GRACIAS, MR. KOMPASS:

GRACIAS, MR. KOMPASS:

16 de junio 2002 , 12:00 a. m.

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Con una explicable nostalgia, por el afecto que le cobró al país durante el tiempo en que sirvió aquí a la ONU, el miércoles pasado se despidió de Colombia el director de la Oficina de la Alta Comisionada de aquella organización para los Derechos Humanos, Anders Kompass. El sentimiento que el alto funcionario expresó hacia nuestra nación el día de su retiro es ampliamente compartido, pues durante el tiempo en que prestó sus servicios aquí se ganó el aprecio de todos aquellos que trabajan por la paz y la defensa de los derechos humanos en el país.

Kompass cumplió su misión entre nosotros con gran sentido de responsabilidad. Se empapó de la dura realidad colombiana y estuvo siempre dispuesto a prestar su colaboración a las autoridades nacionales para garantizar la protección de los derechos humanos y superar las tremendas consecuencias de su violación por parte de los violentos. Su última gestión fue la que cumplió en Bojayá, después de la matanza de 119 personas perpetrada por las Farc el 2 de mayo. El merecido homenaje que le rindieron los sectores sociales que trabajan por la noble causa de los derechos humanos interpretó el reconocimiento de toda la nación, que tuvo en él a un permanente defensor de la vida y la integridad de los colombianos de bien.

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