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EL CAFÉ DE VIENA

EL CAFÉ DE VIENA

Ya que somos el mayor productor de café suave del mundo, es bueno conocer el origen en otros países de los establecimientos dedicados a la degustación y venta de este grano tan allegado a la vida de nuestra patria. De las ciudades europeas con más fama por sus cafés está Viena, en donde hoy todavía se conserva la tradición de la época imperial.

El fundador del primer café en esa ciudad fue Georg Kolschintzky en 1685, después del segundo sitio de la ciudad por los turcos, quien recibió el privilegio del Emperador de expender café al público. En 1736 existían 19 personas con el mismo privilegio para vender café y licor. Esto transformó el café vienés en una institución familiar con carácter hereditario.

Los cafés entonces se convirtieron en sitio de tertulia para los políticos, artistas, escritores, músicos y público en general, llenándose a medida que transcurría el tiempo de otros entretenimientos, como billares, mesas para ajedrez, juego de cartas, revistas y diarios para el solaz de los clientes.

Centros sociales Existieron cafés lujosos como el Biedermeier con sillas de felpa, vajilla y cubiertos de plata. Otros populares como el Tschercherl y el Café Bellevue que fue el primero en contratar músicos convirtiéndose en el pionero de los café concierto en el mundo.

En el siglo XIX eran en Viena los cafés el punto de encuentro de la nobleza, los periodistas, pintores y literatos. Hoy en día subsisten varios de estos locales que continúan la tradición de ofrecerle al cliente sin costo alguno diarios y revistas y la venta de café en diferentes estilos.

Es usual pedirle al ober (camarero) un Schwarzer o Mokka (tinto), grande, mediano o pequeño; un Melange (con leche) claro u oscuro; un Capuchino o Konsul con crema; un Mokka con crema, o un Turco con o sin azúcar; café con ron o helado, con vainilla y crema de leche. Todos estos estilos de café siempre acompañados de la variada pastelería vienesa que ha hecho de esta ciudad tan famosa en el mundo entero.

Aprendamos de los austriacos esta bella tradición de sus cafés, convirtiendo los nuestros en sitios agradables y amenos, con buena música, revistas y diarios y así volvernos en el centro de nuestra vida social en un ambiente sano y tranquilo.

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