VACUNA ANTICONTROVERSIA

VACUNA ANTICONTROVERSIA

El domingo pasado, el periódico publicó un informe titulado La inmunidad de Patarroyo . Durante la semana recibí un número significativo de cartas defendiendo con diferentes argumentos al investigador y criticando- también con razones diversas- al periódico. Las he leído y estudiado todas, y mañana, en las Cartas al Defensor , publicaré un buen número de ellas, editadas, debido a su extensión.

09 de junio 2002 , 12:00 a. m.

El domingo pasado, el periódico publicó un informe titulado La inmunidad de Patarroyo . Durante la semana recibí un número significativo de cartas defendiendo con diferentes argumentos al investigador y criticando- también con razones diversas- al periódico. Las he leído y estudiado todas, y mañana, en las Cartas al Defensor , publicaré un buen número de ellas, editadas, debido a su extensión.

Considero importante analizar, una a una, las críticas de los lectores, tratando, en lo posible, de ofrecer respuestas a sus inquietudes.

El informe atenta contra la entidad: en ninguna parte del texto se hacen críticas a la labor científica de la institución, como tampoco a los resultados de las investigaciones en curso. Inclusive, la noticia se abre con una mención explícita al reconocimiento internacional del doctor Patarroyo, así como a los numerosos premios y distinciones recibidos.

Se minusvalora al doctor Patarroyo al afirmar que no tiene doctorado: la mención, en efecto, se hace al comienzo de la noticia y es verdadera. Dentro de la comunidad científica se le concede especial importancia a los estudios universitarios realizados; sin embargo, se suelen destacar, más que los títulos, los hallazgos y aportes realizados. En la noticia se mencionan sus 25 Honoris Causa.

No se dieron los nombres de los detractores del doctor Patarroyo: es diferente estar en desacuerdo que ser un detractor. Mientras lo primero es una condición propia de la ciencia, lo segundo, según el diccionario de la Lengua Española, es sinónimo de adversario, maldiciente o infamador. Tres calificativos que no se pueden endilgar a los nombres- muy respetables- de las personas que manifestaron su legítimo desacuerdo y que están consignados debidamente en el informe.

Queda la impresión de que el doctor Patarroyo es un pícaro: de ninguna manera. El objetivo de la noticia es hacer patente el malestar que existe en algunos círculos científicos con las asignaciones (montos, procedimientos y distribución) de los dineros existentes para apoyar la investigación científica en salud. Por tanto, el planteamiento central del Informe es el acceso del doctor Patarroyo a los porcentajes más altos de estos montos, además de los criterios y procedimientos para su asignación.

Hay enemigos en la sombra del doctor Patarroyo: a través del Informe se consignan opiniones explícitas de ocho personas que cuestionan los montos de dinero y los procesos de su asignación al investigador. Sólo al final se habla de funcionarios del Ministerio de Salud que pidieron el anonimato. En síntesis: la mayoría de las opiniones que controvierten al doctor Patarroyo dan la cara, lo que significa claramente que no proceden como enemigos en la sombra.

El deber es defender la entidad: el periódico informó en su momento sobre las dificultades por las que atravesó el Instituto de Inmunología. El hecho de que se trate de una Institución con objetivos completamente loables y un grupo importante de personas dedicadas al trabajo investigativo de manera comprometida, no la exime de ser vigilada, tanto por las autoridades como por la opinión pública. Al fin de cuentas, la entidad opera con los dineros de los contribuyentes. Además, hay que desterrar la idea, desgraciadamente frecuente en este país, de que controvertir es destruir.

El Informe crea animadversiones entre los investigadores: he aquí un problema de enfoque. Lo que hizo la noticia fue simplemente hacer evidente una controversia, que es mejor ventilarla en público que taparla en privado.

El Informe no aparece firmado: no todas las publicaciones en un periódico se firman. Hacerlo depende de muchos factores y obedece al criterio de los editores. Sin embargo, cuando no se hace, la responsabilidad sobre lo escrito la asume expresamente el periódico.

De todas las cartas, creo que la de José Luis Villaveces director del Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología es el aporte más serio a la controversia. A la vez que hace una serie de precisiones al Informe, señala que el problema no está en Patarroyo sino en las dificultades para poner en marcha un Sistema de Ciencia y Tecnología bien concebido pero poco obedecido . Y sobre todo, imbuir de cultura científica a la sociedad. Un propósito al que debe contribuir este periódico.

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