LAS NAVES DE TRANQUILANDIA

LAS NAVES DE TRANQUILANDIA

El 11 de marzo de 1984, en márgenes del río Yarí (entre Caquetá y Putumayo), la Policía encontró el mayor centro de procesamiento de cocaína de América Latina.

23 de abril 2002 , 12:00 a.m.

El 11 de marzo de 1984, en márgenes del río Yarí (entre Caquetá y Putumayo), la Policía encontró el mayor centro de procesamiento de cocaína de América Latina.

Eran siete laboratorios repletos de precursores químicos para elaborar la droga, sofisticados equipos de comunicación y decenas de plantas eléctricas, todo de propiedad de los extintos narcotraficantes Pablo Escobar y Gonzalo Rodríguez Gacha, en sociedad con Jorge Luis Ochoa Vásquez.

En el complejo coquero -bautizado Tranquilandia - la Policía decomisó 15 toneladas de pasta de coca y 3 toneladas de droga procesada. Además, inmovilizó las avionetas Cessna HK 3064, HK 3007 -matriculadas en Colombia- N 3271 y YV 1085 P- matriculadas en el exterior.

También, el helicóptero Huges 500, de matrícula colombiana HK 2704 X que, tal como lo reveló este diario el pasado domingo, era de Aerofotos Amórtegui Ltda., un negocio de toma de fotos aéreas del que Alberto Uribe Sierra, padre del candidato a la Presidencia Alvaro Uribe Vélez, fue socio hasta su muerte, en junio de 1983, nueve meses antes de la operación contra el narcotráfico.

El rastro que existe tras la acción policial es que el 9 de abril de 1984, el entonces ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla -asesinado por la mafia 20 días más tarde- pidió al director de la Aeronáutica Civil de la época, Juan Guillermo Penagos, cancelar, por orden del Consejo Nacional de Estupefacientes, los permisos de operación y aeronavegabilidad y revocar los certificados de carencia de tráfico de estupefacientes de esas aeronaves y de otras 37.

Con base en esa decisión, el 16 de julio de 1984 las naves fueron entregadas a la Policía. Pero, al parecer, tan solo en el papel.

Hoy, 19 años después, el jefe de la Dirección Nacional de Estupefacientes, Gabriel Merchán, asegura que su dependencia nunca tuvo la posesión física de las aeronaves incautadas en Tranquilandia .

Por eso, dice que no puede responder por su paradero y que la última referencia que tuvo de tres de ellas -HK 3064, HK 3007 y HK 2704 X- fue que un fiscal sin rostro ordenó devolverlas en 1995 a sus propietarios.

De las dos con matrícula estadounidense no hay rastro alguno. Habrá que preguntarles a las Fuerzas Armadas dónde están las cinco aeronaves incautadas en la operación Yarí , dijo Merchán.

Por ahora, el director de la Policía, general Luis Ernesto Gilibert, dice que su institución está tratando de establecer el paradero del helicóptero.

Limpias?.

La devolución de las aeronaves fue ordena el 14 de noviembre de 1995. La razón, reza la providencia, no existía pronunciamiento de autoridad judicial que ameritara continuar con la investigación y, por eso, se precluyó.

Un fiscal sin rostro ordenó a Estupefacientes y a la Aerocivil regresarlas a sus propietarios. Según lo puedo establecer EL TIEMPO, la HK 3064 pertenecía en ese entonces a Aviopartes Buitrago y Compañía Ltda., y la HK 3007, a Sociedad Sinuana de Transporte Aéreo Costa Ltda. El helicóptero HK 2704 X, a Aerofotos Amórtegui.

Ni Aviopartes ni Sinuana aparecen registradas en las Cámaras de Comercio de Medellín y Cali. Tampoco, en los directorios de esas dos ciudades ni en los de Bogotá, Florencia y Sincelejo. Incluso, un informe del CTI da cuenta de que la dirección registrada por Aviopartes Buitrago, en Cali, nunca fue ubicada.

En su momento, la Aerocivil dijo que no estaba en capacidad de devolverlas porque no tenía competencia y porque las aeronaves nunca le fueron entregadas.

Pese a la decisión de la Fiscalía, hasta hoy no hay evidencia de que sus propietarios se hayan interesado en recuperarlas.

El Huges.

Con respecto al helicóptero, el 6 de febrero de 1984, un mes antes de la operación Yarí , Jaime Uribe -hermano del candidato- entregó el aparato a Pedro Fidel Agudelo Chávez, en pago de una letra por 25 millones de pesos firmada por Alberto Uribe Sierra y vencida el 10 de noviembre de 1983. Así consta en un documento firmado por las partes, en el que Agudelo se declara a paz y salvo de la deuda, con intereses incluidos.

Carlos Amórtegui -socio de Alberto Uribe Vélez en esa empresa- aceptó ceder sus derechos sobre la nave y, a cambio, se quedó con la totalidad de las acciones de Aerofotos Amórtegui Ltda.

El traspaso nunca se pudo hacer efectivo, pues 32 días después de la cesión, esta cayó en Tranquilandia .

En varias ocasiones, Amórtegui envió cartas a la Aerocivil explicando la cesión del Huges.

Incluso, el 29 de noviembre 1985 Amórtegui firmó un documento en la Notaría 15 de Medellín en el que formaliza la entrega de la aeronave, a manera de compraventa. En dicha escritura se deja constancia de que esta fue vendida por la sociedad a Agudelo Chávez por 12 955.900 pesos y que este, además, le dio poder a un hombre identificado como Sigifredo Cardona Cardona para que lo representara en la transacción.

Amórtegui, que hoy vive en Estados Unidos, asegura que no recuerda bien los hechos. No obstante, afirma que nunca tuvo ningún requerimiento judicial en torno a la incautación del helicóptero, al que le perdió la pista luego de que fuera entregado a la Policía.

Al respecto, Alvaro Uribe le aseguró a EL TIEMPO que cuando su padre fue asesinado, el Huges quedó destruido y su hermano Jaime salió de los restos del aparato: Mi familia no lo tuvo en su poder. Hombre, por Dios! Eso lo hizo mi hermano Jaime y todos confiábamos en él... .

Uribe también agregó que la Policía decomisó ese helicóptero u otro con los mismos números, pero que nunca se interesó en indagar, pues a él le hicieron un escándalo político por tener una avioneta con coca. Yo jamás he tenido un avión en la vida , puntualizó Uribe.

El domingo en la noche, el noticiero de televisión Noticias Uno, reveló que la licencia de operación para ese helicóptero fue tramitada en un solo día durante la administración de Alvaro Uribe en la Aerocivil y que dicha gestión requería entre 15 y 20 días (ver nota anexa).

EL TIEMPO pidió desde el 18 de marzo pasado -hace 36 días- la relación de las aeronaves que recibieron licencia de aeronavegabilidad durante la época de Uribe Vélez, pero aún no se ha recibido respuesta. La Aerocivil aduce que la recopilación es dispendiosa por no estar computarizada.

Con todo, las preguntas que surgen de este episodio es quién fue el responsable de que la investigación precluyera y si Estupefacientes y la Aerocivil no saben dónde están las aeronaves de Tranquilandia, quién responde por su paradero.

FOTO.

Gabriel Merchán, director de Estuperfacientes.

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