MÚSICA PARA CONJURAR LA GUERRA

MÚSICA PARA CONJURAR LA GUERRA

Los tambores no solo suenan cuando hay fiesta. También, cuando hay duelo. Por eso, retumbaron, como un lamento, el sábado en la noche, en el occidente de Bogotá, cuando llegó la hora de recordar a los muertos en la tragedia de Bojayá.

09 de septiembre 2002 , 12:00 a.m.

Los tambores no solo suenan cuando hay fiesta. También, cuando hay duelo. Por eso, retumbaron, como un lamento, el sábado en la noche, en el occidente de Bogotá, cuando llegó la hora de recordar a los muertos en la tragedia de Bojayá.

Suenan los tambores para chigualiar, suenan los tambores para chigualiar, es un niño muerto que allá en el campo vamos a bundear.

La madre lo llora, la madrina bailando está, ya no llega al limbo porque la gente bailando va.

El canto de Esperanza Biohó y de las otras tres mujeres negras que entonaron con ella el chigualo, el rito funerario para los niños menores de 7 años, fue apenas uno de los que sirvió para conjurar el dolor por los muertos que ha dejado la guerra en Colombia.

Durante el chigualo el niño pasa de mano en mano, entre las mujeres que bailan para liberarlo del limbo.

Como en el caso de la población chocoana, que el pasado 2 de mayo perdió a 149 de sus vecinos por la explosión de un cilindro lanzado por las Farc, hubo cantos, danzas y música para recordar muertos de otras partes. Pero también para perdonar.

Fue de esa manera como la Conferencia Episcopal quiso abrir este año la Semana por la Paz . Siete días, a partir de hoy, durante los cuales los colombianos intentarán tocar el corazón de los grupos armados y del Gobierno, para que entiendan que es el diálogo, y no la fuerza, la manera de saldar las diferencias.

Y en esa petición no están solos. Desde Singapur, Costa Rica, Brasil y Argentina hubo comunicaciones telefónicas para apoyar a la gente que se reunió en el auditorio del Colegio Agustiniano del barrio Ciudad Salitre.

A través del Movimiento de Jóvenes por un Mundo Unido, que nació en 1943, cerca de ocho millones de personas de 182 países supieron que esta no es una semana cualquiera en Colombia.

Todos están conectados con nosotros, compartimos el objetivo de la paz , dijo Jesús Montenegro, coordinador del movimiento en Bogotá.

Y, al menos en el escenario que montaron para las coreografías, la vida venció a la muerte. Ella entró vestida de negro, con un garabato para pelear, pero en medio de una danza la abatieron. Creen que llegará el momento en que de guerra no se hablará más en Colombia.

EXIGEN REGRESO AL DIALOGO.

La búsqueda inmediata de acuerdos humanitarios y reinicio del diálogo y la negociación, que pongan punto final a la guerra serán, esta Semana por la Paz , las demandas permanentes del país al Gobierno y los grupos armados.

Usted, señor presidente, tiene también la responsabilidad de insistir en salidas negociadas... dice Ana Tersa Bernal, presidenta nacional de Redepaz, en un mensaje a Alvaro Uribe.

Redepaz también les dice a las guerrillas: Si se reclaman como proyecto de Estado, deben acatar el derecho humanitario... y aceptar la convocatoria a buscar los cambios por vías distintas a la lucha armada .

FOTO/Rafael Espinosa EL TIEMPO.

Esperanza Biohó (en el medio) y su grupo Colombia Negra, durante el chigualo por los niños muertos en Bojayá.

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