CASI CIEN AÑOS BUSCANDO NOVIA

CASI CIEN AÑOS BUSCANDO NOVIA

El mejor charco de la Estación Científica Charles Darwin (ECCD), en la isla Santa Cruz de Galápagos, es para un famoso solterón: Jorge, una tortuga gigante y último macho vivo de su especie.

10 de junio 2002 , 12:00 a. m.

El mejor charco de la Estación Científica Charles Darwin (ECCD), en la isla Santa Cruz de Galápagos, es para un famoso solterón: Jorge, una tortuga gigante y último macho vivo de su especie.

Jorge, que tiene 80 años, ha estado al cuidado de la ECCD por más de tres décadas, mientras se busca por todo el mundo una hembra que le haga compañía. A pesar de que las autoridades del Parque Nacional ecuatoriano ofrecen una millonaria recompensa que asciende a diez mil dólares cada día hay menos esperanzas de que aparezca. El consentido Jorge puede que sobreviva cien años sin pareja, pero con su muerte se acabaría una de las 11 subespecies de tortugas gigantes de estas islas.

En la isla Pinta, hasta hace años había centenares de tortugas gigantes, pero las cabras salvajes arrasaron con la vegetación que era su alimento. Jorge es el único ejemplar vivo que queda, y aunque los científicos de la ECCD han tratado de que se aparee con tortugas de otras islas, Jorge se niega a cortejarlas.

Desde hace ocho años vive con dos hembras, consideradas como genéticamente más cercanas, pero más parecen sus hermanas que unas nenas dignas de sus afectos. Hay quienes dicen que la causa de su desinterés y abstinencia se deba a la costumbre de sentir tantos ojos observándolo y hasta de escuchar tantos comentarios sobre su prolongada soltería.

Sin embargo, la razón científica puede estar en que las dos pretendientes son muy jóvenes, por lo que los investigadores esperan tener la oportunidad de esperar ocho años más, a que ellas maduren otro poco.

El hábitat de Jorge se observa desde un balcón de madera, a unos cuantos metros de distancia. Allí vive rodeado de vegetales, pues él en su estado natural se puede alimentar de unas 60 especies de plantas diferentes.

Otra solución planteada ha sido la de clonarlo, pero resulta demasiado costoso. Así que hoy, a sus 80 años, espera pacientemente por una hembra de su misma subespecie con la cual pueda compartir su espacioso charco, donde hay barro suficiente para dos.

La maldición de la tortuga.

La fragilidad de la vida animal en el archipiélago de Galápagos ha alimentado la imaginación popular y no son pocas las leyendas en torno a las tortugas gigantes. Algunas han sido recopiladas por Octavio Latorre en el libro La Maldición de la Tortuga, quien escribe en su prólogo: Si usted fija la mirada en aquellos quelonios, encontrará algo de misterioso y profundo. Los ojos de la tortuga gigante se clavan en usted por largo tiempo, como queriendo escudriñar sus intenciones... Y guardan sentencia de horror y muerte para los que quieren destruir este asilo de paz y felicidad y vida para los que llegan solo a admirarlo .

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