SE CALIENTA LA FRONTERA CON ECUADOR

SE CALIENTA LA FRONTERA CON ECUADOR

El comandante de la Policía del Ecuador, Jorge Molina, reconoció hace tres semanas que hay ecuatorianos que cruzan la frontera para ser entrenados por el Eln, algunos de los cuales se enrolan y otros retornan a su país para cometer delitos.

11 de junio 2002 , 12:00 a. m.

El comandante de la Policía del Ecuador, Jorge Molina, reconoció hace tres semanas que hay ecuatorianos que cruzan la frontera para ser entrenados por el Eln, algunos de los cuales se enrolan y otros retornan a su país para cometer delitos.

Según él, esa guerrilla colombiana tiene una zona liberada en la frontera, en la que funcionan escuelas de adiestramiento adonde llega gente de varios países .

El ex alcalde de Quito Rodrigo Paz ya había alborotado el avispero fronterizo a finales de abril, cuando afirmó que dos meses antes las Farc habían secuestrado a su hijo en plena capital de Ecuador.

Paz aseguró que la liberación de Esteban, efectuada en esos días, fue fruto de una millonaria negociación con la guerrilla, llevada a cabo en Colombia.

Otro secuestro que trascendió a los titulares de prensa fue el de Galo Vivas Yandún, primo del ex general del Ejército René Yandún, prefecto de la provincia del Carchi. Este funcionario, partidario de cerrar la frontera durante la noche por razones de seguridad, es uno de los pocos que se ha atrevido a denunciar la influencia directa de las Farc sobre esa región.

Desde junio del año pasado, cuatro personas han sido plagiadas en esa provincia, un territorio con 160 mil habitantes que comparte 176 kilómetros de frontera con el departamento de Nariño.

En tres de los casos, incluido el de Vivas, las familias negociaron con los secuestradores. Se dice que el rescate más alto fue de 350 mil dólares. El otro caso fue resuelto por la Unidad Antisecuestro de la Policía del Ecuador (Unase), que hace un mes liberó al hacendado Carlos Cerón, de 79 años, y capturó a ocho personas, seis de ellas colombianas.

Pero el secuestro no es el único problema. El primero de mayo, el diario quiteño El Comercio publicó cinco testimonios de ganaderos y transportadores anónimos del cantón Montúfar- donde Cerón fue retenido- , que daban cuenta de vacunas trimestrales que fluctúan entre los 1.000 y los 1.500 dólares. Según el periódico, una de las cartas extorsivas estaba firmada por el Eln.

Toda esta problemática es tan nueva en Ecuador que apenas el año pasado se creó la primera Unase (Unidad Antisecuestro), después de un curso dictado por instructores del Gaula de la Policía colombiana.

Ecuador nunca había vivido el secuestro ni la extorsión. Es un país que vive bien, sin los problemas de Colombia. Ahora se les está disparando ese negocio, y pidieron la asistencia de nosotros, que infortunadamente estamos más desarrollados en ese campo , dice el coronel de la Policía Rafael Cely, director del Gaula.

Entrar explosivos es fácil.

Pero no se trata simplemente de una cuestión de malos del norte y buenos del sur. El Departamento de Estado de E.U. criticó recientemente al Gobierno de Ecuador por no hacer lo suficiente en su frontera norte para combatir el contrabando de armas y explosivos destinados a la guerrilla colombiana.

El terrorismo colombiano tiene en Ecuador una de sus mayores fuentes de materiales de guerra. El escaso control y la eficiente red de traficantes fronterizos permiten ingresar al país desde una granada de mano hasta una tonelada de súper anfo, a través de por lo menos cinco rutas diferentes.

Cuadrillas de contrabandistas camuflan sus cargamentos ilegales entre productos agrícolas y entre la chatarra peruana y ecuatoriana destinada a las plantas de reciclaje colombianas, para transportarlos sobre sus espaldas o a lomo de mula.

Tenemos huecos por todas partes, así que entrar explosivos es muy fácil , confiesa el teniente coronel Henry Salcedo, comandante del Grupo Cabal del Ejército de Colombia, cuya misión es mantener la seguridad a lo largo de 240 de los 586 kilómetros de frontera.

A medida que el armamento traído de Ecuador intensifica la guerra en Colombia, el país vecino ve incrementar a diario su población de colombianos refugiados, en un círculo vicioso que constituye apenas un ejemplo de la complejidad de causas y efectos que vive esta zona fronteriza.

El año pasado, las entidades de Derechos Humanos en Ecuador registraron la llegada de 9.000 colombianos desplazados. Solo 3.286 de ellos presentaron solicitudes de refugio, de las cuales 605 fueron rechazadas, según la ONG Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes).

La mayoría de los desplazados son jóvenes entre los 18 y los 25 años que han recibido amenazas de los grupos en conflicto o que buscan evadir el reclutamiento de los mismos.

En muchos casos se trata de balseros de los ríos del Putumayo o de vendedores ambulantes, acusados de ser informantes de uno u otro grupo, o presionados para que lo sean.

Algunos cruzan el río San Miguel y se quedan en Sucumbíos, la provincia ecuatoriana que limita con ese departamento, pero los desplazados generalmente prefieren radicarse en el interior, para evitar la cercanía de las autodefensas y las guerrillas.

Ha habido casos en que los actores armados cruzan la frontera en busca de la lista de las personas que han solicitado el refugio , dice Marcela Ceballos, funcionaria de Codhes que ha trabajado en la región.

La presión de Estados Unidos.

El principal destino de los desplazados es Santo Domingo de los Colorados (conocida hoy como Santo Domingo de los colombianos ), donde la alcaldía ha hecho énfasis en el comercio, una de las principales fuentes de empleo de los refugiados. Cálculos no oficiales hablan de 50.000 colombianos en esta ciudad.

Y mientras desplazados van y armas vienen, el Gobierno de Ecuador padece la presión de Estados Unidos por no adherirse abiertamente al Plan Colombia.

El semanario económico Líderes afirmó a comienzos de año que fuentes militares y diplomáticas del Ecuador han dicho en privado que el congelamiento de la ayuda económica para la frontera norte hace parte del castigo.

El jalón de ojeras del Departamento de Estado, consignado en el informe Patrones del terrorismo global 2001, sería el ejemplo más reciente. Oscar Zuloaga, vocero del presidente Noboa, lo tiene claro: Ecuador tiene que empezar a comprender que habrá posiciones a las que tendremos que oponernos y presiones a las que no podemos ceder. Por eso somos un país soberano .

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