DE LA QUE SE SALVÓ URIBE!

DE LA QUE SE SALVÓ URIBE!

La idea de atar al Indice de Precios al Consumidor (IPC) las tarifas de agua, luz, alcantarillado, teléfono y aseo cada vez tiene menos adeptos y más peros jurídicos.

11 de junio 2002 , 12:00 a. m.

La idea de atar al Indice de Precios al Consumidor (IPC) las tarifas de agua, luz, alcantarillado, teléfono y aseo cada vez tiene menos adeptos y más peros jurídicos.

Para muchos, saldría más caro el remedio que la enfermedad.

Un estudio de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, que había sido preparado para contrarrestar propuestas electorales de congelar las tarifas de servicios, reveló que si se adopta un esquema de esta naturaleza, se les generaría a las empresas un hueco de casi 2 billones de pesos en los próximos años.

Eso llevaría a un caos de inmensas proporciones en este sector, que ya de por sí atraviesa por una difícil crisis.

El Gobierno de Alvaro Uribe, en las actuales circunstancias fiscales, no tendría los recursos disponibles para cubrir ese faltante y se echaría por la borda el esfuerzo, tanto del sector público como privado, por ampliar la cobertura de servicios públicos hacia los colombianos que aún no cuentan con ellos.

Por fortuna, según el superintendente, Diego Humberto Caicedo, la Corte Constitucional, en su sala plena del pasado 22 de mayo, dejó sin piso jurídico la propuesta de atar las tarifas al IPC, al declarar exequibles varios artículos de la Ley 142 de 1994, conocida como el derrotero de los servicios públicos en Colombia.

La Corte ratificó que deben ser las comisiones de regulación las que dictan los parámetros por los cuales se guían las empresas a la hora de fijar las tarifas de los servicios, y que esas comisiones deben velar por el cumplimiento de la ley que obliga a las empresas a mejorar la eficiencia a tarifas competitivas.

Aún no tenemos toda la sentencia, pero la Corte dijo que no era obligatorio llevar la tarifa al IPC, como lo proponían candidatos a la Presidencia , dijo Caicedo.

Energía el más afectado.

De acuerdo con la Superservicios, el servicio de energía eléctrica, donde hay una mayor competencia, sería el más afectado al atar las tarifas al IPC.

El faltante que se generaría sería de 800 millones de dólares (1,8 billones de pesos) en los próximos 4 años. El desbalance se produciría por la diferencia que hay entre los elevados costos para la prestación del servicio y el rezago tarifario existente.

En el caso del acueducto y alcantarillado, el déficit sería de 250.000 millones de pesos en los siguientes 3 años, especialmente en ciudades como Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla y Bucaramanga. Y en telecomunicaciones, de unos 126.000 millones de pesos.

El problema es que, hoy, el Estado no está en capacidad ni financiera ni operativa de asumir ni regalar la prestación de los servicios a unos pocos privilegiados, como lo hacía en el pasado, dejando por fuera a la mayoría de los colombianos.

El país ha venido haciendo un esfuerzo para ir reduciendo los rezagos tarifarios, para que realmente se pague lo que vale el servicio. Ya estamos llegando a las metas, y cuando lleguemos y ajustemos todas las fórmulas, a partir de ese momento las tarifas se estabilizarán , dijo Caicedo.

No más subsidios.

Para el funcionario, la solución no está en atar tarifas al IPC, sino en eliminar subsidios y contribuciones a aquellos que no los necesitan.

También en la exigencia de mayor eficiencia a las empresas. Eso les permitiría reducir costos y hacer más inversiones, especialmente en la ampliación de cobertura.

Según un reciente informe de la Comisión Intersectorial de Servicios Públicos, los subsidios deberán ser focalizados en los estratos uno y dos, así como el segmento rural subsidiable.

En el caso de agua y alcantarillado, un estudio de Planeación Nacional dice que en los próximos 10 años, para llegar a las metas de cobertura en el 90 por ciento, se requieren por lo menos 9 billones de pesos.

Atar tarifas a IPC significaría que, de alguna manera, estaríamos expropiando al inversionista privado, porque con un cambio en las reglas de juego, más adelante su capital no sería rentable, y entonces quién se le mediría a llevarle los servicios a los hogares? , puntualizó Caicedo.

FOTO/Archivo EL TIEMPO.

Diego Caicedo, asegura que pronto las tarifas conseguirán su punto de equilibrio.

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