MILCIADES ARIAS LAS PESCA EN EL AIRE

MILCIADES ARIAS LAS PESCA EN EL AIRE

Confiado en que agosto traerá mejores vientos, el pescador Milciades Arias salió del agua para echar a volar la idea de ganarse la vida fabricando cometas en su propio hogar, en Barrancabermeja.

10 de junio 2002 , 12:00 a. m.

Confiado en que agosto traerá mejores vientos, el pescador Milciades Arias salió del agua para echar a volar la idea de ganarse la vida fabricando cometas en su propio hogar, en Barrancabermeja.

Desde marzo, Arias cambió la atarraya por las varas, la pita y el papel de colores, que le han servido para armar las creaciones que aprendió a confeccionar a los 9 años, mirando a los viejos de El Banco (Magdalena), su pueblo natal, las mismas que hoy le sirven para contrarrestar las pérdidas económicas de las épocas sin subienda.

En lugar de bocachicos, bagres y doradas, las manos del pescador de 60 años levantan ahora livianos cajones, buchebagres, trompos, corrientes, gemelas, bailarinas, papagayos, brujas, rombos y estrellas, que tienen el peso y el tamaño adecuados para los débiles vientos que en agosto soplan en esta ciudad.

Las horas que en época de bonanza pesquera dedica a salir en su canoa a ponerle la espalda al sol las aprovecha por estos días en la búsqueda del material con el que armará las más de 500 cometas que venderá como pan caliente en escuelas, colegios, clubes sociales y a quienes lleguen a su casa del barrio 20 de Enero a hacer su pedido personal.

Aparte de ser un trabajo, es recreación. A mi edad le doy ejemplo a quienes se están levantando en la vida, para que sepan lo que es ocupar el tiempo en cosas diferentes a su profesión , dice Arias, admirado por sus colegas por su forma especial de pescar.

Quienes lo han visto dicen que una de sus virtudes es poder atrapar los peces con las manos en lugares estratégicos como la Represa, junto a la ciénaga San Silvestre.

Con la misma agilidad extrae las venas de las hojas de palma de coco que le sirven de palitos para el chasís o columna de sus cometas.

En las tareas de hilado y pegado del papel recibe el aporte familiar, pues Berenice, su esposa, y Cristina, uno de sus seis hijos, dan el toque final.

La parte científica está a cargo de Arias, quien no cree que alguien pueda hacerlo mejor que él: Mi secreto está en saberle colocar el seno (ángulo de inclinación de la cometa con respecto al viento), pues debe tener forma aerodinámica para que pueda volar .

Sus productos terminados, de diversas gamas de colores y tamaños, los conserva en grandes cajas de cartón, a la espera de los primeros clientes atraídos por la fiebre que despierta el mes de los vientos. Las cometas pueden medir entre 20 y 60 centímetros y costa 500 pesos hasta 4.000.

Desde julio empieza la venta y a veces no doy abasto para suplir la demanda que hay en la ciudad , advierte Arias, quien se ufana de ser el primero y el único fabricante que tuvo Barrancabermeja en mucho tiempo.

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