LA APUESTA MÁS FUERTE

LA APUESTA MÁS FUERTE

Dostoievski: El juego mortal Padre asesinado por tres siervos. Varios años de cárcel en Siberia, por revolucionario. Fingida ejecución ante un pelotón listo a dispararle. Epilepsia. Sablista siempre en pos de un préstamo. Retorno a la iglesia ortodoxa y a la devoción por el zar: tales algunos datos de la biografía de Dostoievski. Un novelista sobre cuyos personajes escribió Kenneth Rexroth: Las almas atormentadas que aparecen en las novelas de Dostoievski no son de adultos. Hablan sin cesar acerca de cosas que los adultos saben que es mejor no mencionar . Pero no es acaso la misión del novelista hablar y fabular? Estudiar, incluso, en esta emanación de sí mismo que son sus criaturas, la irresistible atracción del mal?

06 de marzo 2002 , 12:00 a. m.

Dostoievski: El juego mortal.

Padre asesinado por tres siervos. Varios años de cárcel en Siberia, por revolucionario. Fingida ejecución ante un pelotón listo a dispararle. Epilepsia. Sablista siempre en pos de un préstamo. Retorno a la iglesia ortodoxa y a la devoción por el zar: tales algunos datos de la biografía de Dostoievski. Un novelista sobre cuyos personajes escribió Kenneth Rexroth: Las almas atormentadas que aparecen en las novelas de Dostoievski no son de adultos. Hablan sin cesar acerca de cosas que los adultos saben que es mejor no mencionar . Pero no es acaso la misión del novelista hablar y fabular? Estudiar, incluso, en esta emanación de sí mismo que son sus criaturas, la irresistible atracción del mal?.

La voz coral.

Sí. Un novelista dramático, con relámpagos de pensador, que escribía para los periódicos, en ese realismo romántico del cual son sus maestros Balzac, Dickens y Gogol, sin olvidar, por cierto, ni a George Sand ni los folletones de Eugenio Sue.

Estas imprevistas aleaciones son las que confieren una velocidad alucinante a esta joya llamada El jugador. Contada por un joven preceptor ruso que habla tres idiomas y que termina como criado, luego de una temporada en la cárcel. Dostoievski, novelista ante todo, dictó este relato febril en tres semanas, en 1865. Por la mañana trabajaba en Crimen y castigo y por la tarde revivía sus éxtasis y terrores de jugador empedernido, cercado siempre por las deudas.

Lo domina, es obvio, el vértigo del juego, con la lucidez absorbente de su ceguera, pero los vaivenes de jubilo y depresión que determina la ruleta, revelan otra historia, tan formidable como la primera. Aquella sombría ambición que tiñe a todos cuantos aguardan una herencia. Aquí es donde su talento se vuelve polifónico para darnos, en los diálogos, las más vividas caracterizaciones de cada uno de los cómplices en esta ambición compartida.

La apuesta más fuerte.

Un general ruso arruinado. Su hijastra, Polina, amante de un falso conde francés. La cómplice del conde, y novia del general. Mademoiselle Blanche. Un inglés arquetípico. Y el preceptor. Estos dos últimos, a su vez, enamorados también de Polina. Pero el clímax, hilarante, brutal, no son los actos abyectos a que Polina somete a sus enamorados, sino la aparición imprevista y demoledora de la famosa abuelita de 75 años que ya todos soñaban muerta en el remoto Moscú.

Tiesa, brusca, imperiosa , entra en escena, inmóvil en su silla de invalida, como caída del cielo , y en pocas horas, contagiada del virus del juego, dilapida toda posible herencia, en esa ciudad-casino alemana que el sarcástico Dostoievski llama Ruletenburgo .

En la locura del rojo y negro, del par y el impar, del zéro que paga 35 veces más, la abuelita hará saltar la banca al comienzo, pero también logrará que caigan todas las máscaras y se revele la ávida desnudez insaciable de quienes medran en torno al botín. Dilapidado este, solo el joven preceptor quedará atado a su condena. Al juego, tan voraz como toda quimera. Quizás por ello Sigmund Freud en su artículo de 1927 sobre Dostoievski y el parricidio equiparó el juego a la masturbación: atracción y rechazo, placer y culpa, tentación y arrepentimiento. Goza y se hiere, sin escapar a esa red infernal.

Cierta histeria, nerviosa y disparatada, que distingue a los personajes, y a la voz, frágil y megalómana, que conduce el relato, no impide una muy ajustada visión de la fauna internacional que pulula en torno a esos casinos legendarios. Alemanes y polacos, ingleses y franceses, rusos y apátridas: todo lo que Dostoievski conoció y padeció, en compañía de su amante llamada también Polina, vuelve a resurgir aquí, como un sangrante trozo de vida. Llego a empeñar su reloj y el anillo de quien luego lo abandonaría.

Pero esta farsa cruel y reveladora se sostiene en su autonomía novelística. Si bien especula sobre cómo la vacía y cínica forma francesa seduce y engaña a la informe y tumultuosa alma rusa, el narrador nato que alienta en Dostoievski no nos permite soltar el volumen. De Albert Camus a Octavio Paz se le ha considerado el profeta moderno del nihilismo y los regímenes totalitarios. Se le ha visto también como precursor existencialista. Pero en su caso, e incluso en esta pequeña obra maestra, es mejor seguir las indicaciones de George Steiner y referirnos a su legado en los mismos términos en que hablamos de Esquilo, Shakespeare y Racine. Como un trágico que ignoraba el triunfo y exploraba fascinado las infinitas modalidades de la derrota. Esa apuesta cada día más fuerte que implica el juego, bien puede ser una de ellas. Allí también el destino maneja cartas marcadas.

FIODOR DOSTOIEVSKI.

1821.

Nació el 11 de noviembre en Moscú. Su padre era médico. Fue el segundo de ocho hijos. Su madre lo introdujo en el arte y en la literatura.

1834.

Ingresó, junto con su hermano mayor, al colegio Chermak, con los mejores profesores de Moscú. Allí, Davídov, doctor en letras, avivó sus inquietudes literarias.

1839.

Dos años después de la muerte de su madre, murió el padre. Los Kumanin, parientes lejanos, adoptaron a los huérfanos. En ese año, entró a la escuela militar. Allí comenzó su afición por el juego y la bebida.

1846.

Publicó Pobres gentes, novela aplaudida por la crítica. Publicó también El doble, relato exitoso. Sus obras siguientes decepcionaron a la crítica.

1849.

Se unió a un grupo de intelectuales que leían las teorías socialistas francesas, prohibidas en Rusia. Por esto, fue sentenciado a cuatro años de trabajos forzados y a alistarse en el ejército.

1857.

Vivía en una guarnición militar en Mongolia. Allí se casó con la viuda María Isaeva.

1859.

Tras diez años de exilio, regresó a San Petersburgo.

1861.

Con su hermano mayor fundó la revista El Tiempo.

1864.

Murió su esposa.

1866.

Comenzó a publicar por entregas la novela Crimen y castigo, en El mensajero ruso. Tuvo gran aceptación por parte de crítica y público.

1867.

Se casó con Ana Snítkina, su mecanógrafa. El matrimonio recorrió Europa durante cuatro años. En estos, escribió numerosos relatos.

1871.

Publicó Los demonios.

1879.

Completó Los hermanos Karamazov.

1881.

Murió el 28 de enero.

PRINCIPALES OBRAS.

Pobres gentes 1846.

Niétoschka Nezvánova 1848.

El pequeño héroe 1859.

Stepanchikovo 1859.

Recuerdos de la casa de los muertos 1860.

Humillados y ofendidos 1861.

Notas de invierno sobre impresiones de verano 1863.

Apuntes del subsuelo 1864.

El jugador 1866.

Crimen y castigo 1867.

El idiota 1870.

Los demonios 1871.

Diario de un escritor 1873.

El adolescente 1875.

Los hermanos Karamazov 1879

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