NO HAY DISCULPA

Sí, la negociación con el Ejército de Liberación Nacional -Eln- ha sido larga, dispendiosa, con altibajos. El Comando Central del Eln ha dado marcha atrás varias veces. Esta guerrilla no es la que tiene mayor poder militar. En algunos temas las pretensiones de la insurgencia pueden ser exageradas. La opinión pública no tiene ahora los ojos puestos en las negociaciones de paz. El gobierno de Pastrana está de salida y no tiene mayor margen de maniobra. Todo esto es cierto. Pero nada de esto justifica la suspensión de las negociaciones con el Eln.

06 de junio 2002 , 12:00 a. m.

Sí, la negociación con el Ejército de Liberación Nacional -Eln- ha sido larga, dispendiosa, con altibajos. El Comando Central del Eln ha dado marcha atrás varias veces. Esta guerrilla no es la que tiene mayor poder militar. En algunos temas las pretensiones de la insurgencia pueden ser exageradas. La opinión pública no tiene ahora los ojos puestos en las negociaciones de paz. El gobierno de Pastrana está de salida y no tiene mayor margen de maniobra. Todo esto es cierto. Pero nada de esto justifica la suspensión de las negociaciones con el Eln.

Aquí sí peló todo el cobre el Gobierno. Cuando las dos partes se habían situado en un terreno común y lo que estaba en discusión eran las fórmulas más adecuadas, cuando las decisiones que se debían tomar eran todas del resorte del Gobierno y no era necesario tramitar nada con el Parlamento o con la rama judicial, el presidente Pastrana y el alto comisionado Camilo Gómez no tuvieron ni la imaginación ni la capacidad ejecutiva para propiciar un acuerdo.

Las presiones de sectores de la sociedad civil y de la comunidad internacional llevaron al Eln a un cambio en su estrategia de negociación y lo colocaron en un terreno muy propicio para firmar un acuerdo. El Eln decidió negociar un primer compromiso en el exterior, se dispuso a pactar una tregua con cese del fuego y hostilidades, aceptó la posibilidad de la liberación de todos los secuestrados, habló de convenios para la erradicación de los cultivos ilícitos en las zonas de su influencia, insistió en la participación de la comunidad internacional y en particular de Estados Unidos, se comprometió a darle continuidad a este proceso con el nuevo gobierno.

Para ensayar este proyecto durante seis meses, exigió un dinero para la manutención de los combatientes; y para realizar actividad política, unas inversiones sociales y una veeduría nacional e internacional en los sitios donde debía efectuarse la tregua. No estaba en discusión, como en el caso de las Farc, una Asamblea Nacional Constituyente que tanta ampolla levantó en algunos sectores, ni una ley de canje, ni una acción decisiva contra los paramilitares, ni variaciones macroeconómicas. Las diferencias tenían que ver con el monto de los recursos para el sostenimiento del Eln y la manera de administrarlos, con la ubicación de las fuerzas de esta guerrilla, con el tipo de medidas sociales.

Que eran seis mil y no diez mil los combatientes del Eln decía el Gobierno, que no era posible dejar la guerrilla en los sitios donde se encuentra, estableciendo allí la veeduría, como lo proponía el Eln, sino que era necesario la concentración de estas fuerzas en algún lugar, que los planteamientos sociales eran desmedidos. Por Dios! Neutralizar seis o diez mil combatientes por un tiempo, sustraerlos de la confrontación con el Ejército, del ataque a la infraestructura, de los secuestros, ameritaba buscar las más audaces fórmulas para salir de las diferencias, acudir a terceros que ayudaran, llevar a la mesa a un delegado del nuevo gobierno. Todo, todo, para no dejar que el Eln se parara de la mesa y otra vez empezara la labor de buscarlos, de atraerlos, de empezar de cero.

El error del actual gobierno es más grave si se piensa que en el caso del Eln es probable que este acuerdo parcial y temporal sea la antesala de un acuerdo duradero de paz. El presidente electo Alvaro Uribe Vélez debería tomar cartas en este asunto y buscar restablecer las negociaciones en el punto en el que las ha dejado Pastrana.

leonvalencia@hotmail.com

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