EL ATERRIZAJE DE MENESES

EL ATERRIZAJE DE MENESES

Hace un año el antioqueño Wilson Meneses se creía el dueño del mundo sin merecerlo. Un ciclista pistero con cara de pocos amigos y la cabeza rapada, que alardeaba de sí mismo (ganó cuatro oros en los Juegos Nacionales del 2000 en Boyacá), que inspiraba miedo con sus 190 centímetros y sus 90 kilos, y al que le importaba poco que la gente lo creyera un resentido.

09 de septiembre 2002 , 12:00 a.m.

Hace un año el antioqueño Wilson Meneses se creía el dueño del mundo sin merecerlo. Un ciclista pistero con cara de pocos amigos y la cabeza rapada, que alardeaba de sí mismo (ganó cuatro oros en los Juegos Nacionales del 2000 en Boyacá), que inspiraba miedo con sus 190 centímetros y sus 90 kilos, y al que le importaba poco que la gente lo creyera un resentido.

Hoy es otro. Es el mejor ciclista panamericano en la prueba del kilómetro (hace dos semanas batió la marca de esta prueba en los campeonatos de Quito) y con la humildad y sencillez que tanto le reclamaban. Hizo parte del equipo de Antioquia que barrió, con 22 medallas de oro de 39 en juego, en los Campeonatos Nacionales-Powerade de ciclismo de pista que ayer finalizaron en Medellín. Dos oros, en keirin y el kilómetro, fueron el aporte de Meneses. Como sus paisanos, está sobrado en el lote. Valle, con 8 oros, fue segundo y la lejana resistencia.

Buen hablador y alegre, Wilson acepta que su vida ha cambiado y que a los 21 años le llegó la madurez. Muchas veces me dijeron: o te arreglas o te vas . No conté con buena orientación de adolescente y aprendí que el respeto no se gana con los puños. He notado el cambio desde que hice el récord. Uno se vuelve muy público. Me sorprende que la gente me reconozca en la calle , dice Meneses.

Desde hace cuatro años sus días son iguales. De la Villa Deportiva Antonio Roldán, donde reside por pertenecer al programa de Deportistas Apoyados de Indeportes Antioquia, a la pista del velódromo Martín Emilio Cochise Rodríguez lo separan 200 metros. A las 8 de la mañana comienza a rodar, a las 12 almuerza, dos horas de sueño y a las 4 regresa a la pista. Hoy, parece poner los pies en la tierra justo en el momento de la fama, cuando tantos deportistas se marean por la efímera gloria.

(*) Invitado por la organización del torneo

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