UN HOMBRE QUE MURIÓ EN SU LEY

UN HOMBRE QUE MURIÓ EN SU LEY

El Comandante 101 ó El Flaco , como se le conocía dentro del grupo de autodefensas que opera en los departamentos de Meta y Vichada, era un teniente retirado de la Policía Nacional identificado como Edgar René Acosta Rodríguez.

06 de septiembre 2002 , 12:00 a.m.

El Comandante 101 ó El Flaco , como se le conocía dentro del grupo de autodefensas que opera en los departamentos de Meta y Vichada, era un teniente retirado de la Policía Nacional identificado como Edgar René Acosta Rodríguez.

Bogotano de 32 años de edad, El Flaco era un guerrerista de tiempo completo. Su formación así lo demuestra pues en su paso por la Policía Nacional estuvo en la división de antinarcóticos en las selvas del Guaviare y Caquetá. Realizó cursos de medicina forense, administración de empresas e hizo parte del grupo de operaciones especiales en la Escuela de las Américas de los Estados Unidos.

Su deseo por conocer más técnicas sobre el manejo de armas y estrategias militares lo condujo a ser el mejor oficial que ganó como premio un curso especial Jungla con instructores ingleses que lo adiestraron y lo formaron para crear tácticas y estrategias de guerra en sitios de conflicto.

El Flaco se dio a conocer en el país, a comienzos de julio cuando Carlos Castaño, comandante de las Autodefensas Unidas de Córdoba y Urabá (ACCU), lo sindicó públicamente de ser el responsable del secuestro del empresario venezolano Richard Boulton, quien había sido plagiado en julio de 2000 en el vecino país.

Tras el enfrentamiento que surgió con Castaño, El flaco se defendió de la sindicación argumentando que tenía un fin político. Lo que se hizo fue una estrategia política y sicológica para obstaculizar los nexos entre el presidente Chávez y la guerrilla , dijo El Flaco en su momento.

Sobre las posibilidades de una pugna dentro de las autodefensas en la que se pediría la cabeza del Comandante 101 ó del comandante Guillermo , dijo: Yo no temo por mi vida. Cuando yo tomé las armas, siendo oficial de la Policía y ahora como miembro de estas autodefensas, era y soy consciente del riesgo que corro. Lo único que digo es que si tengo que poner mi cabeza por lo que hice, lo hago, pero con un juicio justo.

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