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ASÍ SE CALIFICARON LOS CONGRESISTAS

ASÍ SE CALIFICARON LOS CONGRESISTAS

Es quizás la primera vez que se intenta hacer una evaluación sistemática de la labor de los congresistas que provenga de los mismos parlamentarios. Con frecuencia el Congreso, sus miembros y en general los políticos aparecen como el estamento con la imagen más negativa ante la opinión pública. Pero, qué piensan los congresistas del por qué de esta imagen? Se muestran dispuestos a evaluarse con nombre y apellido? A calificar a sus directivas?

Cuando se enteraron de que se estaba llevando a cabo la encuesta, los congresistas se mostraron interesados en dar sus opiniones. Luego, al responderle a los encuestadores de Yankelovich y haciéndole honor a su propio oficio como cuestionadores de cuanta propuesta llega a sus manos y críticos permanentes le encontraron varios peros a la encuesta.

Ante la pregunta de quién presentó las propuestas más originales y aplicables, opinaron que era muy general para responder. Y cuando se les pidió mencionaran al más deficiente (definido como ausentista y negligente) consideraron que no se podía juntar lo uno con lo otro. Además, casi todos interpretaron la palabra crítico como negativo, que estorbaba los procesos de decisión.

Los congresistas encontraron muy difícil mencionar con nombre propio a los mejores colegas, pero sobre todo, se resistieron a nombrar a los que consideraban peores. Esto se debió, en gran parte, porque desconfiaron de que sus nombres fueran a mantenerse en reserva y luego se supiera que fulano había dicho que mengano era el más deficiente o el mayor obstaculizador.

La mala imagen Para una mayoría de los parlamentarios la razón por la cual el Congreso es una de las instituciones con la peor imagen en la opinión pública es la desinformación de los medios (una tercera parte así lo dijo). Por desinformación entendieron o bien información tendenciosa, o un mal manejo informativo que recalca las acciones malas y olvida las buenas.

Una quinta parte de los congresistas consideraron que la imagen negativa se debe a la mala conducta de unos de sus miembros. Otro 9 por ciento opina que es por la corrupción y el clientelismo de algunos colegas y otro tanto dice que la razón de la mala imagen es la desorganización del Congreso. Una minoría dio otras razones: el protagonismo de unos colegas, el ausentismo, la falta de renovación, que la Constituyente no sirvió, y porque no se complementa el Ejecutivo con el Legislativo.

El más estudioso Uno de cada cinco senadores encuestados encontró difícil de evaluar quién era el más estudioso y aplicado de los colegas. No obstante, los demás coincidieron en 11 nombres. El que tuvo más votos fue el senador liberal antioqueño Darío Londoño con el 19 por ciento, luego otro liberal antioqueño, Orlando Vásquez, con el 13 por ciento y de tercero, Alvaro Uribe, también liberal y antioqueño.

Entre los otros mencionados estuvieron Victor Renán Barco y Salomón Nader (cada uno con 6 por ciento), Ricardo Mosquera, Gustavo Espinosa, Gustavo Dager, Alberto Montoya, Rodrigo Marín y Tito Rueda.

Entre los representantes a la Cámara hubo menos dificultad en mencionar a los estudiosos. El 22 por ciento señaló al liberal de Bogotá, Marco Tulio Gutiérrez. Luego de él, el más mencionado fue el liberal antioqueño, Arlem Uribe (con el 13 por ciento). Les siguieron en orden: Jaime Arias, María Cristina Ocampo, Gustavo Petro, Héctor Helí Rojas y Piedad Córdoba.

Los líderes En el Senado es difícil decir quiénes son los líderes o no los hay. Así lo consideró cerca del 20 por ciento de los senadores encuestados. No obstante, los demás coincidieron en mencionar a 12 senadores con liderazgo. El más nombrado fue el liberal caldense Víctor Renán Barco con el 16 por ciento de los votos. Le siguieron Andrés Pastrana, José Name y Roberto Gerlein, cada uno con el 6 por ciento. En la Cámara escoger líderes resultó una tarea aún más difícil. De los 82 representantes encuestados, 27 dijeron que no hay líderes o no sabe cuáles son. Trece representantes dijeron que César Pérez, el presidente de la corporación ejercía el mayor liderazgo, 12 que Jaime Arias y otros 12 que Francisco José Jattin.

Propuestas originales Diez senadores afirmaron que ningún colega presentó propuestas originales y aplicables o que resulta difícil de decir. Aunque se les preguntó por el colega que presentó proyectos más originales, el 19 por ciento dijo que el Gobierno las presentó. Un 9 por ciento mencionó a Alvaro Uribe Vélez y luego, con dos votos cada uno mencionaron a Orlando Vásquez, Eduardo Pizano y la iniciativa popular (dos proyectos importantes tuvieron este origen: la ley antisecuestro y la que pretende tumbar la modernización del Sena).

Para una mayoría de representantes, 24 así lo opinaron, tampoco es fácil destacar a un colega por sus propuestas originales. Entre los que mencionaron nombres hubo una gran dispersión. Los más nombrados, sin embargo, fueron: Marco Tulio Gutiérrez con seis votos , Piedad Córdoba y Viviane Morales con cuatro votos cada una y Arlem Uribe, Guido Echeverry, Jaime Arias y Armando Estrada, con tres votos cada uno.

Los críticos En el Senado, aunque otra vez un grupo dijo que era complicado mencionar a alguno, sus miembros consideraron a Enrique Gómez Hurtado y a Regina 11 como los dos más críticos y opositores a la labor del Senado. Luego vino Hernán Motta de la Unión Patriótica.

La pregunta sobre quién era el más crítico y opositor a la labor de la Cámara generó el mayor consenso entre los representantes: el 45 por ciento mencionó al independiente Jairo Clopatofsky. Le siguió con el 18 por ciento, Gustavo Petro de la Alianza Democrática M-19.

Los deficientes La absoluta mayoría de los senadores y representantes no respondieron la pregunta de quién era, a su juicio, el parlamentario más deficiente (ausentista y negligente). El 60 por ciento de los senadores y el 65 por ciento de los representantes no contestaron o dijeron que era difícil de evaluar.

No obstante, hubo algunos mencionados. Entre los senadores con dos o tres votos estuvieron Fernando Botero y Enrique Molano. Entre los representantes, sólo uno, el indígena José Jamioy obtuvo 11 votos que lo calificaron de deficiente.

Cuando se les preguntó a los congresistas cuál colega se caracterizó por obstaculizar la buena marcha de los proyectos o por dilatar los trámites, una tercera parte de los senadores no contestó y la mitad de los representantes dijo que ninguno o no contestó.

Entre los senadores mencionados, María Izquierdo obtuvo tres votos y Regina 11 y el M-19 (sin mencionar a alguno en particular) obtuvieron dos.

En Cámara, 12 representantes dijeron que Jairo Clopastofsky era el más obstaculizador y, Manuel Cepeda y Juan Hurtado, obtuvieron cinco votos cada uno.

Bancadas y presidentes La liberal, que es la mayoritaria, resultó evaluada por más congresistas (33 por ciento) como la más disciplinada y de capacidad de trabajo. Le siguió la Alianza Democrática M-19 (el 22 por ciento así lo señaló), los conservadores (14 por ciento) y la Unión Patriótica (10 por ciento).

A los congresistas también se les pidió calificar a sus presidentes. Como en Senado hubo dos, uno en cada período de la legislatura, se les pidió que calificaran a ambos. A José Blackburn le dieron una nota de 2.85 sobre cinco. Lo rajó con uno o con dos el 26 por ciento, le dio tres, el 41 por ciento y cuatro o cinco, el 12 por ciento.

A Tito Rueda le dieron, en promedio, 3.63 sobre cinco. El 13 por ciento lo rajó con uno o dos, el 19 por ciento le dio tres y el 69 por ciento cuatro o cinco.

Los representantes rajaron a su presidente, César Pérez. En promedió sacó 2.76 sobre cinco. El 42 por ciento le dio uno o dos, el 32 por ciento tres, y 26 por ciento le dio cuatro o cinco.

Cómo se hizo la encuesta Esta encuesta fue diseñada por EL TIEMPO y la firma Yankelovich Innova de Colombia.

Se entrevistaron 32 senadores de todas las tendencias políticas (una tercera parte de todos los miembros del Senado) y 82 representantes, también de diversas corrientes (la mitad de los miembros de la Cámara). En total se realizaron 114 encuestas entre congresistas.

Lo primero que se hizo fue llamar a los parlamentarios por teléfono, buscando su colaboración en la realización de la encuesta. Algunos se localizaron de inmediato y respondieron telefónicamente. Otros devolvieron la llamada más tarde y, como a los anteriores, se les realizó la encuesta vía telefónica.

A otros, se les buscó en el Capitolio y se les realizó la encuesta en forma personal.

El sondeo se llevó a cabo entre los días 17 y 18 de junio.

El objetivo fue lograr que los congresistas evaluaran la labor de sus colegas. Sólo cuatro preguntas fueron cerradas: en las que dieron su opinión del país, de la labor del Presidente, calificaron la labor de las bancadas y de los presidentes de Senado y Cámara. Las restantes siete preguntas que pedían la evaluación de los colegas fueron abiertas. Por ejemplo, se hizo la pregunta: Podría decirnos de sus colegas cuál considera fue el más estudioso y aplicado durante este período y se les pidió que nombraran a quien quisieran; es decir, no se les presentaron opciones.

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