UNA ESCUELA QUE ENSEÑA A SOÑAR

UNA ESCUELA QUE ENSEÑA A SOÑAR

Son muchos los niños que dejan de comer sus meriendas para tener el pasaje del bus y poder llegar hasta La Grama, lugar donde tiene su sede la escuela de artes de Villavicencio Miguel Angel Martín.

08 de junio 2002 , 12:00 a. m.

Son muchos los niños que dejan de comer sus meriendas para tener el pasaje del bus y poder llegar hasta La Grama, lugar donde tiene su sede la escuela de artes de Villavicencio Miguel Angel Martín.

Allí más de 300 pequeños llegan a estudiar danzas, pintura y música, imaginando un mundo ideal en el que los problemas del país no tienen cabida.

Entusiasmo es lo que les sobra: después de terminar sus clases, llegan con mucha energía a tomar los instrumentos musicales, una caja de colores o una partitura, para empezar a soñar con ser grandes artistas.

En medio de salones como el Yaruro, Puinave, Makú, Piapoco y Sikuani, que recuerdan las familias linguísticas de esta parte del país, la escuela ha logrado su objetivo más importante en estos 30 años: subsistir.

Aquí a los niños no se les habla de temas diferentes al cielo, el mar, los sonidos, las estrellas y los paisajes del Llano. esa es la fuente de inspiración en canto, danzas, pintura e instrumentación , manifiesta con orgullo una de las profesoras.

Adolfo Bustamante, coordinador académico de la escuela, dice que la razón de ser de ese centro de enseñanza no formal es detectar talentos y luchar porque logren una completa formación artística, sin embargo, son muchos los que, al aprender lo básico, son contratados por grupos musicales y no regresan nunca.

Por ello, uno de los puntos que busca fortalecer Bustamante es el programa académico y, por qué no, pensar en convertirla en una institución de educación superior que este al alcance de las personas de bajos recursos del Meta.

Pese a que económicamente la escuela de artes depende de la Casa de la Cultura del Meta y ésta a su vez de la Gobernación, sus directores y gestores se mantiene al margen de los vaivenes políticos de la región, consolidando su trabajo.

La cultura aún no se ha politizado y los gobernadores han respetado la independencia educativa de la escuela, lo cual también ha sido vital para mantenerla durante estos años , manifestó Marilyn Monroy, gerente de la Corporación Batuta Meta y miembro de la Junta Directiva de la Casa de la Cultura.

Este centro cultural necesita por lo menos de 12 millones de pesos mensuales para su sostenimiento, pero lo que recibe por concepto de pago semestral de pensiones es ínfimo, ya que los precios no suben, pues saben de las difíciles condiciones de la mayoría de estudiantes.

Sería bueno que las personas que han estudiado aquí y ahora viven de lo aprendido, volvieran y mostrarán los sueños hechos realidad a los niños que hasta ahora empiezan , puntualizó Monroy.

Foto.

Guillermo Herrera/Llano 7 Días.

La escuela de Artes de Villavicencio llegan más de 300 niños a estudiar danzas, pintura y música.

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