QUÉ TAN VULNERABLE ES BOGOTÁ

QUÉ TAN VULNERABLE ES BOGOTÁ

La guerra que se desató tras el rompimiento del proceso de paz entre Gobierno y Farc se libra intensamente en el sur del país. Y aunque en Bogotá no se escuchan las aspas de los helicópteros, la explosión de las bombas, el trepidar de los fusiles y la gente no coloca banderas blancas en sus casas, los efectos del conflicto han enrarecido el ambiente y lo han cargado de incertidumbre. La razón es simple: desde la época de las bombas del narcotráfico, Bogotá no se había sentido tan vulnerable.

03 de marzo 2002 , 12:00 a. m.

La guerra que se desató tras el rompimiento del proceso de paz entre Gobierno y Farc se libra intensamente en el sur del país. Y aunque en Bogotá no se escuchan las aspas de los helicópteros, la explosión de las bombas, el trepidar de los fusiles y la gente no coloca banderas blancas en sus casas, los efectos del conflicto han enrarecido el ambiente y lo han cargado de incertidumbre. La razón es simple: desde la época de las bombas del narcotráfico, Bogotá no se había sentido tan vulnerable.

La amenaza de los jefes guerrilleros - en la ciudad nos pillamos -, el saboteo al sistema de Chingaza, la bicicleta bomba y el mismo anuncio del alcalde Mockus de proteger con símbolos áreas sensibles de la ciudad, ha obligado a los bogotanos a plantearse serios interrogantes sobre los efectos de la guerra en el resto del país y sobre la eventual presencia del terrorismo en la capital. Y si la guerra llega a la ciudad? Cómo se manifestaría? Estamos preparados? Qué papel debemos jugar los ciudadanos?.

Bogotá es el premio de oro que busca la subversión , asegura Mauricio Lloreda, experto en temas de seguridad. Y para alcanzarlo, no ahorrará esfuerzos. No se prevé una toma de la ciudad con guerrilleros en calles y avenidas. En cambio, Lloreda considera probable que se desate una ola de atentados en áreas vitales: energía, agua, vías, TransMilenio, gas, telecomunicaciones... como lo reconoce el propio comandante de la Policía de Cundinamarca, coronel Alvaro Sandoval.

Sería contraproducente para los propósitos de la guerrilla- afirma el ex asesor de paz Daniel García-Peña- , pero en la lógica de la guerra lo que importa es que el enemigo sienta el efecto de la confrontación; lo hizo Estados Unidos en la guerra contra Kosovo, allí lo primero que destruyó fue la infraestructura eléctrica .

La manera como este tipo de acciones se ejecutarían no es evidente. Se habla de milicias urbanas que operan en el sur. Pero nadie sabe cuántas son, cómo actúan ni qué penetración tienen. María Victoria Llorente, investigadora de la Universidad de los Andes, se sorprendió de la poca presencia de estos grupos durante un recorrido que hizo por zonas marginales de la ciudad en el año 2000. La subversión no ha conseguido estructurar un aparato de guerra en las ciudades. Las milicias de Soacha, por ejemplo, cumplen más bien un papel de informantes de grupos armados: dónde está la tropa, dónde están los dispositivos de la Policía, dónde pueden hacer una acción terrorista porque no hay vigilancia... son grupos pequeños que además intimidan y extorsionan a nombre de la subversión , añade Sandoval.

En algunos casos, se trata de delincuentes comunes o pandillas que ejecutan secuestros y colocan bombas en algunas zonas de la capital por orden de la guerrilla. Son más amplios los números que la realidad , afirma Hugo Acero, asesor de seguridad de la Alcaldía.

Esto no quiere decir que la ciudad sea infranqueable. Antonio Navarro, ex militante del M-19, recuerda cómo en Vietnam los guerrilleros penetraron a Cholon, una zona popular de Saigón, y duraron dos días; el FMLN, en el Salvador, llegó hasta un hotel de la capital, y el propio M-19 penetró al barrio Siloé, en Cali. La guerrilla puede combinar la acción rural con la urbana, ingresar hombres en la noche por un sinnúmero de corredores. No olvidemos que Bogotá tiene una amplia frontera rural .

Lo grave es que la impotencia de tomarse la ciudad sería reemplazada por las acciones de terror, la mejor arma para afectar psicológicamente a la gente. La guerrilla quiere meterle miedo a la ciudadanía dice un analista de la Vicepresidencia de la República . Con lo de Chingaza lo que buscan es hacerse sentir, independientemente de las consecuencias .

Expertos en seguridad no descartan que se dispare el secuestro selectivo o se intente atacar y amenazar empresas y medios de comunicación, como ha sucedido recientemente, y hasta hacen paralelos con la estrategia de Pablo Escobar para presionar, mediante secuestros de grandes figuras, el fin de la extradición. Ahora, lo que buscan las Farc es un canje, meta con la cual justificaron el secuestro de la candidata Ingrid Betancourt. Esto puede generar una desestabilización grande , agrega Lloreda.

Actitud ciudadana.

Las autoridades están en alerta. Los controles se han intensificado. Hospitales como el Meissen, en el sur, permanecen en alerta amarilla. El Ejército redobló su presencia en vías de acceso, en la zona rural y en áreas donde reposa la infraestructura energética y del Acueducto. Adicionalmente, Bogotá ha consolidado en los últimos años un sistema de seguridad ciudadana que ha reducido el homicidio en más del 12 por ciento.

Pero en una ciudad con 8 millones de habitantes, donde la gente no ha asimilado los alcances de una guerra como si lo han hecho millones de colombianos que llevan décadas padeciéndola, el reto es grande. Estamos preparados? Bogotá sigue siendo ingenua en esto- añade García-Peña- . Sorprende la manera simplista como en Bogotá se habla de la guerra, como si fuera algo fácil. No se han medido las consecuencias de lo que significa un escalamiento militar .

El concejal Juan Carlos Flórez se aparta de esta posición. Para él, existe una revolución no violenta que ha permitido que la ciudad haya progresado a pesar de la tragedia del desempleo. Esta revolución ha legitimado la relación entre ciudadanos y autoridades- dice Flórez- . Todos somos vulnerables al terrorismo, pero en Bogotá esa vulnerabilidad puede traducirse en fortaleza para derrotar a los violentos .

La lógica de la subversión es otra, a juicio de María Teresa Ronderos, analista política y editora de la revista Semana. A la guerrilla no le importa si la ciudad invierte o no, ellos quieren que el sistema se rompa, ese es su objetivo, y en ese sentido Bogotá es una ciudad que, para ellos, está retardando la revolución .

En la respuesta de la gente a las acciones terroristas estaría la clave de lo que pueda suceder. La peor posición es la pasiva, eso está comprobado históricamente advierte Navarro . Y Flórez remata: Mockus siempre gana dividiendo, lo bueno de ahora es que está ganando sin dividir y está generando conciencia en los ciudadanos .

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