LOS TORPES

LOS TORPES

Sigue la guerrita sucia y criminal que por televisión nos muestran como jueguitos de bengala. Ya sabemos que en Bagdad y en Tel Aviv las familias se encierran en un cuarto pequeño varias horas esperando que la bomba no los vuelva como quedan las cáscaras de un huevo cuando lo estrellan contra la pared. Guerra sucia con mucha mentira de por medio. Guerra que montaron los hombres. Por eso, entrevistado antenoche por la talentosa Adriana Eslava en televisión, dije que las mujeres nada deciden en esta guerra aparte de implorar que les devuelvan los cadáveres de sus hijos. El cerebro de frijolito se lo ganaron los soberbios supermachos estadistas que en los discursos dicen que tenemos que prepararnos para la triunfal llegada del año 2000. Mentirositos y mediocres.

23 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Pero la guerra, en un país donde estamos en guerra y los señores del poder sonriendo en los cocteles, no nos sacude mucho. Quizá ha servido para tomar a chiste que la carretera más importante del país, que une a Bogotá con Girardot, está cerrada por gracia de la gentuza guerrillera. No es muy grave para los ministros que pueden irse a tierra caliente en helicóptero. Y será que los cachacos bogotanos se aguantan el no poder ir a la finquita sabanera? Como la guerra obliga a pensar en el pasado y el futuro, veo atrás a la distancia que muchísimos que hoy tienen entre 40 y 50 años, gritaban muy ilusos: Hagamos el amor y no la guerra . Mentirositos porque en estos días se hace muy poquito el amor y sí vivimos una guerra. Eran los años de los Beatles, de la marihuana y en que aún teníamos ilusiones. Quiénes hicieron el amor la noche del 15 de enero en que vencía el plazo a los iraquíes? A varios amigos se lo he preguntado y como buenos mentirosos me dicen que superaron el estrés y se fajaron una gran faena. Oléeee! Hasta para el snobismo va sirviendo la guerra que arrasará con la exportación de flores y artesanías. Anoche en un coctel vi a tres personajes que salen mucho en la vida social, llevando máscaras anti-gas. Se veían chusquísimos.

La guerrita que se inventaron Hussein, Bush y los ineptos de la ONU, ha puesto el radio de moda. Al minuto sabemos que los de Irak torturan al buen pueblo judío con la amenaza de sus mortíferos misiles. Morbosamente, esperamos la retaliación del agredido. También nos embrutecemos por el ruido y la cursilería de las propagandas de los cigarrillos Mustang, el chocolate y el abominable champú Colestón, que tanto nos repiten.

Por qué en Caracol, RCN y Todelar no les bajan el volumen a las propagandas? Y quiénes son los sordos publicistas que las grabaron? Por qué las emisoras no rechazan esa nota bulliciosa? No esperamos que renuncien a las cuñas radiales, pero sí que tengan caridad con los oyentes. Que siga la radio y que pongan un disco que diga: Hagamos el amor y no la guerra . No importa que sea mentira.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.