UN TRÍO DE ASES QUE NO DEFRAUDÓ

UN TRÍO DE ASES QUE NO DEFRAUDÓ

Frente al trío Edberg-Becker-Lendl, que domina el tenis mundial en los años 90, la llegada de Patrick McEnroe, quien obtuvo a los 24 años su primera consagración en sencillos, aporta un poco de nostalgia a las semifinales del abierto de Australia que llega a su definición en el court central cubierto del Flinders Park, protegido del mal tiempo. Portador de un apellido que aún hoy hace soñar a los aficionados y temblar a los campeones, Patrick parece extrañamente solo en la corte de los grandes, en especial porque debe su notoriedad al ejercicio complementario del dobles que lo llevó a ganar Roland Garros 1989 acompañado por Jim Grabb.

24 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Vencedor en cinco sets del italiano Cristiano Caratti, ídolo suplente de las adolescentes australianas, que tras ver derrotado a Pat Cash, su indiscutido número 1, lo adoptaron llamándolo Caratti Kid, Patrick McEnroe tiene 7 años menos que su hermano John Patrick y está bastante por debajo en el terreno del tenis, como lo demuestra su clasificación como número 114 mundial.

El camino de McEnroe II se detendrá tal vez a los pies de Boris Becker, que juega a la perfección en la superproducción australiana el papel del número 2 que trata por todos los medios desbancar al número 1.

De acuerdo con lo visto en los últimos días, Becker debe arrasar con Patrick McEnroe, sobre todo si presenta una forma psicológica y física similar a la que exhibió ayer ante el francés Guy Forget, cabeza de serie número 10, a quien ayer no podía salvar ni la poción mágica de Asterix.

Raras veces enfrenté a un rival que jugara tan bien, con tanta fuerza y en especial con tanta ambición , admitió el zurdo marsellés al concluir un match que se le hizo cuesta arriba desde el primer game, que tuvo la mala idea de resignar ante un Becker más Bum-Bum que nunca.

La otra semifinal, en cambio, parece más equilibrada y por lo tanto mucho más apasionante porque, sin ir más lejos, ofrece a los australianos la revancha de la final 1990 abruptamente interrumpida por una lesión del sueco Edberg y por lo tanto una victoria sin pena ni gloria para Lendl, ganador de las dos últimas ediciones del torneo.

Implacable desde la primera ronda el checoslovaco, campeón mundial 1990, a despecho de haber resignado el número 1 mundial para quedarse con el 3, puso a Goran Prpic bajo presión desde el primer punto y lo aplastó en el primer set por 6-0 y sólo le dejó espacio para igualar los otros dos que se adjudicó con una salva de servicios imparables por 7-2 y 7-1 en tie break.

Edberg, por su parte, apreció el tenis delicado que le opuso su adversario de ayer, el peruano Jaime Yzaga, quien recibió una moderada lección de realismo basada sobre todo en las ventajas que no pueden ofrecerse al mejor tenista del mundo, más aún cuando se juega en cuartos de final de un torneo del Grand Slam.

Yzaga fue un excelente test para Edberg porque su búsqueda de ángulos raros y sus pretensiones de sorprenderlo le forzaron a mantenerse siempre vigilante, ejercicio nada despreciable cuando uno prepara un duelo en la cumbre.

En la ronda semifinal se enfrentaban hoy la yugoslava Monica Seles, cabeza de serie número dos, y la estadounidense Mary-Joe Fernández, número tres. La checa Jana Novotna, número diez, se medirá a su vez con la española Arantxa Sánchez Vicario, número seis, en la cancha central.

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