EX POLICÍAS CORRUPTOS, TRAS PLAGIO DE MURAMATSU I

EX POLICÍAS CORRUPTOS, TRAS PLAGIO DE MURAMATSU I

La más tenebrosa red de secuestro que opera hoy en el país tiene un rótulo casi neonazi: Los calvos . Sus líderes, además de un coronel aparentemente activo, son policías corruptos asignados en el pasado a la Dirección de la institución en Bogotá y a la vigilancia del edificio y las salas de deliberación del Congreso.

04 de marzo 2002 , 12:00 a. m.

La más tenebrosa red de secuestro que opera hoy en el país tiene un rótulo casi neonazi: Los calvos . Sus líderes, además de un coronel aparentemente activo, son policías corruptos asignados en el pasado a la Dirección de la institución en Bogotá y a la vigilancia del edificio y las salas de deliberación del Congreso.

El industrial japonés Chikao Muramatsu, vicepresidente de Yasaki Ciemel, una multinacional japonesa productora de cables eléctricos para automóviles, el único nipón secuestrado actualmente en el globo, es su víctima extranjera más prestante.

Sin embargo, industriales y empresarios, accionistas de los más sólidos almacenes de cadena en Colombia, también han sido levantados por la banda.

Los calvos los han plagiado y los han comercializado y vendido a las Farc como si se tratara de ganado humano. Por el ejecutivo nipón exigieron 1,5 millones de pesos para cada uno de los partícipes en el secuestro. Las Farc los pagaron y hoy piden 9,8 millones de dólares algo así como 20 mil millones de pesos- , por liberar a Muramatsu. Han reducido su exigencia inicial: una suma entre 20 y 25 millones de dólares.

Cita en la Boyacá con 13.

Enero del 2001 y un local cualquiera en la calle 13 con avenida Boyacá, en límites del sur de Bogotá, constituyen los puntos de partida de la Fiscalía en lo que respecta a los hallazgos sobre Los Calvos y a su conexión con el caso Chikao Muramatsu.

El primer protagonista es Rodrigo Bermúdez Molina, El Capi , un ex policía de 33 años, expulsado en 1994 por mala conducta, que es apenas uno de los jefes de red a órdenes de Capuleto , coronel de las Fuerzas Armadas.

Siguiendo instrucciones del coronel, el ex agente Bermúdez, El Capi , se reunió a comienzos del año pasado con Flaminio y Julián Villamizar, Byron , dos comandantes guerrilleros cuya posición en la línea de mando pasa directamente por Jorge Briceño Suárez, El Mono Jojoy .

Flaminio es un jefe guerrillero oriundo del Sumapaz, en Cundinamarca, a quien las Farc sonsacaron de un hogar hecho en la cultura del legendario Juan de la Cruz Varela. Jojoy lo ha llevado de uno a otro hasta pasar por siete frentes de Cundinamarca.

Los comandantes.

Byron , claramente mejor formado que Flaminio , cuenta con dos carreras y un ingreso a La Modelo. Graduado como sociólogo, se involucró primero con las juventudes comunistas en el caliente sector del barrio Policarpa Salavarrieta, en Bogotá, y después se involucró de lleno con las Farc.

La XIII Brigada del Ejército, en Bogotá, que le seguía los pasos de cerca, lo capturó en 1996 en un apartamento del centro de Bogotá y lo acusó ante los jueces por rebelión. Jojoy lo había ascendido a la categoría de ideólogo del Estado Mayor del Bloque Oriental (Embo), el brazo armado de las Farc.

A través de un programa a distancia, se graduó en prisión como administrador de empresas, y la verdad es que obtuvo su libertad antes de lo que él mismo alcanzó a calcular. Los militares y la propia Fiscalía, que ya había proferido resolución de acusación en su contra, se enteraron tarde de que, por negligencia de un juez del Complejo Judicial de Paloquemao, uno de los hombres clave del frente 53 de las Farc había sido puesto en libertad.

Integrante de las mesas del Comité Temático de las Farc y más tarde ascendido a comandante del Comando Central de Oriente, Jojoy le dio la orden de remplazar a Romaña , el mismo guerrillero al que la justicia le atribuye casi medio millar de secuestros de bogotanos que algún día tomaron la vía al Llano.

Precisamente, en virtud de ese nombramiento, Byron se reunió con el ex policía Bermúdez Molina, El Capi , en diciembre de 2000. Sin embargo, no fue tan crudo con él como Flaminio .

Flaminio le dijo a ese hombre ( El Capi ) que le echara muela a extranjeros que eran menos duros de pagar y tenían el efectivo hasta en 48 horas. Que las Farc ya no querían más secuestrados chichipatos (pobres) , relató a la justicia un testigo de esa reunión.

Operación plagio.

La solicitud de Flaminio se concretó a través de Oscar Javier , un ex policía cuya verdadera identidad rastrea el servicio de inteligencia del Ejército, y de quien se sabe es enlace entre el frente 22 de las Farc y Los calvos .

Oscar Javier citó a Bermúdez, El Capi , en un local de la calle 13 con avenida Boyacá, una zona de talleres de mecánica, montallantas y bombas de gasolina de Bogotá. Le dijo que los alumnos de Romaña , ahora a órdenes de Byron , habían puesto precio a la cabeza de un japonés de nombre Chikao Muramatsu.

A partir de esa cita, en enero del 2001, como si se tratase del coordinador de turno en una casa matriz del crimen, Bermúdez, El Capi , eligió primero a quienes participarían directamente en el plagio y después contactó a la banda de Los sanandresitos, una de varias que opera camuflada en el submundo de las mercancías de contrabando, en el Sanandresito de la calle 38 de Bogotá.

Uno de los oficiales de contrainteligencia que las Fuerzas Militares asignaron al rastreo de la banda de Los sanandresitos asegura hoy que el contacto directo fue Ulises .

Su récord, sostiene, es impresionante. Contacta a los lavaperros de los sanandresitos para realizar los trabajos sucios, está involucrado en los cambiazos de guerrilleros en cárceles de todo el país y obtiene camionetas y vehículos robados para las operaciones de Los calvos . Estuvimos a punto de capturarlo, pero tiene el amparo del jefe de Los calvos .

El seguimiento de Chikao Muramatsu se prolongó durante casi un mes. El ejecutivo nipón, verificaron los delincuentes, utilizaba tres rutas, pero jamás, una vez elegido el camino, variaba puntos en el recorrido.

Cacería.

José Héber Pacheco López, otro ex policía expulsado por mala conducta y uno de los primeros a los que contactó Bermúdez, El Capi , esperó pacientemente por la información de Ulises y sólo cuando tuvo certeza de que el trabajo de inteligencia había concluido, dio inicio a la segunda fase del plan.

Buscó primero al agente de la policía Rubén Darío Toro Bedoya y después a su compañero Jorge Eliécer García Fuentes. Ambos activos.

A Toro Bedoya lo consiguió en la sede de la Dirección de la Policía Nacional y a García Fuentes en las instalaciones del Congreso. Les explicó que había un trabajo para ambos y que, en esencia, ellos tendrían la misión de pasar por patrulleros de tránsito y obligar a detenerse al vehículo de Muramatsu.

Efectivamente, el 22 de febrero hacia las 5:00 de la tarde, los policías activos Toro Bedoya y García Fuentes se instalaron en la calle 103 con Autopista Norte, provistos de sus uniformes, sus chalecos reflectivos y sus armas de dotación.

Sus ex compañeros de institución, Bermúdez, El Capi , y Pachecho, seguían desde la calle 170 con Autopista la camioneta Blazer oro, matrícula BKY 881.

Viajaban junto con los demás secuestradores en dos taxis, un Daewoo y un Chevette. Los ocupantes del primer automóvil eran Guillermo Díaz Díaz, Juan Carlos , a su lado y en el asiento delantero, y, atrás, Juan Alberto Mendoza Luz y Edward Yesid Quiroga Sánchez.

En el segundo auto viajaban, además de Bermúdez y Pacheco, Norberto Benavides Sánchez, Beto , y Oscar Javier , el enlace con las Farc.

Por radio, Pacheco les comunicó a los motorizados que era hora de actuar: ... El objetivo está en el punto... , les dijo. Y en ese instante, cuando la Blazer alcanzaba la calle 103, sitio fijado para el secuestro, la vida de Chikao Muramatsu, la de su familia y hasta la de los negocios de su compañía Yasaki Ciemel, se partió en dos.

Efraín Díaz Colorado, conductor del nipón, dijo a la justicia que detuvo la camioneta porque tanto él como su jefe Chikao Muramatsu creyeron que se trataba de un control de rutina.

Se percataron de que no existía tal cuando los taxis se atravesaron frente a la camioneta. De ahí en adelante todo transcurrió rápidamente.

A Efraín Díaz Colorado lo obligaron a subir a uno de los taxis, y en la camioneta Blazer se instalaron, al lado del japonés, los secuestradores Benavides, Beto , Juan Carlos y Oscar Javier . Los plagiarios y su víctima desaparecieron por la avenida Suba.

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