LAS VÍCTIMAS COLOMBIANAS

LAS VÍCTIMAS COLOMBIANAS

- Luis Eduardo Torres, 31 años Si alguien quiere ver un ejemplo del sueño americano hecho realidad, Luis Eduardo Torres es perfecto. A finales de los 80, llegó a E.U. a través de México con poco dinero y un inglés básico. Su meta: Wall Street. Empezó llevando domicilios a la bolsa de valores, luego poniendo números en los tableros de cotizaciones. Con el tiempo, se convirtió en corredor de divisas. El 10 de septiembre, alcanzó un nuevo escalón en su plan profesional: corredor en Cantor Fitzgerald. En ese momento parecía tenerlo todo, incluso la oportunidad de practicar su pasatiempo favorito, el paracaidismo.

08 de septiembre 2002 , 12:00 a. m.

- Luis Eduardo Torres, 31 años.

Si alguien quiere ver un ejemplo del sueño americano hecho realidad, Luis Eduardo Torres es perfecto. A finales de los 80, llegó a E.U. a través de México con poco dinero y un inglés básico. Su meta: Wall Street. Empezó llevando domicilios a la bolsa de valores, luego poniendo números en los tableros de cotizaciones. Con el tiempo, se convirtió en corredor de divisas. El 10 de septiembre, alcanzó un nuevo escalón en su plan profesional: corredor en Cantor Fitzgerald. En ese momento parecía tenerlo todo, incluso la oportunidad de practicar su pasatiempo favorito, el paracaidismo.

- Víctor Hugo Paz Gutiérrez, 43 años.

Quince años atrás había decidió dejar la violencia de su ciudad, Cali, para aterrizar en Nueva York. En la capital del mundo se sentía más seguro, después de que uno de sus hermanos fue asesinado en Colombia. Con esfuerzo llegó a uno de los restaurantes más famosos de la ciudad, Windows on the World, en el piso 103 de la torre norte del WTC. Allí se desempeñaba como chef de pastelería. La violencia de la que quería escapar, lo alcanzó el 11 de septiembre pasado.

- Wilder Alfredo Gómez, 38 años.

Después de trabajar como técnico en la Fuerza Aérea, viajó a comienzos de los 90 de Cali a Nueva York en busca de mejor suerte. Llegó adonde su hermano, que llevaba ya algunos años radicado en la ciudad y quien lo introdujo en el sector de banquetes. Wilder aprendió rápido el oficio. Pronto ya estaba trabajando en el hotel Marriott y hacía cinco años había conseguido una posición como barman en Windows on the World. Era un trabajo que disfrutaba , dice su madre, Luz Ayala. Sus pasiones eran la música salsa y las mujeres.

- Jorge Luis Morón, 39 años.

Animado por sus hermanos y hermanas, que ya estaban radicados en Estados Unidos, decidió salir en el 93 de Barranquilla. Tres años después de llegar a NY se encontraba trabajando como guardia se seguridad en el lobby de una de las torres del World Trade Center. A comienzos de 2001 se había casado con la mujer de sus sueños, Sonia Bermúdez. El amor se afianzó cuando se enteró de que sería padre, aunque el embarazo fue calificado de alto riesgo. Su hijo nunca llegó a nacer.

- Antonio Montoya, 46 años.

Había llegado a Estados Unidos 20 años atrás con su esposa e hijo. Se radicó con su familia en Boston, donde nacieron sus dos hijas menores. Nunca pasó un 31 de diciembre o una Navidad lejos de sus seres queridos. Durante 12 años, fue uno de los empleados más populares del hotel Boston Harbor, donde trabajaba como amo de llaves. Un error de reservación lo obligó a abordar un día después el vuelo 11 de American Airlines, con destino a Los Angeles. Su plan era visitar a su hermana en California, a quien no veía hacía años.

- Sonia Ortiz, 56 años.

Había dejado Colombia en 1971. A los dos años de llegar a Nueva York, consiguió un trabajo como aseadora en el World Trade Center. Con los años ocuparía varias posiciones hasta llegar a operar el ascensor que comunicaba el lobby con el restaurante Windows on the World. Su disciplina con el dinero le permitió comprar una casa en Queens donde vivía con su hija, Alexa. En 1982, cuando perdió a su hijo debido a un derrame cerebral, empezó a interesarse por temas de vida y muerte.

- Carlos Cortés Rodríguez, 58 años.

En 1967 llegó a la Universidad de Nueva York a estudiar ingeniería civil. Durante sus años universitarios conoció a su esposa, una estadounidense. Diez años después la pareja tendría a su primer y único hijo, Louis Francisco. A pesar de haber salido tan joven de Colombia, Cortes siempre mantuvo los lazos con su patria. Cada 20 de julio se reunía en su casa de Aquebogue, en Long Island, con ex compañeros del colegio San Bartolomé de la Merced, para izar la bandera colombiana y disfrutar de un asado.

- Danny Correa, 25 años.

Su padre trasladó en 1979 toda la familia a Estados Unidos. Creció en Fairview, Nueva Jersey. Siempre se distinguió por ser un buen estudiante. Estaba a punto de graduarse de contador en el Berkeley College. En julio había empezado a trabajar en el departamento contable de Marsh & McLennan. Cuando no estaba entre números, se dedicaba a escribir canciones para su banda de rock, Lucid-A, de la que era el guitarrista principal. Era el padre de una niña de 4 años, Katrina. Su oficina estaba ubicada en el piso 98 de la torre sur.

- Arcelia Castillo, 49 años.

Mientras sus hijos Alex y Anthony crecían en Nueva Jersey, Castillo trabajaba en dos empleos para poder sostenerlos. En algún momento empezó a trabajar en una firma contable sin recibir sueldo, solo para aprender de primera mano la profesión. A los 47 años su deseo de superación la llevó a matricularse en el Union County College, donde en las tardes estudiaba contabilidad. En las mañanas trabajaba en la firma de valores Marsh & McLennan, en el WTC. En noviembre de 2001 habría recibido su grado de contadora.

- Milton Bustillo, 37años.

A los 11 años fue llevado por su familia a Estados Unidos. Trabajaba como técnico de computadores en Cantor Fitzgerald, firma de corretaje que ocupaba cinco pisos en la torre sur. Padre de una niña de siete meses, se había casado hacía solo tres meses. Era un aficionado a la pastelería y encontraba satisfacción sirviéndole a su familia los postres que él mismo preparaba. Su inclinación culinaria lo llevó algunas veces a trabajar cortas temporadas en restaurantes.

- Adriana Legro, 32 años.

Sus padres emigraron a Nueva York antes de que ella naciera. Creció en un hogar modesto de Queens, junto con sus tres hermanos mayores. Su determinación por superarse siempre fue un ejemplo para la familia, incluso en los momentos más difíciles. Su madre murió de cáncer cuando tenía 15 años. Legro se graduó de administradora de empresas en la Universidad de Boston, convirtiéndose en la primera profesional de su familia. En poco tiempo consiguió empleos prometedores. El último en Carr Futures, cuya oficina estaba ubicada en el piso 92 de la torre norte.

- Alejandro Castaño Henao, 35 años.

Hijo de inmigrantes colombianos, nació en Englewood, Nueva Jersey. Allí creció junto a su hermana Claudia, blanco favorito de sus bromas. Aunque estaba divorciado de su esposa, Diana, mantenía una relación muy cercana con ella y su hijo de 13 años, Steven. Castaño era su héroe. Trabajaba en la empresa Empire Distribution, que aunque estaba ubicada en Carlstadt, Nueva Jersey, hacia reparto de suministros de oficina en el WTC.

- Pedro Francisco Checo35 años.

La paternidad le llegó cuando apenas tenía 17 años, con su amor de adolescencia. Aunque no se casó con la madre de su hijo, permaneció siempre muy cercano a él, gracias a la mutua pasión por el béisbol. A comienzos de los 90 inició una nueva familia con Marmily Cabrera, con quien tuvo dos hijos, Jasen, ahora de siete años y Julián, de casi dos.

- Sharon Cristina Millán, 33 años.

Nacida en Nueva York en el seno de una familia caleña, estuvo durante algunos años de su niñez en Colombia, pero luego regresó a E.U. Sus familiares la recuerdan como una mujer muy vital y dinámica, llena de chispa y ganas de vivir. Ella trabajaba como asistente en una firma de abogados en las Torres Gemelas. A pesar de estar durante tanto tiempo en E.U. no dejó de visitar Colombia y de anhelar el manjar blanco y el abojarrado. Siempre fue muy colombiana.

- Rafael Humberto Santos, 42 años.

Su familia lo llevó a Estados Unidos cuando tenía 9 años. En uno de sus viajes a Bogotá conoció a la mujer de su vida, Yubelly Santos, con quien se casó en 1993. Estudió sistemas y desde comienzos de los 80 empezó a trabajar en el departamento de computación de Cantor Fitzgerald. Era aficionado al fútbol, y a pesar de ser de Bogotá, era hincha del Nacional. Mirar el canal de la National Geographic era otro de sus pasatiempos. Dejó a dos hijos, Jonathan de 6 años y Christian de 3 y medio.

- Hernando Salas, 71 años.

Nació y creció en Cartagena, pero siempre soñó con vivir en Nueva York. A comienzos de los 60 decidió perseguir su sueño y viajó junto con su esposa Carolina a la capital del mundo. Sus dos hijos, Nelcy y Carlos, llegarían dos años más tarde. La mayor parte de su vida trabajó en una firma de joyerías. A los 65 años se jubiló, pero el estar desocupado no era su estilo. Encontró un trabajo secretarial en la oficina de revisión de quejas civiles en NY, ubicada a solo metros de las Torres Gemelas.

- Carlos Mario Muñoz, 43.

Trabajaba en el restaurante Windows of the world de las torres gemelas.

- César Augusto Murillo, 32 años.

Comerciante internacional, vivía en Nueva York.

- Gloria Nieves, 43 años.

Residente de Jakson Heights.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.