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DERECHOS PARA CUÁLES HUMANOS

DERECHOS PARA CUÁLES HUMANOS

Cinco mil representantes de más de 150 gobiernos debaten en Viena el eterno tema de los derechos humanos. Eterno, pero siempre vivo y candente. Tal vez no haya un tópico que hoy genere más controversias internacionales y polémicas domésticas que éste, que se supone debería ser motivo de elemental acuerdo entre la comunidad de naciones: el respeto por la dignidad del hombre, la libertad de palabra y culto, la protección contra tortura y arresto arbitrario, el derecho al trabajo, salud, educación, etc.

Pero no ha sido así. Antes del desplome del comunismo, las conferencias de la ONU sobre derechos humanos eran infalible escenario para el choque ideológico entre los países de la órbita occidental capitalista, encabezados por EE. UU. y los del bloque soviético. La opresión política del comunismo o la desigualdad económica del capitalismo eran los ejes del monotemático enfrentamiento bipolar. Con el desmoronamiento de los regímenes marxistas en Europa Oriental y la URSS se pensaba que surgiría un consenso internacional en torno de los derechos humanos. Pero tampoco ha sido así. Ahora han aparecido nuevos conceptos y posiciones que amenazan con producir divisiones aún más irreconciliables.

Se plantea, por un lado, que debe existir un derecho de intervención humanitario y una redefinición del concepto de soberanía nacional, de manera que ésta no sirva para escudar flagrantes violaciones de los derechos humanos. Esta tesis, defendida por EE. UU., comités de derechos humanos y algunos gobiernos occidentales, suscita gran inquietud entre quienes temen que pueda abrirle la puerta a una especie de neo-imperialismo de las naciones poderosas so pretexto de defender los derechos humanos en los países pobres.

La presencia de fuerzas de la ONU en Camboya y Bosnia revela una disposición a intervenir más activamente. Pero siempre con temores y vacilaciones. En Somalia, donde el ingreso militar fue por claras razones humanitarias y no se pensó que habría mayores problemas, ya están en bombardeos aéreos. El concepto de un intervencionismo humanitario o democrático puede ser muy noble en sí mismo; pero, cómo ubicarlo, definirlo y aplicarlo de manera que no desborde sus intenciones altruistas? Si se decide intervenir en Haití para restaurar la democracia, quién garantiza que mañana no se siga con Cuba? O que pasado mañana la lucha contra el narcotráfico, definido por la ONU como un delito contra la humanidad, no lleve a una ocupación militar de Colombia, Bolivia o Perú? En fin, en esto hay tanto de largo como de ancho. La incapacidad de la ONU para impedir la exterminación de los musulmanes en Bosnia es equiparada a la pasividad que facilitó el ascenso y la expansión del nazismo. Debía permitirse que los somalíes murieran de hambre por culpa de unos corruptos señores de la guerra? Pero la cosa es más complicada aún. En vísperas de la conferencia de Viena, 49 naciones asiáticas hicieron una declaración conjunta en la que cuestionan el ideario occidental de los derechos humanos. Sostienen que éste debe tener en cuenta particularidades regionales y antecedentes históricos, culturales y religiosos , a la vez que reivindican el derecho a vivir en un ambiente de orden político y social . Defienden un sistema de sociedad y gobierno basado más en el llamado autoritarismo blando que en el modelo democrático occidental. Ya la China dijo que el desarrollo económico viene antes que los derechos humanos.

La verdad es que los conceptos occidentales de individualismo, liberalismo, libertad, legalidad, igualdad, separación de Iglesia y Estado de derechos humanos, en fin, difieren fundamentalmente de los que prevalecen en las culturas islámicas, budistas, hindúes o confucionistas. La pretensión de imponer los valores occidentales, bajo la bandera de los derechos humanos, puede ser motivo de los grandes conflictos futuros de la humanidad. Pero, qué se hace entonces? Son divisibles los derechos humanos? Aplicables en Occidente pero menos en Oriente? Más vigentes en los países ricos que en los pobres? Medibles según tablas religiosas o culturales? Cuáles derechos para cuáles humanos? Pienso que tiene razón el secretario general de Amnistía Internacional africano él cuando dice que la necesidad de alimentar a los hambrientos nunca puede significar que debamos cerrar los ojos ante la tortura . Los derechos humanos no son relativos, ni pueden ser divididos o catalogados de acuerdo con tal o cual cultura o nivel de desarrollo. Son universales y hay que dar la batalla por hacerlos respetar como tales. Sin que esto se convierta en pretexto para un nuevo colonialismo de las naciones opulentas del Norte sobre el resto del mundo. Sin que sea motivo para que impongan toda suerte de patrones políticos o económicos sobre los países pobres. Y sin que los derechos humanos se presten para las posturas unilaterales o de doble moral. A las que son tan dados los organismos y comités que por estas tierras condenan cualquier exceso de la fuerza pública, pero se hacen de la vista gorda ante las víctimas del secuestro o la violencia guerrillera, por ejemplo. No parece, en fin, que de Viena vaya a salir una concepción fortalecida y unificada de los derechos humanos. Ni mucho menos universal. Cómo será, que en la reunión preparatoria los delegados no pudieron ponerse de acuerdo en una declaración que condenara la tortura. Qué se podrá esperar del documento final?

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