ES MEJOR PREVENIR...

ES MEJOR PREVENIR...

En psicoanálisis se sabe que cambiar a los adultos es casi imposible: tienen un caparazón muy duro. Por eso es mejor prevenir, para después no tener que gastar mucho más en curar lo que es quizás incurable. En Colombia se van a pagar en los próximos años sumas increíbles para tratar de arreglar los males creados por una generación que creció en gran parte en la miseria, la ignorancia o la violencia.

04 de junio 2002 , 12:00 a. m.

En psicoanálisis se sabe que cambiar a los adultos es casi imposible: tienen un caparazón muy duro. Por eso es mejor prevenir, para después no tener que gastar mucho más en curar lo que es quizás incurable. En Colombia se van a pagar en los próximos años sumas increíbles para tratar de arreglar los males creados por una generación que creció en gran parte en la miseria, la ignorancia o la violencia.

Por eso es tan importante que, pensando en la violencia y la pobreza del 2020, el país haga todo lo posible, ahorre en todo lo demás, viva una economía de guerra, para que haya recursos para atender a los niños. El Presidente ha dicho que cree en la revolución educativa: ya es inesperado que un presidente diga que da prioridad a la educación, pero sería insólito que lo mostrara en los hechos. Aquí la educación ha sido siempre la "hija de la pior mama". El ministro se escoge de último, o si acaso antes del de Cultura, para ajustar las cuotas del gabinete, y se cambia cada año para darles gusto a los que quedaron descontentos la primera vez.

Lo esencial, lo de mayor impacto sobre la salud emocional y el desarrollo de los niños, es la atención y el afecto en los primeros tres años de vida. Los debe dar la madre, y para que no sea injusto con las mujeres estos años deben tener un máximo apoyo: licencia remunerada del trabajo, para poder dedicar siquiera medio tiempo al niño sin atender dos trabajos de tiempo completo y un bono alimenticio para todos los niños de familias pobres. La prioridad del Sisbén debe estar en las madres recientes (y en las posibles madres, para que los niños nazcan deseados) y ojalá todos los recursos de las Cajas de Compensación Familiar, así no hubiera tanta recreación ni mercadeo, se pudieran concentrar en los niños más pequeños.

Pero igual de importante es una buena educación pública, precisamente para los mismos pobres. La fuente mayor de desigualdad e injusticia social de este país es la mala calidad de la educación en los colegios públicos, que no es buena para entrar a la universidad, como lo muestran los exámenes de Estado, ni prepara para el trabajo o la vida. Por eso, hay que lograr que los que estudian en los colegios públicos reciban una educación igual a la de los mejores colegios privados y además se capaciten para el trabajo y la técnica. Se oye hablar mucho de la ampliación de cobertura, pero sin calidad es un engaño trágico: mucho niño aprendería más para la vida en una finca o en un taller que en un mal colegio, y entre esos bachilleres que no saben nada están los reclutas de grupos armados y delincuencia.

La desigualdad se mantiene a base de la mala calidad de la educación que reciben los jóvenes pobres. Mientras esto no se arregle será imposible que la gente tenga oportunidades de progreso, y que los niños y muchachos, en medio del sudor y las lágrimas, vivan con esperanza.

www.geocities.com/colombiaeneldivan

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