EL ARTE SANA HERIDAS EN TRUJILLO

EL ARTE SANA HERIDAS EN TRUJILLO

En el pedazo de arcilla va modelando las bocas, los ojos y los rostros de quienes vivieron las torturas, las mutilaciones de sus pies y manos, la decapitación y los tatuajes que dejaban las balas en las espaldas. Así, la escultora Adriana Lalinde deja en los 235 osarios del parque Por la Vida, la Justicia y Paz , las historias en vida de las víctimas de los municipios Trujillo, Riofrío y Bolívar, centro del Valle, donde fueron asesinadas entre 1987 y 1994.

23 de abril 2002 , 12:00 a.m.

En el pedazo de arcilla va modelando las bocas, los ojos y los rostros de quienes vivieron las torturas, las mutilaciones de sus pies y manos, la decapitación y los tatuajes que dejaban las balas en las espaldas. Así, la escultora Adriana Lalinde deja en los 235 osarios del parque Por la Vida, la Justicia y Paz , las historias en vida de las víctimas de los municipios Trujillo, Riofrío y Bolívar, centro del Valle, donde fueron asesinadas entre 1987 y 1994.

Este parque monumento es ahora memoria de los sacrificados y los desaparecidos. Desde allí se recuerda entre el silencio y el llanto, los oficios de cada una de las víctimas, es la recuperación de la memoria.

En la zona de los osarios, de siete niveles, además de las lápidas se colocarán los objetos personales de los asesinados. Adriana Lalinde dice que también ha sido un proceso doloroso para ella. Junto con los familiares de las víctimas han dejado salir sus miedos y temores escondidos durante años a través de la escritura o de dibujos en murales hechos de una mezcla de cagajón, barro rojizo, cemento y barniz.

La artista describe cada uno de los osarios. Allí están: la partera del pueblo, el mendigo Maracucho , el bombero, los ebanistas de la empresa comunitaria, el conductor del viejo campero Willys, educadores, el guitarrista, campesinos, comerciantes. Todas son personas que murieron en manos de la llamada limpieza social , según testimonios que recogió la Comisión extrajudicial conformada por los organismos del Estado y creada a instancias de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.

Este parque y los murales son una esperanza de reconstrucción del tejido social, de sanación, de aceptar la realidad de la pérdida , dice una religiosa que está empeñada en sacar vida de la masacre moral en que están muchos familiares. Entre estos, María Elena Correa, cuyo esposo Germán Martínez, agricultor de La Betulia sufrió la violencia, porque primero lo desaparecieron y luego el 30 de abril de 1990 lo encontraron con tiros en la cabeza.

En medio de los osarios, María Elena pasa la mano por el rostro mural de su esposo, que ella misma ayudó a modelar junto con la escultora, como lo han hecho otros familiares. Y después de 12 años de vivir las escenas de terror, dice con inmensa tristeza: Me acabaron la vida y la arruinaron pero hay que aprender a vivir, de todas maneras uno no se recupera .

Adriana Lalinde, quien afirma que estarán terminados en la próxima semana. Allí estarán las caras de las víctimas de Playa Alta, La Sonora, El Tabor y otros corregimientos y veredas que se tiñeron de sangre.

Hoy, los habitantes de Trujillo y los familiares de las víctimas que conformaron la Asociación Afavit, subirán en romería hacia la zona de los osarios del parque en construcción. Esta coincide con la misa de aniversario de la muerte del párroco del municipio, el padre Tiberio Fernández Mafla, símbolo de esta masacre continuada, encontrado mutilado el 22 de abril de 1990, en el río Cauca.

Allí en medio de los osarios de este parque, se hace la catarsis de la violación de los derechos humanos, donde los jóvenes fueron los sacrificados y donde 10 personas murieron de pena moral. Es un homenaje a la memoria de Trujillo, que aportó 107 víctimas, las mismas que las manos de Adriana Lalinde termina de representar. El barro vuelve a dar vida a Trujillo, trata de sanar las heridas.

PEREGRINACIONES EN ABRIL Y JUNIO.

Con la iniciativa de la ONG Justicia y Paz se está construyendo el Parque Monumento en Trujillo que llevará el nombre del párroco Tiberio Fernández, asesinado y arrojado al río Cauca.

El alcalde de Trujillo, Carlos Arturo Hoyos Montoya, dijo que el parque tendrá un osario con los restos de 300 víctimas de la violencia y que artistas extranjeros harán esculturas alegóricas a los oficios que hacían las víctimas en vida. También tendrá jardín, parqueadero y zonas verdes.

En el próximo mes se realizará una peregrinación de remembranza de la masacre y en junio, otra con ciudadanos del mundo entero que estén comprometidos con los derechos humanos.

El alcalde dice que Esos dos actos van a marcar el desarrollo del parque, cuya licitación debe estar lista antes de diciembre de este año. Se busca la reactivación económica del municipio y por eso también se construye el sendero nacional de Tamauca, palabra indígena que significa nido de amor .

En los proyectos turísticos están las rutas con los parques vecinos como el Centro de Agricultura Orgánica de Santa Rosa de Cabal, el Parque Jardín de Marsella, Risaralda y Panaca en el Quindío. En Trujillo se construirá el Parque del Acueducto con balnearios populares, a tres cuadras de la Plaza de la Reconciliación.

FOTO/Carlos Ortega EL TIEMPO.

María Elena Correa ayudó a elaborar el mural de su esposo, asesinado en 1990.

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