CARTA A UN SECUESTRADO

CARTA A UN SECUESTRADO

Me atrevo a tutearte porque sé que tenemos una relación muy íntima. Ambos vivimos la terrible experiencia de perder la libertad y de convivir durante meses con la muerte a nuestro lado. No sé tu nombre, tu edad o tu sexo pero sí sé que eres una de esas mil o tal vez más personas que hoy están secuestradas en nuestro país. Sé lo que piensas al levantarte será este mi último día? y al acostarte será que en medio de la noche me asesinan o que llegue la Policía y muero en el rescate? .

13 de agosto 1991 , 12:00 a.m.

Sé lo que duelen las lágrimas que se derraman cuando piensas en los seres queridos; en tu esposa o esposo, en tus hijos, en tus padres o en tus hermanos. Sé lo que es ocultar el llanto en la noche para que quienes te tienen no se den cuenta de que te estás ahogando entre sollozos.

También sé lo que es el sufrimiento de la familia que, en libertad, llora y vela día tras día a un muerto en vida . O la rabia que se siente por la incomprensión y frialdad de un Estado al que no parece importarle que te secuestren o la negligencia de un gobernante, el de turno, que juró defender la vida y honra de los ciudadanos pero que no está cumpliendo.

Sé lo que piensas de los funcionarios que, rodeados de escoltas y sabiendo que están protegidos, hablan florido o prometen, en vano, solucionar tu problema. Tienes razón en pensar así.

Sé lo que es sentir la impotencia de un secuestrado. Sé lo que es no saber a quién culpar y maldecir mil veces la suerte de tener que pagar las consecuencias de un escrito o de un trabajo diario y arduo que honestamente te dejó algo de dinero.

Quiero que sepas que entiendo lo que piensas de una sociedad que no se conmueve cuando secuestran a un par de niñas menores de diez años o a un anciano ciego de 90 años. Sí, esta es una sociedad enferma, muy enferma, pues ya no le duele nada y a la que poco le importan las Constituciones llenas de derechos que no se cumplen. Si ni siquiera se cumple el derecho a la libertad! Quiero que sepas que no estás solo y abandonado. Sé que piensas que eso es así pero quienes manejan tu caso están haciendo todos los esfuerzos posibles por salvarte la vida. Y todos los que hemos sido secuestrados sufrimos de una manera especial; lo sentimos en el corazón como una puñalada, cada vez que leemos que se llevan a alguien. Pero si no sales en los diarios también sufrimos por ti, pues sabemos que en Medellín hay dos secuestros diarios de los que nadie sabe y en todo el país muchos más de los que nadie se entera.

Pero no creas que esto tan solo es una exhortación o un consuelo a distancia que sé que agradeces pero que no te va a servir para nada. Estamos hartos, y especialmente tú, de que nos hablen bonito, de que nos hagan promesas pero no pase nada. Ya nadie cree, especialmente tú, en la capacidad de respuesta de un Estado corrupto, impotente, vanidoso y completamente ineficiente.

Por eso es a nosotros, las víctimas de ese flagelo, a quienes nos va a tocar resolver el problema. Y es posible hacerlo.

Cómo? Creando una gigantesca fundación privada, sin ánimo de lucro, contra el secuestro. Con qué objetivos? Varios. Primero, prestar ayuda psicológica y religiosa (si así lo desean) durante y después del secuestro a las familias de los plagiados. Segundo, ayudar a los secuestrados a regresar, tras el secuestro, sin traumatismos mayores, a su vida familiar y de trabajo. Tercero, estudiar el problema del secuestro para proponerle el Estado soluciones reales y efectivas el caso italiano o el norteamericano son buenos ejemplos. Cuarto, levantando plata para hacer una campaña de publicidad masiva, y bien larga, pues aquí nos acostumbramos a esos fogonazos que al poco tiempo desaparecen, mediante la cual se despierte la conciencia del colombiano común conviertiéndolo en agente activo contra el secuestro. Esa campaña también haría del secuestrador el peor y el más bajo elemento de la sociedad para quitarle el prestigio que hoy tiene entre el hampa el ser secuestrador. Finalmente la campaña desvirtuaría cualquier justificación política, y eso va dirigido a las guerrillas, para realizar un secuestro.

Pero los principales objetivos de esa fundación, sin demeritar los otros pues hay que tratar el problema de manera integral, son hacer del secuestro un issue político de tal peso que el Estado tenga que encargarse de hacer algo contra ello; y crear un gran fondo nacional para pagar millones en información absolutamente privada que permita capturar y condenar a los secuestradores.

Hay que hacer de cada uno de los secuestrados un mártir de la libertad colombiana. No podemos seguir aguantando callados esta tragedia nacional que tenemos entre manos. Se acabaron las palabras bonitas y las promesas incumplidas. Es hora de actuar!

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