CENTRO CUNDINAMARQUÉS, ALBERGUE DE POLVO Y POLILLAS

CENTRO CUNDINAMARQUÉS, ALBERGUE DE POLVO Y POLILLAS

El Centro Cundinamarqués, un edificio de 10 pisos, en el que se invirtieron más de 700 millones de pesos para adecuarlo como un hotel de cuatro estrellas, con la intención de convertirlo en residencia estudiantil, para albergar a las mejores bachilleres de Cundinamarca, matriculadas en universidades de Bogotá, hoy está abandonado y sus únicos huéspedes son el polvo y las polillas.

07 de septiembre 2002 , 12:00 a.m.

El Centro Cundinamarqués, un edificio de 10 pisos, en el que se invirtieron más de 700 millones de pesos para adecuarlo como un hotel de cuatro estrellas, con la intención de convertirlo en residencia estudiantil, para albergar a las mejores bachilleres de Cundinamarca, matriculadas en universidades de Bogotá, hoy está abandonado y sus únicos huéspedes son el polvo y las polillas.

La idea fue de la ex gobernadora Leonor Serrano quien en 1995, destinó más de 700 millones de pesos para poner en funcionamiento el centro, ubicado en la calle 13 número 14-72, de Bogotá.

El plan era convertir el edificio en unas residencias estudiantiles femeninas para que las bachilleres del departamento, de estratos cero y uno, que accedieran a la universidad, tuvieran un lugar donde vivir en la capital el cual no les representara mayores costos.

La única condición que exigía la administración departamental era que las niñas que accedieran a este beneficio tuvieran el mejor puntaje del Icfes en cada municipio.

Así las cosas, lo primero que hizo la administración de Serrano fue restaurar el edificio que se encontraba en total abandono y el cual estaba ubicado en los predios del legado de Vicenta Samper a la Beneficencia de Cundinamarca.

Entonces, a través del contrato 210 de 1995, la Gobernación invirtió 577 millones de pesos para su remodelación y adecuación.

Así mismo, mediante el contrato número 253 del mismo año, adjudicó 239 millones de pesos para la dotación del centro.

En menos de cuatro meses, el edificio quedó adecuado con 102 dormitorios, sala de computadores, sala de reuniones, baños, cafetería, lavandería, ascensores, gimnasio y con la dotación de un hotel de cuatro estrellas: 102 camas con sus respectivos colchones, sábanas, cobijas, televisores y menaje de cocina, entre otras cosas.

La idea era que el municipio beneficiado aportará el 80 por ciento del sostenimiento de la alumna y la familia de la estudiante pagará un 20 por ciento.

Sin embargo, el objetivo no se cumplió y las estudiantes con los mejores Icfes del departamento no pudieron realizar su sueño, pues en esa época se presentó la destitución de Leonor Serrano como gobernadora de Cundinamarca y la idea quedó estancada.

El edificio, con todo y dotación, quedó abandonado desde 1997 y empezó a ser carcomido por el polvo y las polillas, hasta ahora y luego de que pasaran, no sólo cinco años, sino también dos gobernadores en el cargo, la actual administración trata de recuperarlo.

Hoy, el sostenimiento del centro lo está asumiendo la Gobernación de Cundinamarca, cuyos costos ascienden a 2.800.000 mil pesos mensuales que son destinados al pago de servicios públicos y vigilancia, mientras que las estudiantes del departamento esperan que el centro entre en funcionamiento y que la Gobernación destine cerca de 40 millones de pesos para el arreglo de algunos implementos que se han deteriorado, precisamente, por la falta de uso.

Beneficencia responde.

Humberto Chitiva Chitiva, gerente de la Beneficencia de Cundinamarca, dijo que supone que las anteriores administraciones no pusieron en funcionamiento el Centro Cundinamarqués, por falta de recursos.

"Desde 1996 hasta ahora la Beneficencia ha dejado de percibir mucho dinero por concepto de impuestos abolidos que le significaban casi el 80 por ciento de sus ingresos y eso ha hecho que la entidad entre en una etapa de iliquidez y muy seguramente por esa razón financiera no se pudo desarrollar el proyecto", señaló Chitiva.

Además -agregó- considero que para que no funcionara el centro, influyó que no se pudo estructurar un mecanismo de integración entre la Beneficencia, los municipios y el Icfes que lo ayudara a cofinanciarse.

La actual administración -agregó el funcionario- quiso ponerlo en funcionamiento a mediados del 2001 y para ello inició acercamientos con entidades privadas con el fin de que administraran y el centro cumpliera su objetivo.

"Adicionalmente queríamos vincular a los 116 municipios, a través de convenios, para que cada uno de ellos aportara recursos y las estudiantes aportaran otro porcentaje, sin embargo, por la misma situación de orden público en el departamento y la situación financiera de la entidad no se pudo seguir adelante, pues el sostenimiento del centro está en el orden de los 300 millones de pesos mensuales", explicó.

Sin embargo -agregó Chitiva- seguimos con la preocupación y la Beneficencia ha convocado una licitación pública que aspiramos a que salga en octubre, con el fin de que el centro empiece a funcionar en el primer semestre del 2003 con el mismo objetivo trazado años atrás.

El Semanario Cundinamarca intentó comunicarse con Efraín Méndez, ex gerente de la Beneficencia con el fin de que diera su versión, pero fue imposible localizarlo.

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