RAFAEL OROZCO

RAFAEL OROZCO

Ni el fútbol (su gran pasión) ni la universidad (intentó ser administrador de empresas) ni su madre (siempre se opuso a que dejara sus estudios) lograron alejarlo de su verdadera vocación. Ahora es imposible calcular cuántos romances se pactaron bajo la voz de este cantante de Becerril (Cesar). Es que en una carrera tan larga y constante, siempre cantándole al amor y a las cosas bellas, es mucho lo que puede suceder. Especialmente si quien cantaba era una persona enamoradiza como él.

13 de junio 1992 , 12:00 a.m.

Esa fue la tónica de su música desde la noche de 1976 cuando se encontró en una parranda vallenata en Barranquilla con Israel Romero ( Irra ), su acordeonista, amigo y hermano. Los dos formaron la pareja vallenata más importante de las últimas décadas: El Binomio de Oro. Atrás quedaron sus primeros intentos junto a Emilio Oviedo.

El con su voz e Irra con el acordeón, transformaron el vallenato, lo que les ocasionó muchísimas críticas. Algunos decían que más que cantar, lloraba. No hizo caso y siguió con su estilo. Los resultados fueron positivos: revistas japonesas le dedicaban páginas, llenaba escenarios en Estados Unidos y ponía a cantar a 400.000 personas en un parque de Caracas. Claro, acompañado de Irra .

En buena parte, el cambio del vallenato se debe a él y a su compañero. Serio en su trabajo, no permitía que el trago formara parte de las presentaciones. Estricto, disciplinado, era el primero en darle ejemplo a la agrupación.

Aunque siempre fue cantante, recientemente hizo sus pinos como compositor.Solo para ti es la única canción compuesta por él, dedicada a su esposa y que está en su último larga duración.

Su tranquilidad habitual se transformaba cuando subía a un escenario. Entonces se volvía más expresivo y con mucho ánimo.

Fuera de la tarima lo más importante era su familia: su esposa, Clara Elena Cabello, y cuatro hijos, uno de ellos, Kelly Johana, se hizo popular en una de sus canciones.

Otra pasión fue el fútbol, especialmente si se trataba de la Selección Colombia y el Junior. Cada vez que el seleccionado nacional se concentraba en Barranquilla ellos le regalaban una fiesta, generalmente en la casa del periodista Fabio Poveda Márquez. También pedía casetes a su disquera para regalárselos a todos los jugadores.

Hablaba más de fútbol que de música y a más de uno sorprendió cuando terminaba un almuerzo y sacaba de su maletín unos guayos para irse a jugar. A tanto llegaba su fiebre que, junto con su socio, patrocinaban un equipo.

Con sus amigos era insuperable. Por ejemplo, fue el guardián de Pambelé en sus momentos difíciles y en más de una ocasión se fue a los puños con desconocidos por defender a su amigo, el boxeador. Por eso sorprendió su muerte. Sencillo y descomplicado, todo mundo sabía que este cantante de 38 años no tenía enemigos.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.