BRINDIS POR LA CULTURA

BRINDIS POR LA CULTURA

El pasado viernes, en todo el país se dio a conocer el Plan Nacional de Cultura, concebido desde lo local como expresión de las manifestaciones de la diversidad étnica, linguística y social constitutiva de nuestra nacionalidad.

11 de junio 2002 , 12:00 a. m.

El pasado viernes, en todo el país se dio a conocer el Plan Nacional de Cultura, concebido desde lo local como expresión de las manifestaciones de la diversidad étnica, linguística y social constitutiva de nuestra nacionalidad.

Aunque me preocupa que una propuesta de esta naturaleza, de interés para todo el país, sea conocida por los colombianos en las postrimerías de un mal gobierno, debo reconocer que tal como fue elaborado, seguramente el Plan Nacional de Cultura es la propuesta de mayor legitimidad que surge de las altas esferas del Estado, porque él es la síntesis de talleres municipales y departamentales que, en un esfuerzo mayor, asumieron la difícil labor de proporcionarle destinos históricos a las regiones, a partir del reconocimiento de lo que nos hace únicos y diversos en un territorio de sabanas, montañas, costas y selvas, pero también desde lo profundo ancestral, derivamos hacia el complejo cultural más esperanzador para América Latina: El mestizo.

La efervescencia de nuestra creación cultural, las posibilidades enormes de ser alternativa para los pueblos mulatos, zambos, indígenas, afrocaribes y andinos que han transformado con su vitalidad este rincón del planeta no ha de ser mirada de soslayo, porque es fuente inagotable de riqueza.

En esta perspectiva, el Plan Nacional de Cultura es el conjunto de voces que desde los confines de la patria, concluyeron que la cultura es la mayor estrategia para que volvamos a mirarnos como humanos y así avanzar en la ruta de la construcción de este país, de manera que todos quedemos ahí, incluidos y comprometidos.

El Plan significa participación, como que nos obliga a asumir responsabilidades como sujetos portadores de derechos políticos en las cuales afirmamos como ciudadanos nuestro ser cultura. El plan también es diálogo para entendernos y reconciliarnos y no esforzarnos más en querer ser iguales utilizando todas las formas de violencia, desde la exclusión y segregación hasta el aniquilamiento.

Precisamente, siendo distintos, podemos avanzar en la comprensión de los mundos que caben en nuestras creencias y que son la génesis de nuestros amores y desamores. Solamente la cultura, vista así, es la mejor oportunidad para apostarle al futuro del país.

En todos los municipios, desde el viernes anterior, los Consejos de Cultura, las casas de la cultura, las bibliotecas y demás entidades que estimulan y apoya el trabajo cultural tienen una cita con sus comunidades: Reconocerse en el Plan Nacional de Cultura.

*Docente de la Unillanos

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.