SU VOTO CUENTA MÁS QUE NUNCA

SU VOTO CUENTA MÁS QUE NUNCA

A pocos días de que se elija un nuevo Congreso, millones de colombianos estarán preguntándose qué hacer para no perderse en la espesa selva de candidatos al Congreso: hay 322 listas a Senado y 883 a la Cámara, para 102 y 166 curules, respectivamente. La democracia colombiana, con sus ribetes circenses, aguanta todo, pero en la situación actual del país, la peor de su historia, hay que hacer el heroico esfuerzo de tratar de elegir un Congreso del que no estemos diciendo unos días después: por qué elegimos a los mismos con las mismas?

03 de marzo 2002 , 12:00 a. m.

A pocos días de que se elija un nuevo Congreso, millones de colombianos estarán preguntándose qué hacer para no perderse en la espesa selva de candidatos al Congreso: hay 322 listas a Senado y 883 a la Cámara, para 102 y 166 curules, respectivamente. La democracia colombiana, con sus ribetes circenses, aguanta todo, pero en la situación actual del país, la peor de su historia, hay que hacer el heroico esfuerzo de tratar de elegir un Congreso del que no estemos diciendo unos días después: por qué elegimos a los mismos con las mismas?.

Es más que evidente el creciente descontento de la opinión pública con el Congreso. No hay institución más desprestigiada y día en que no amanezca salpicada por escándalos de corrupción y malos manejos. Hemos llegado al colmo de que los congresistas no se eligen por sus ideas y trayectoria, sino por que cumplan con el requisito mínimo para todo servidor público, como es el de no robar. Haber alcanzado este umbral es una aberración de la democracia.

En la política colombiana proliferan impunemente, a la sombra del circo de la operación avispa , las microempresas electorales, muchas de ellas manejadas por monopolios de barones que con cada elección se atornillan más a la curul. Los jefes de los partidos tradicionales son los primeros críticos de esta situación, pero para esta elección el Partido Liberal dio avales a 593 listas y el Conservador a 117. Más que con ideas sólidas y trabajo serio, cientos de candidatos han tenido que apelar a perros, ratas, conejos, azadones, sombreros y otras excentricidades, para cautivar los votos de un electorado escéptico y cada día más confundido.

Todo esto reafirmaría, al parecer, la difundida creencia según la cual, ante semejante panorama, lo mejor es no votar. Nada más equivocado.

La solución está en la orilla opuesta. Una votación baja el próximo domingo hará posible que se elija un Congreso igual o, Dios nos guarde, peor que el actual. El principal enemigo de unas instituciones que tengan legitimidad y a las cuales podamos pedir cuentas claras es la abstención.

Tan urgente es transformar el Congreso como difícil hacerlo, pues los elegidos, una vez ocupan su curul, se defienden como tigres boca arriba y se dedican a torpedear cualquier reforma. La crónica abstención es una enfermedad grave que es indispensable enfrentar, pues para elegir buenos congresistas se necesitan muchos votos. Solo un Congreso renovado podrá dar los primeros pasos para cambiar las costumbres políticas del país.

Hoy más que nunca, ante la ruptura del proceso de paz y el profundo deterioro político económico y social, millones de colombianos en capacidad de votar deben entender que esta elección, lo mismo que la presidencial, son las más cruciales de toda la historia. No votar es permitir que esos espacios de indiferencia los copen aquellos que creen que mediante la violencia se pueden cambiar las cosas.

La democracia, a pesar de sus imperfecciones, nos da la preciosa oportunidad de responder masivamente a quienes se han propuesto apagarla a punta de balas. No acudir masivamente a la cita del próximo domingo alejará cada vez más la posibilidad de transformar este país por la vía pacífica y así entender mejor por qué estamos como estamos.

EL TIEMPO recomienda para Senado.

Ante la profusión de nombres, este periódico quiere proponer unos candidatos. Por su idoneidad, honestidad y trayectoria nos atrevemos a recomendarlos, en la seguridad de que, de salir elegidos, miraremos con ojo muy crítico su desempeño. Posteriormente haremos algo similar con los candidatos a la Cámara por Bogotá.

Claudia Blum; Jaime Alberto Cabal; José Domingo Caldón; Piedad Córdoba; Gloria Cuartas; Carlos Gaviria; Enrique Gómez Hurtado; Carlos Holguín Sardi; Darío Martínez; Carlos Medellín; Lorenzo Muelas; Antonio Navarro; Rafael Orduz; Juan Manuel Ospina; Rafael Pardo; Jesús Piñacué; Rodrigo Rivera; José Renán Trujillo; Germán Vargas Lleras; Luis Guillermo Vélez; Oscar Iván Zuluaga.

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