Secciones
Síguenos en:
CROACIA NO CONFÍA EN OCCIDENTE

CROACIA NO CONFÍA EN OCCIDENTE

El puerto de Split (sur de Croacia) uno de los enclaves turísticos de la antigua Yugoslavia sobre el mar Adriático, es hoy uno de los centros de mayor actividad internacional en los Balcanes. De una parte Split es el puerto de embarque de la ayuda humanitaria que va a Sarajevo, capital de Bosnia-Herzegovina. Y por la otra, este puerto es el centro de operaciones de una gran cantidad de periodistas extranjeros, que toman a esta ciudad como centro para viajar desde ella a las diferentes zonas de conflicto, incluida la propia Sarajevo.

Pese a los racionamientos de luz y una cierta austeridad, la vida en Split es apacible. Sin embargo, la población tiene un gran resentimiento: según afirman, los serbios les robaron el dinero ganado durante años con el turismo, para convertir a Belgrado en una ciudad moderna.

Las temporadas turísticas murieron con la guerra. Y hoy los hoteles están dedicados en un 60 por ciento a dar albergue a los refugiados croatas, los cuales fueron expulsados por los serbios en las zonas ocupadas.

La situación económica no es buena. Los sueldos de todos los croatas fueron reducidos en casi un 80 por ciento para poder cubrir los gastos de la guerra. Pero toda la gente es consciente de que ese dinero está siendo utilizado para su protección y la defensa del país.

Este orgullo militar es muy visible en las calles de la ciudades croatas. En Split los jóvenes soldados que están de permiso son vistos con admiración y respeto. Los ancianos les palmotean el hombro y la muchachas les sonríen. No pagan en los buses y tienen descuentos y privilegios en todas partes.

Miedo a los musulmanes Más que las hostilidades con los serbios, a las que ya están acostumbrados, los croatas temen una escalada violenta con los musulmanes en la zona sur del país.

La razón de este miedo es que hay muchos musulmanes viviendo en ciudades croatas cercanas a Dubrovnik, y los combates entre los croatas y los musulmanes de Bosnia-Herzegovina a pocos kilómetros de la frontera (caso de Mostar y Travnik) pueden pasar en cualquier momento a Croacia.

En cuanto a las relaciones con la comunidad internacional, los croatas se muestran escépticos. De hecho, el personal de la ONU es visto en Split (y en todo Croacia) con un cierto desprecio; según elllos, la ONU no ha hecho nada para protegerlos de los serbios, y además permite que haya territorios ocupados por la fuerza. El caso más grave es Krajina, que parte casi totalmente a Croacia en dos mitades.

En Croacia sólo Alemania goza de una buena reputación gracias a su apoyo a la independencia croata y por razones de fraternidad histórica.

Por lo demás, el hecho de que se celebre una conferencia de derechos humanos en Viena, a menos de una hora en avión de este puerto, les parece casi una provocación y para la mayoría es sin duda, una ironía.

Los occidentales se preocupan de sus derechos humanos, no de los nuestros , opina un abogado de la municipalidad de Split. Nosotros, los croatas, somos europeos, pero nuestros derechos valen menos que los de un francés o un inglés .

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.