TREINTA POLICÍAS COMBATEN 12 HORAS A 300 GUERRILLEROS

TREINTA POLICÍAS COMBATEN 12 HORAS A 300 GUERRILLEROS

Una nueva toma guerrillera a la población de Santa Rosa de Simití, al sur del departamento de Bolívar, dejó ayer un saldo de 12 guerrilleros y tres policías muertos; siete agentes heridos y pérdidas millonarias por la destrucción de edificaciones públicas y viviendas particulares. Los combates se prolongaron durante 12 horas en las cuales un oficial, un suboficial y 27 agentes de la Policía enfrentaron a más de 300 miembros de la Coordinadora Nacional Guerrillera (CNG).

17 de agosto 1991 , 12:00 a.m.

Los guerrilleros ingresaron a la población de 4.000 mil habitantes a las seis de la tarde del jueves, y tras lanzar rockets y bombas al puesto de Policía, iniciaron el saqueo al comercio y a la Caja Agraria de la localidad.

Los uniformados William Bayona Mantilla de 25 años, Florentino Castañeda Salamanca de 28, y Juan de la Cruz Mercado Márquez de 25, perdieron la vida en el combate y sus cuerpos fueron trasladados ayer a Bucaramanga, Sampuez (Sucre) y Tunja (Boyacá) de donde eran oriundos.

En el ataque, seis agentes resultaron heridos, lo mismo que la esposa de uno de ellos. Sus identidades son: Justiniano Alvarado Vega, Abelardo Acuña Cano, Alberto Guerra Olaya, Jorge Antonio Campos Archila, Alirio Trujillo Oviedo, Alvaro Arcila y la esposa de uno de los policías cuyo nombre no fue revelado inmediatamente, resultaron heridos y evacuados a la Policlínica en la capital santandereana.

La esposa del agente que resultó herida, había corrido hasta el cuartel cuando empezó el ataque. Allí se armó con un fusil y combatió valientemente hasta resultar herida.

Todos los heridos están fuera de peligro, de acuerdo con los informes entregados por los facultativos.

Fue impresionante lo que pasó. Durante 12 horas no se escuchaba sino el tableteo de las ametralladora y las explosiones de los rockets, que eran lanzados desde diferentes puntos del parque prinicipal por los guerrilleros , afirmó un habitante del municipio.

El teniente Jorge Armando Hoyos Asturillo, comandante del puesto de Policía, recibió varios impactos de fusil, que determinaron su hospitalización en un centro clínico de Bucaramanga.

Los guerrilleros a través de un altoparlante nos gritaban que nos entregáramos y que nuestras vidas serían respetadas. Pero nosotros sabemos que es lo que estamos defendiendo. Acompañados del Himno Nacional, resistimos a la balas de los bandoleros aseguró uno de los uniformados heridos.

Las autoridades indicaron que 10 miembros de la CNG fueron abatidos y sus cuerpos llevados a la morgue de la población.

Una fuente militar señaló que la reacción rápida del Ejército y de patrullas antiguerilla de la Policía, evitó que la situación hubiese sido más grave.

Un avión artillado fue enviado por la Segunda División del Ejército desde Bucaramanga a las 10 de la noche del jueves, lo cual dividió al grupo de insurgentes y muchos de ellos se replegaron a las montañas.

El avión hizo varios sobrevuelos, para iluminar con faros especiales y lanzamiento de bengalas, la plaza en donde se combatía.

Los registros hechos por unidades del batallón Nueva Granada ayer permitieron localizar los cuerpos de dos guerrilleros, que fueron abandonados por sus compañeros. En la misma plaza quedaron los cadáveres de otros 10 insurgentes.

Según los servicios de inteligencia, en la toma murió el comandante del 24 frente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), conocido con el alias de Reynel .

La población en dos oportunidades ha sido objeto de ataques por parte de los grupos alzados en armas que operan en la región.

Varias residencias cercanas al puesto de policía fueron destruidas por el cruce de los disparos y los daños según las autoridades sobrepasan los 50 millones de pesos.

Las patrullas continuaban ayer, recorriendo la zona y el comandante de la V Brigada, General Carlos Julio Gil Colorado, dirigía personalmente los operativos. Pequeña Leydi, víctima inocente A Leydi Johana, una inocente pequeña de 10 años, la vida se le acabó ayer, víctima de la absurda guerra que la guerrilla le ha declarado a Colombia.

Leydi, cayó abatida para siempre al recibir un disparo en su cabeza cuando buscaba a Robinson, su hermanito de cinco años, que el día anterior, cuando se formó la balacera, hacía las cinco de la tarde, salió de su hogar a ver que ocurría.

Robinson, intempestivamente, se encontró en medio del fuego cruzado. Entonces corrió a la casa de doña María, una amiga de su madre que abrió la puerta y lo jaló del cabello, para entrarlo muy rápidamente al interior de la vivienda.

Ahí, pasó la noche oyendo el fragor de la guerra: bombas, rockets, disparos. Por eso, hacía las 6 y 30 de la mañana, cuando se escuchó por los altoparlantes del cuartel de la Policía que todos los agentes cantaban en coro el Himno nacional de Colombia, la pequeña Leydi salió a buscarlo.

Cuando caminaba frente a un restaurante, cercano a la plaza principal, una nueva ráfaga fue disparada y la pequeña cayó para siempre, alcanzada por una bala pérdida.

Leydi Johana, no pudo a ver a Robinson...Cuando él supo lo que había pasado lloró desesperado: yo soy el culpable, decía, ella me estaba buscando. Un transeúnte lo abrazó y le dijo, no. Los culpables son ellos, los que asaltaron el pueblo .

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