EL FANTASMA DEL FMI

EL FANTASMA DEL FMI

Leí con curiosidad -pero también con preocupación- que la escogencia del nuevo Ministro de Hacienda fue más complicada de lo que se había pensado. Y que, por esa misma razón, el Presidente electo designó una comisión de ex ministros del ramo para realizar esta tarea. El elegido resultó ser finalmente el doctor Roberto Junguito, uno de los más serios profesionales en este campo y quien no exactamente figuraba en el ramillete de los gabinetólogos.

05 de junio 2002 , 12:00 a. m.

Leí con curiosidad -pero también con preocupación- que la escogencia del nuevo Ministro de Hacienda fue más complicada de lo que se había pensado. Y que, por esa misma razón, el Presidente electo designó una comisión de ex ministros del ramo para realizar esta tarea. El elegido resultó ser finalmente el doctor Roberto Junguito, uno de los más serios profesionales en este campo y quien no exactamente figuraba en el ramillete de los gabinetólogos.

Junguito fue el segundo ministro de Hacienda de la Administración Betancur, en reemplazo de Edgar Gutiérrez Castro. En ese entonces nos puso a todos a apretarnos el cinturón, y en qué forma! Que se sepa, tiene la ventaja de no pertenecer a una escuela económica determinada; y tampoco hay que olvidar que cuando ocupó por primera vez la cartera de Hacienda, paradójicamente cerró las puertas porque el país se estaba inundando de toda suerte de importaciones agrícolas y aun de productos selectivos y sofisticados, en claro desmedro del agro. La pregunta es: al amparo de la apertura y el revolcón, habrá cambiado de parecer? Ojalá no.

Simultáneamente, el nuevo Jefe de Estado y su Ministro deberían integrar otra comisión, compuesta por personas -poco protagónicas- que han generado cierta riqueza en este país, milagrosamente, en los últimos tiempos. Por qué no conformar ahora una comisión consultiva, no de expertos sino con aquellos principales proveedores de Corabastos y en la que también participen empresarios como Joaquín Urrea, creador de Leonisa; Samuel Azout, generador de mano de obra en medio de tanto desempleo con sus maravillosos Carulla-viveros; don Arturo Calle, exitoso dueño de los almacenes Arturo Calle, y en fin, tantos compatriotas trabajadores que -desde sus fincas o desde sus fábricas- son los que, un tanto anónimamente, se han molido para sacar este país adelante?.

Por algo, mientras Alvaro Uribe pedía, tan pronto fue elegido, una pausa a la banca internacional para que comprenda los difíciles momentos que vive la economía colombiana, también le solicitaba al Banco de la República -que no es cosa distinta que la muy ortodoxa junta directiva del Emisor- que su Gobierno trabajará con responsabilidad y prudencia, pero hay también que producir resultados con prisa y con eficiencia . No será que la fórmula de tales resultados, que tanto el mandatario escogido como sus mandantes queremos ver más pronto que tarde, la tienen precisamente nombres como los aludidos y otros, que han labrado sus negocios a puro pulso, fomentando de paso el incipiente crecimiento de este país?.

El actual Ministro de Hacienda advierte en Carta a su sucesor (publicada en Lecturas Dominicales el domingo antepasado) que quien lo reemplace no vaya a caer en la tentación de echarle la culpa de sus males al Banco Emisor . Aún más. Santos considera como muy útil el programa con el Fondo Monetario y el hecho de que hayamos cumplido las metas , en tanto que un analista advierte en Portafolio que la triste realidad es que en la práctica, las autoridades solo tienen metas cuantitativas de aquellas variables que les interesan al Fondo Monetario y a los acreedores internacionales, como la inflación, la expansión del crédito externo, las reservas internacionales o el déficit fiscal, mientras que para los objetivos esenciales del Estado, que son el pleno empleo y la calidad de vida de los ciudadanos, tan solo tienen buenas intenciones, que a nadie le importa si se cumplen o no (Portafolio, 5-II-02).

Como señala un corresponsal a través de e-mail: el nuevo gobierno parece haber entendido el asunto -muy delicado- de que hemos cumplido con la deuda externa pero tenemos una gran deuda social, para lo cual ojalá haya una política efectiva del desarrollo industrial, que fortalezca el mercado interno y el regional . Eso, desde luego, no lo comprenden del todo las calificadoras de riesgo, las cuales, tan pronto como el nuevo Presidente anunció que había que revisar la cartilla económica, salieron con sus habituales amenazas, tendientes a favorecer las condiciones e intereses de los prestamistas. Y si bien Moody s y otras calificadoras no menos importantes tienen un inmenso poder sobre el costo y la disponibilidad de recursos para Colombia, con frecuencia su trabajo analítico es improvisado y superficial; desconocen mucho nuestra realidad económica, social y política.

Tal es lo que Alvaro Uribe Vélez no puede permitir que le hagan: quedar maniatado desde un comienzo en sus propósitos de rectificación, sin exponerse tampoco a que tales calificadoras lo descalifiquen de entrada. Por eso recomiendo a todos que se lean con mucho cuidado el artículo de Joseph Stiglitz-Nobel de economía y quien fue una de las cabezas claves del FMI , publicado el domingo en EL TIEMPO, en el que demuestra (una vez retirado del Fondo, del que salió a patadas) cómo se volvió trizas Argentina: la nación que acató a rajatabla las reglas del Fondo y hoy está no solo en la ruina, sino sin perspectiva de salir adelante como país viable.

Eso, señores economistas, para que no nos pase a nosotros...

posgar@eltiempo.com.co

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