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LAS PERCEPCIONES DE LA HISTORIA

LAS PERCEPCIONES DE LA HISTORIA

El 11 de septiembre del 2001 no es ni el comienzo ni el fin de nada, afirma Niall Ferguson, profesor de historia política y financiera de la Universidad de Oxford. Los eventos de ese día no fueron los que precipitaron la catástrofe. Tan sólo consiguieron hacerla más visible, darle contornos y precisión.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
04 de enero 2002 , 12:00 a. m.

El 11 de septiembre del 2001 no es ni el comienzo ni el fin de nada, afirma Niall Ferguson, profesor de historia política y financiera de la Universidad de Oxford. Los eventos de ese día no fueron los que precipitaron la catástrofe. Tan sólo consiguieron hacerla más visible, darle contornos y precisión.

Ferguson señala cuatro tendencias, ya presentes, que son las que configuran el mundo actual, y que se venían perfilando mucho antes de los ataques terroristas al World Trade Center en Nueva York y al Pentágono en Washington. Estas tendencias son casi obvias: globalización del terrorismo; la proximidad de una segunda crisis energética y la poca efectividad de la tan celebrada globalización; la formalización del imperialismo norteamericano; la fragmentación política.

Los datos con los que sustenta estas tesis tampoco son nuevos. El terrorismo es algo que se ha convertido en parte de la vida cotidiana para grandes sectores de la población mundial; la novedad del 11 de septiembre consiste en que los habitantes de los Estados Unidos de América comenzaron a percibirlo como parte de su realidad cotidiana y no como algo que les sucedía a los otros.

El descenso del Dow Jones había comenzado mucho antes de los ataques terroristas. De hecho, tan sólo ha descendido en un 3 por ciento desde el 11 de septiembre. Para que nos hagamos a una idea de la nimiedad de este evento, Ferguson nos recuerda la crisis de 1929-1932: para reproducir la escala de aquella depresión, el Dow tendría que descender de 11.723 (su punto más alto en enero del año pasado) a 1.266 para noviembre del próximo año.

En cambio, lo que sí está disminuyendo a niveles alarmantes es la reserva petrolera. Y también aumenta la desigualdad en el mundo. En los años 60, la quinta parte más rica del mundo tenía un ingreso 30 veces mayor que el de la quinta parte más pobre. Hoy en día, la proporción es de 74:1. Es decir, los más ricos son 74 veces más ricos que los más pobres.

La globalización, por otro lado, no lo es. Los países del tratado norteamericano de comercio (Nafta) concentran casi todas sus transacciones entre ellos tres (Estados Unidos, Canadá, México). Lo mismo sucede con la Comunidad Europea.

En cuanto a la institucionalización del imperialismo norteamericano, de ello ya se habían visto las primeras señales en Bosnia y Kosovo, en la forma como se pasó por alto a las Naciones Unidas, en la forma como los aliados europeos funcionan más como marionetas que como socios en estas empresas.

Y de la fragmentación política del mundo sólo hace falta señalar que en 1950 había 89 países y hoy en día hay 192. Esta realidad obedece a fenómenos que Ferguson no tiene en cuenta, como la independencia de múltiples colonias holandesas, portuguesas, francesas e inglesas y la formación de repúblicas independientes de lo que eran zonas de control del imperialismo soviético. Pero sí señala un factor importante de los últimos tiempos: las fuerzas del mercado globalizado incrementan la desigualdad en el interior de los Estados-Nación y propician la fragmentación. El Estado en retirada no puede intervenir para intentar regular los desequilibrios.

Algo que nos permite ver Ferguson es que la historia se escribe desde la percepción que tengan de ella los que la escriben. Ni el asesinato del archiduque de Austria causó la Primera Guerra Mundial, ni el de Gaitán la violencia en Colombia. Estos eventos eran parte de lo que ya se venía manifestando. La historia se escribe como las novelas, con la creación de momentos climáticos alrededor de los cuales se ordenan los demás eventos. Quizás es por eso que lo que para Colombia es más viejo que el pan, ahora aparece como una novedad.

evonderw@yahoo.com

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