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HATA, EL SOL NACIENTE

HATA, EL SOL NACIENTE

El Partido Liberal Demócrata (PLD) en el poder desde 1955, corre el riesgo de escindirse y perder las elecciones legislativas del 18 de julio, tras la rebelión de 39 de sus diputados, que aprobaron la moción de censura al gobierno de Kiichi Miyazawa. El acto de insubordinación política estuvo protagonizado por un grupo de diputados conservadores a quienes sólo se les escuchó la frase estar hartos de las discusiones bizantinas en el PLD y de la corrupción de sus dirigentes .

La caída brutal de Miyazawa, que regresó al poder como primer ministro en noviembre de 1991, se debió a la actitud del ex ministro de Hacienda Tsotomu Hata, jefe de la rebelión.

Hata, que cuenta con una corriente propia en el PLD, votó la censura junto con 33 de sus fieles, a los que se sumaron otros cinco conservadores, poniendo en minoría a Miyazawa y obligándolo a disolver la Cámara baja y convocar elecciones.

Además, la rebelión abrió la puerta a una fuga de diputados que podría hacer perder al PLD unos cuarenta escaños, entre la deserción del grupo de Hata y la probable adhesión a este movimiento de varios diputados jóvenes, partidarios de sacar adelante un proyecto de reforma política que prevé un mayor control de la financiación de los partidos.

La victoria de la moción de censura por 255 votos a favor y 220 en contra constituyó una terrible humillación para el PLD, que dispone en la cámara saliente, de una confortable mayoría de 278 escaños.

Las reacciones a toda esta coyuntura no se hicieron esperar. El diario Asahi escribió que ha llegado el momento de hacer buen uso de la boleta de voto y poner fin a la dominación del PLD .

De otra parte, Miyazawa se apresuró demasiado a la hora de escoger la fecha de la campaña electoral puesto que, al mismo tiempo, va a desarrollarse la cumbre de los siete países más industrializados del mundo (G-7), prevista entre el 7 y el 9 de julio en Tokio.

No obstante, en la Cancillería minimizan los efectos de esta crisis interna sobre la reunión G-7. La cumbre no es un lugar donde se toman decisiones , dijo el vocero Masamichi Suba.

Pero todos los observadores coinciden en afirmar que un premier renunciante no estará en condiciones de ejercer ese liderazgo que se esperaba en este momento de Tokio.

Los constituyentes del G-7 (Japón, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Estados Unidos, Canadá e Italia) esperaban que Japón, único país del grupo que tiene un superávit comercial que superó la crisis recesiva, mostrara en la cumbre sus músculos para enderezar la situación económica mundial creando nuevos estímulos, resolviendo tensiones comerciales entre los diferentes países y empujando para nuevas intervenciones a favor de los países en vías de desarrollo.

Pero la conclusión a todo no podía ser más desoladora. Miyazawa difícilmente estará en condiciones de ofrecer un liderazgo adecuado, y sobre todo, no tendrá la autoridad para tejer las mediaciones que se piden a un país que hospeda la cumbre.

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