AUMENTAN DE ENFERMEDADES POR ALIMENTOS EN MAL ESTADO

AUMENTAN DE ENFERMEDADES POR ALIMENTOS EN MAL ESTADO

El consumo de alimentos y bebidas en mal estado aumenta el riesgo de contraer graves enfermedades contagiosas con consecuencias desastrosas para la población, advirtió ayer martes la Organización Mundial de la Salud (OMS).

23 de enero 2002 , 12:00 a. m.

En un boletín dedicado a los problemas de la salubridad de los alimentos, la OMS subraya la dificultad de calcular con exactitud la incidencia de los productos en mal estado.

Sin embargo, apunta que en el año 2000 un total de 2,1 millones de personas murieron en todo el mundo de diarrea, una buena parte de ellos por haber consumido agua o alimentos contaminados .

Las personas de avanzada edad son las más propensas a resultar afectadas, debido a la falta de medidas de protección de su organismo contra las enfermedades transmitidas por los alimentos, según el informe.

La OMS apunta además que los enfermos de cáncer o Sida corren más riesgos de sucumbir a infecciones provocadas por alimentos o bebidas mal conservados.

En los países industrializados, donde existen datos más precisos, se calcula que un 30 por ciento de la población sufre anualmente algún tipo de enfermedad relacionada con el consumo de alimentos o bebidas en mal estado.

Sólo en Estados Unidos se registran cada año 76 millones de casos de personas atendidas con síntomas de haber ingerido productos contaminados, de los que 325.000 son hospitalizados y unos 5.000 mueren.

Aunque apenas hay datos, la OMS considera que la proporción es muy elevada en los países en vías de desarrollo, donde proliferan la enfermedades diarreicas derivadas de la insalubridad del agua y de muchos alimentos.

La mayoría de las veces se trata de fenómenos aislados, aunque en ocasiones pueden alcanzar proporciones de epidemia, como en E.U. donde 224.000 personas resultaron afectadas en 1994 de salmonelosis por tomar cremas heladas en mal estado.

La cadena de producción alimentaria es cada vez más compleja y multiplica las posibilidades de contaminación y desarrollo de agentes patógenos , advierte la OMS.

El organismo recuerda que cambios de conducta de los consumidores y las alteraciones de algunos alimentos pueden contribuir a la propagación de epidemias.

El documento subraya que cada vez más gente toma fuera de su domicilio comidas preparadas y apunta que en muchos países la educación sobre salubridad no ha seguido el enorme desarrollo de los servicios de restauración .

Además, ciertas modificaciones en la alimentación de los animales, entre ellas la introducción de harinas de origen animal en la alimentación de herbívoros, han tenido graves consecuencias, como la denominada enfermedad de las vacas locas y su variante humana conocida como Creutzfeldt-Jakob, que afectó a 119 personas, la mayoría británicos.

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