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PAQUETE COLOMBIANO

PAQUETE COLOMBIANO

El rostro del polizón colombiano, conocido como Guillermo Rosales, cambió su expresión de felicidad por una visible cara de tristeza cuando se enfrentó a la prensa de Miami, molesta por haber sido engañada por un adolescente. Al verse rodeado de reporteros que lo interrogaban agresivamente sobre los verdaderos motivos de su viaje, Juan Carlos Guzmán Betancur se echó a llorar ante las cámaras.

Era lo que temía desde cuando llegó el pasado 3 de junio: que finalmente supieran que no tenía 14 sino 17 años, que no era huérfano de padre y madre y que lo devolvieran a donde él no quiere regresar: Colombia.

Cuando se dio a conocer en Miami el informe del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), las cosas le cambiaron radicalmente a este joven que un día llegó a Miami con una historia, para algunos, muy bien montada. Ahora, sus posibilidades de permanecer en Estados Unidos son remotas aun si se tiene en cuenta de que lo tomen en adopción.

David Iverson, el abogado que lo representa de forma gratuita, dijo a EL TIEMPO que la adopción no serviría porque, según las leyes de este país, el trámite debe estar terminado antes de que el adoptado cumpla 16 años.

No obstante, Iverson espera confirmar con el director del Servicio de Inmigración y Naturalización (INS), la versión dada por otro funcionario de que su deportación no es inminente. Al parecer, se sigue considerando el hecho de que se trata de un menor de edad a quien nadie ha reclamado en su país. Si esto es así, Juan Carlos Guzmán Betancur podría quedarse hasta cumplir los 18 años, aunque con restricciones.

No obstante, Iverson sabe que Walter Cadmen, director del INS en Miami, tiene pleno poder para deportarlo inmediatamente sin ningún derecho de apelación. Para mañana se espera saber quiénes son los familiares del joven. Según los datos del DAS, la mamá de Juan Carlos, Yolanda Betancur, está viva y reside en Roldanillo, Valle. El joven dijo aquí que su padre falleció y que hace cuatro años su mamá se vio obligada a elegir entre él y su padrastro, por lo cual tuvo que irse de la casa cuando tenía 13 años.

El informe policíaco tampoco muestra ningún antecedente penal y los funcionarios de la Embajada de Estados Unidos en Bogotá le han dicho al abogado que es raro que con tanta publicidad que se le ha hecho nadie lo haya reclamado, ni siquiera familiares lejanos.

La familia del policía de origen colombiano Jairo Lozano sigue albergando al joven y declaró que lo siguen queriendo sin importar cuál sea su verdadero nombre. Aunque sí está por definirse la manera en que podrán tenerlo consigo. La familia de Lozano no tiene los suficientes medios económicos para sostener una cabeza más.

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