Secciones
Síguenos en:
SEGURIDAD SOCIAL

SEGURIDAD SOCIAL

Al proyecto original de nuevo régimen de pensiones se le formularon, si mal no estamos, tres reparos fundamentales: el primero, por constituir una ambiciosa operación financiera y no un equitativo plan social; el segundo, por el calculado marchitamiento del ISS; el tercero, por el traumático costo que habría de implicar para el Tesoro Público el traslado masivo de los trabajadores del actual sistema al de los fondos privados. Aparentemente, en el curso del trámite legislativo se han tenido en cuenta estas observaciones, al menos en parte. La operación financiera se matiza, complementa y atenúa mediante la extensión del sistema de salud y el fondo de solidaridad destinado a subsidiar la afiliación del sector informal y de otros grupos vulnerables al nuevo régimen de pensiones. En lugar de la extinción del ISS, se opta por preservarlo, señalando a sus afiliados condiciones mejores, en materia de edad para pensionarse y tiempo de cotización, que las previstas para quienes se acojan a l

En general, todo el sistema se beneficia al elevar el monto de las cotizaciones del 8 al 12.5 por ciento. Una de las mayores dificultades del ISS provenía del hecho inicuo de que se le hubieran congelado los aportes mientras se le multiplicaban las obligaciones. De justicia elemental resultaba darle la oportunidad de trabajar con un nivel de ingresos similar al de los fondos privados.

No por ello cesará el compromiso de afrontar su competencia, tanto más reñida cuanto más elevada sea la tasa de interés y mayores los rendimientos de los recursos confiados a su guarda. Los más solventes jugarán esta carta aleatoria. Los más débiles preferirán fiarse de las ventajas que el ISS ofrecería: cinco años menos de cotización y dos de edad para jubilarse.

No es fácil emitir concepto definitivo sobre un proyecto en acelerada marcha, todavía susceptible de perfeccionamiento en las sesiones plenarias del Congreso. Pero es indudable que ha experimentado ostensibles mejoras en sus finalidades y en sus mecanismos. Sobre las implicaciones de extender paulatinamente el servicio de salud a toda la población no existen divergencias. El criterio de solidaridad social le imprime carácter y garantiza el amparo efectivo de las gentes de menores ingresos. Avance necesario, lo estaba necesitando el país.

Respecto de las pensiones, ha debido apelarse a fórmulas transaccionales, que ojalá recojan en su funcionamiento las virtudes y no los defectos de cada uno de los sistemas alternativos, el público y el privado. Lo cierto es que Colombia se encontraba en mora de ocuparse de este asunto neurálgico, sin omitir el aspecto vidrioso de las cotizaciones y sin caer en la celada de aislar, como si se tratara de algo secundario, el flanco decisivo de la salud. De mucha ayuda sería conocer el texto exacto de lo aprobado hasta ahora.

En cualquier país desarrollado sería la piedra de toque de las preocupaciones y de las discusiones. Cómo atender las contingencias de la enfermedad y de la vejez son cuestiones que se anteponen al conflicto de las ideas, aunque a ellas se llegue en el análisis de los objetivos y de los procedimientos. Si para hacerlo con eficiencia y justicia o si para aprovechar las circunstancias con otros móviles y fines.

Entre nosotros, pese a muchos esfuerzos, la seguridad social ha sido muy restringida y casi siempre precaria. Es lo que importa corregir, no arruinando sus bases incipientes y sus dispositivos, sino depurándolos y complementándolos. La afortunada salvación del ISS obliga, desde luego, a bregar por que sea eficaz, competitivo y diáfano.

Un reprobable proceder Ha ofrecido Carlos Ossa Escobar, miembro de la poderosa y autónoma junta del Banco de la República, someterse al dictamen de la Procuraduría General de la Nación en el caso del decomiso de la marihuana en su poder cuando emprendía viaje a Caracas, en ejercicio de sus funciones.

Después de haber reconocido el hecho pero no propiamente la falta, se ha negado a presentar renuncia de su cargo con el argumento aparente de que al hacerlo estaría descalificando, enjuiciando y condenando su propia conducta. Si no le es posible excusarla ni justificarla, no cabe negarle, al menos, el derecho de explicarla y encontrarle atenuantes. No quiere él poner en tela de juicio su dignidad ni su capacidad para el desempeño del cargo confiado a su responsabilidad. Sea otra autoridad el juez, el árbitro en esta situación litigiosa. Por razón de sus atribuciones, nadie mejor que el Procurador General de la Nación para pronunciarse sobre la infracción aludida. Es su deber.

La diversidad de reacciones de la opinión ha llevado al director bancario a no pronunciarse contra el consumo de marihuana. Lo peor de todo es que el episodio se ha prestado para abogar en favor del consumo de ese y otros estupefacientes. Porque lejos de restarle gravedad, la aumenta. Cómo salir a pregonar su propagación en las nuevas generaciones? Por ligereza, no se incurra en el error de fomentarla, ni se crea que un país como Colombia puede jugar sin consecuencias fatales a la despenalización.

El ideal habría sido la renuncia del doctor Ossa Escobar. Sin más ni más se ha pasado un semáforo en rojo, a sabiendas. Habiéndose acogido a las corrientes de opinión en pro de la permisividad del consumo, acéptese el fallo que sobre la materia emita el Procurador General de la Nación. Así sabrá el país a qué atenerse. Sin que las voces de los partidarios de la legalización sirvan para cohonestar un proceder ciertamente reprobable.

Fragilidad hospitalaria El enrevesado caso de los auxilios a las entidades sin ánimo de lucro ha sacado a la luz la fragilidad de nuestro sistema hospitalario. Bueno es recordar que, aun mientras los hubo, numerosos establecimientos carecieron de los elementos indispensables para prestar oportuna y eficaz asistencia. Alguna fórmula legal habrá de encontrarse, en los actuales tiempos de privatización, para contribuir al funcionamiento de instituciones benéficas nunca dentro de la órbita del Estado.

Pero superado el revés, será indispensable ocuparse de garantizar la normalidad del sistema hospitalario con medidas adicionales a los aportes de emergencia. Si incluso los establecimientos públicos de su género adolecen de graves carencias, ello está indicando que algo fundamental falla en la provisión de recursos como en materia de estructuración y coordinación de los servicios. No se eche a cuestas el Estado el manejo de los que fueron fruto de nobles iniciativas privadas; acuda en su socorro y en el de tantos orfanatos y ancianatos, pero no omita tampoco dar solidez y coherencia al conjunto.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.