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LA INVERSIÓN EN COLOMBIA

LA INVERSIÓN EN COLOMBIA

El actual Gobierno, justo es reconocerlo, ha hecho un gran esfuerzo por cambiar el mal nombre o la imagen de Colombia en el exterior y para ello, entiendo, se pagan desde hace años (Gobierno anterior), importantes sumas de dinero a firmas especializadas de los Estados Unidos. Los ministros de Relaciones Exteriores, Desarrollo, Hacienda y Comercio Exterior han viajado intensamente y realizado foros para venderles, a los posibles inversionistas en nuestro país, la idea de que lo hagan y naturalmente han realizado un gran número de presentaciones y dado un buen número de razones para que esto pueda suceder así; sin embargo, pienso que mostrando la buena voluntad y el deseo por todos anhelado, de tener inversionistas externos que nos ayuden en los procesos de industrialización y desarrollo, presentando unas buenas cifras de reservas y buenos balances de algunos sectores empresariales, no se logra hacer un planteamiento suficientemente fuerte.

Es necesario precisar varias cosas: 1o. La invitación. 2o. Las reglas del juego y su estabilidad. 3o. Normas vigentes de empleo, salarios, tributación, contabilidad y manejo cambiario, explicando su estabilidad. Pero lo más importante lo conforman, dentro de un análisis de inversión, la seguridad de las personas y de los bienes y el menor número de trabas, permisos, firmas, estudios, sellos, registros, autenticaciones, etc.

A Colombia han llegado algunos empresarios especializados en actividades muy específicas, sencillamente porque aquí, en esos campos exactos, sus utilidades pueden ser muy buenas y por lo tanto justificar los riesgos. El inversionista normal escogerá siempre ir a donde le garanticen seguridad y no lo mortifiquen mucho con el exceso de requisitos.

Para no adentrarme en el tema de la inseguridad, ni en el muy polémico de las vacunas y de las comisiones, voy a restringirme en este análisis solamente a algunas de las miles de trabas que existen para poder operar en el país.

Yo sugeriría que el Gobierno se ocupara de desbrozar un porcentaje alto de requisitos y de normas que van imponiendo a su paso por la burocracia oficial, muchos empleados públicos que redactan ilegal e inconstitucionalmente sus propias reglas y las convierten en ley, por la costumbre.

Hace siete años se hizo un estudio serio para eliminar y disminuir trabas. Respetuosamente sugiero a los ministros que ordenen desempolvarlo y se dediquen a suprimir siquiera el 90 por ciento de obstáculos para que puedan venir, además de las firmas que se comen toda la paila llena de arequipe del bueno, las otras empresas que llegan a actividades normales.

Si los funcionarios son honestos, con una o dos firmas debería bastar; si se exigen más de dos, seguramente es porque o se tienen desconfianza entre sí, o quieren conjuntamente entrabar tanto las cosas para que el ciudadano, en muchos casos, o el inversionista extranjero, tengan que buscar un tramitador .

El Artículo 83 de la Constitución Nacional dice: Las actuaciones de los particulares y de las autoridades públicas deberán ceñirse a los postulados de la buena fe, la cual se presumirá en todas las gestiones que aquellos adelanten ante estas .

Más adelante, el Artículo 84 reza así: Cuando un derecho o una actividad hayan sido reglamentados de manera general, las autoridades públicas no podrán establecer ni exigir permisos, licencias o requisitos adicionales para su ejercicio .

El decreto 01 de 1984, en el Artículo 3 dice: En virtud del principio de economía, se tendrá en cuenta que las normas de procedimiento se utilicen para agilizar las decisiones y que los procedimientos se adelanten en el menor tiempo y con la menor cantidad de gastos de quienes intervienen en ellos, que no se exijan más documentos y copias que los estrictamente necesarios, ni autenticaciones, ni notas de presentación personal sino cuando la ley lo ordene en forma expresa .

Por qué no hacer cumplir la Constitución y las leyes? Por qué hay que presentar la cédula de ciudadanía y, además, poner la huella dactilar y, adicionalmente, hacer autenticar la firma con la exigencia de poner una huella más? Por qué no se simplifica tanto requisito y se da cabida a la buena fe, sancionando a quien cometa delito o suplante a otro? En opinión de muchos, la huella digital es una afrenta y por eso en los países civilizados solo la toman cuando los organismos de investigación reseñan a un criminal; en todas partes la firma del individuo tiene valor, como también lo tenía en Colombia hasta hace algunos años cuando se creía en la buena fe de las personas; la moda de hoy es presumir la mala fe de todos y por andar en una cacería loca de brujas se exigen miles de requisitos, entre ellos los de la huella que para nada sirve, como quiera que el Gobierno no tiene la capacidad técnica, ni los equipos para comprobar los cientos de miles de huellas que en todas partes, sin razón legal ninguna, tenemos que estampar los colombianos a diario.

Antes de continuar con la bella tarea de promover al país, todo el Gobierno debería ocuparse de simplificar la tramitología para que se parezca a la que existe y rige en los países con los cuales tenemos que competir diariamente, ya sea en comercio exterior, comprando o vendiendo, ya en el terreno de atracción de capitales o en el ejercicio normal de los negocios internos.

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