SADDAM CORRERÍA LA SUERTE DE NORIEGA

SADDAM CORRERÍA LA SUERTE DE NORIEGA

Saddam Hussein, el nuevo enemigo número uno de Estados Unidos, puede seguir el mismo camino del derrocado líder panameño Manuel Antonio Noriega, estimó la Casa Blanca. Se reveló que no se descarta la posibilidad de que las fuerzas aliadas intenten capturar a Saddam para hacerlo responsable por crímenes de guerra.

23 de enero 1991 , 12:00 a. m.

Creemos que Saddam Hussein debe ser hecho responsable por el maltrato a los prisioneros de guerra y otros crímenes, en el caso de que se pruebe que los cometió , dijo Marlin Fitzwater, vocero de la Casa Blanca.

Tal eventualidad había surgido poco antes en Washington en boca de varios especialistas en leyes internacionales que se referían a los presuntos crímenes de guerra cometidos por Saddam contra prisioneros aliados.

Los expertos aclararon que el general panameño fue perseguido por la justicia estadounidense por delitos de narcotráfico y que Saddam, si pierde la guerra, será perseguido por crímenes y puesto a disposición de un tribunal internacional similar al que en Nuremberg condenó a los criminales nazis de la Segunda Guerra Mundial.

Consultado por periodistas sobre si esa posición significaba que se intentaría capturar a Saddam, Fitzwater precisó que no se han tomado decisiones sobre cómo se llevará a cabo ese proceso .

Pero, agregó, debemos esperar y ver cómo se desarrollan los acontecimientos. Ciertamente, nada se descarta .

Fitzwater explicó que los objetivos de la alianza militar encabezada por Estados Unidos continúan siendo los mismos anunciados originalmente, consistentes en desalojar a las fuerzas iraquíes de Kuwait y restaurar el Gobierno anterior a la invasión iraquí.

El portavoz dijo que otra meta de los aliados era lograr la estabilidad en la región y que ello incluiría destruir el vasto arsenal militar de Saddam. No estamos apuntando a Saddam Hussein y no cambiamos nuestra política , dijo el vocero. Pero no podemos decir qué pasará al final de la guerra .

Pero la posición estadounidense puede cambiar radicalmente ahora, tras la cólera presidencial por la exhibición televisiva en Irak de seis prisioneros de guerra de las tropas aliadas, tres estadounidenses entre ellos, todos con los rostros agrietados por lesiones.

Oficialmente no se habló de torturas contra ellos, pero el presidente Bush sí reclamó enérgicamente por lo que llamó tratamiento brutal de estos prisioneros, en clara violación de cada Convención que protege a los prisioneros .

Consultado sobre si la estabilidad en la región significaría que Saddam debe ser alejado del poder, Fitzwater puntualizó que cuando termine la guerra los aliados decidirán sobre la necesidad de ocuparse de ese tema.

Agregó que Estados Unidos no sabe dónde está Saddam y que Washington no ha cambiado su política sobre la prohibición legal del Congreso estadounidense de participación en intentos de asesinato de líderes políticos.

Fitzwater informó que ayer regresaba a Washington el enviado especial del presidente George Bush a Jordania para que tratara con el rey Hussein sobre la marcha del conflicto.

Richard Armitage, ex subsecretario de Defensa, se entrevistó con el Rey y funcionarios jordanos, sin que se haya precisado el contenido de las entrevistas.

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