslavia han dado forma al choque de las civilizaciones que el científico político estadounidense Samuel Huntington dice está remplazando los conflictos de la Guerra Fría.

Entre más sangre se derrame en esta parte de Europa, más cierto será este choque. El clima ya es muy fértil. El resultado para todos los que deseamos evitar este futuro es: no toquemos a Kosovo. De otra forma, las llamas nos envolverán a todos.

(*) Papandreou fue primer ministro de Grecia de 1981 a 1989. Según una reciente encuesta, se espera que Papandreou y su PASOK (Partido Socialista Pan Helénico) vuelvan al poder en las elecciones de octubre. Los Angeles Times Syndicate.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.