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LIBROS PARA RECORDAR

LIBROS PARA RECORDAR

He aquí un libro suscitador de recuerdos. Se trata de Algunos versos, del cual fue autor el notable hombre de letras payanés, Alvaro Caicedo Martínez. El libro, editado hace algunos años, lleva un prólogo nuestro, escrito por amable invitación de su esposa Stella Ferrer de Caicedo y de su hijo Juan Martín Caicedo Ferrer, por cuanto Alvaro, como lo decimos en el epígrafe de nuestras Palabras Liminares , más que un amigo, fue inolvidable hermano en el espíritu. Y decimos cómo se trata de una obra suscitadora de recuerdos, en cuanto el aludido prólogo contiene la evocación de nombres y circunstancias, esenciales en nuestra lejana y tan lejana juventud. Y es porque en tal escrito hay consignados momentos que, vistos ahora con la perspectiva del remoto ayer, tuvieron, indudablemente, un auténtico alcance histórico. Corrían horas sectarias de la hegemonía conservadora y un grupo de estudiantes con, más que ideológicas, sentimentales tendencias de izquierda, resolvimos formar casa aparte

En nuestro prólogo advertimos cómo hubo sinembargo, en la vida intelectual de Alvaro Caicedo, una faceta suya poco y acaso nada conocida. Nos referimos a su bien oculta vocación poética. Y como también quien lo recuerda pertenecía a lo que Gilberto Alzate llamó una vez la poesía clandestina , él y yo nos gozábamos en el intercambio de nuestras hondas aficiones. Pero, claro que Alvaro, como buen payanés que era, llevaba sobre sí la herencia de don Julio Arboleda, del egregio maestro Guillermo Valencia y, más cercanamente a nosotros, la influencia de Rafael Maya. De tal manera, él nos ganaba en el encanto subyugante del verso. Veamos por ejemplo estos que hemos conservado como tesoros: Los alegres amigos habituales/ con quienes compartimos fraternales/ el pan y el vino ayer y con los cuales/ compartimos también los ideales,/ hoy miran ese ayer como una historia/ desteñida, como una transitoria/ incidencia, no digna de memoria./ Y de mí? soy el mismo,/ con el mismo sincero catecismo/ de sereno y seguro senequismo/ por fuera y en el fondo un quijotismo/ que triunfa, a mi pesar, de las razones/ de la razón y pone en mis acciones/ un toque de idealismo./ Tal pienso. Mas los otros bien de inepto/ pueden tachar, o falso, este concepto . * * * Y ahora otro libro muy cercano a nuestra amistad y el cual ratifica los altos valores literarios de su autor. Se trata de Se vende un camino, del espléndido escritor Enrique Caballero Escovar. El narrador exquisito de Relatos de tierra fría, vuelve a deleitarnos ahora con una deliciosa serie de estampas llenas todas ellas de una inefable gracia, del más fino y castizo humorismo. No sabemos qué tan cierto sea lo contenido en el relato de quehaceres de viejas tías y precoces parientes, mas la verdad es que en sus relatos, descritos a manera de pintorescas frases, campea en su mejor estilo, un fresco sentido del humor. El autor de otros serios ensayos, como su América, una equivocación, parece haberse tomado unas vacaciones intelectuales y darse al gozo de unas deleitosas notas. Y ha logrado su amable y grato propósito, cual lo demuestra, por ejemplo, el antológico relato que le da título al agradable libro, creador de encantadoras imágenes.

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