EL ÚLTIMO RECUERDO DE LA GUERRA DE LOS MIL DÍAS

EL ÚLTIMO RECUERDO DE LA GUERRA DE LOS MIL DÍAS

La placa de piedra incrustada en un estribo del puente Pinzón, sobre el río Chicamocha dice: iniciado en 1902, terminado en 1952 y derribado en el 2002.

06 de junio 2002 , 12:00 a. m.

La placa de piedra incrustada en un estribo del puente Pinzón, sobre el río Chicamocha dice: iniciado en 1902, terminado en 1952 y derribado en el 2002.

El puente, ubicado entre Soatá y Boavita (Boyacá) permitía el paso de 125 mil personas de 16 municipios, de las provincias de Norte y Gutiérrez y fue volado el 3 de marzo, a las 7 y 15 de la mañana, por dos miembros de las Farc, con dos cilindros rellenos de explosivos.

Con este viejo monumento, de 80 metros de largo por ocho de ancho, se perdieron cien años de historia. Por allí pasaron los protagonistas de la guerra de los Mil Días y los feroces chulavitas de mitad de siglo. Por allí entró, además, la escasa modernidad que ha llegado a estas provincias del norte boyacense.

Con la estructura, desplomada en segundos, también se fue la posibilidad de que miles de personas siguieran con su vida normal, pues el puente era la única conexión entre Soatá, Boavita, La Uvita y San Mateo, y entre estos y Panqueba, Guacamayas, El Espino, Chiscas, Guicán y El Cocuy.

Nunca había ocurrido algo similar en esta tierra, ni siquiera en la violencia de los 50 , dice José Miguel Pinzón, de 78 años, quien vive en el lugar hace 47 años.

Por pocos días, luego de la voladura del puente, algunos amigos del rebusque se beneficiaron y construyeron una especie de ferry con seis canecas metálicas en las que pasaban personas, carros, bultos de comida, féretros, cerdos y cabros, a precios que oscilaban entre los mil y 20 mil pesos. Pero este mecanismo se acabó cuando 47 de las 51 canastas de cerveza que un tendero había comprado, fueron arrastradas por la corriente.

Entonces, la necesidad y el ingenio criollo se unieron e idearon una canastilla sostenida por una guaya e impulsada por la fuerza del viejo carro de ambulancia de Boavita. Este telesférico (como lo llaman ellos) tiene capacidad para seis personas.

Desde entonces, los colectivos y camiones llegan cargados hasta el río y meten paquetes, bultos y cajas en ese telesférico .

El costo por atravesar el río llegó a los 3.000 pesos por persona, y por una carga de 40 bultos de abono cobran 40 mil. Qué pesar que la ganancia de la cosecha se nos haya derrumbado con el puente , dice un campesino.

Algunos tienen otros pesares: Mi abuela murió porque desde Boavita la remitieron a Duitama, a las dos de la madrugada y a esa hora no había quien la pasara, y la canasta no estaba funcionando; ella no aguantó la espera y falleció de un infarto , dice un hombre de Boavita.

Desde entonces, 13 de abril, la orden de las alcaldías de Boavita y La Uvita, encargadas del manejo de la canastilla, es que si llega un herido en la madrugada los operarios lo deben pasar.

FOTO/José Miguel Palencia EL TIEMPO.

El ingenio boyacense ideó estas canastas para mitigar los problemas que dejó la voladura de Puente Pinzón.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.