EN MANOS DE LOS ÁNGELES

EN MANOS DE LOS ÁNGELES

Sopó es un pueblo cundinamarqués famoso por su verde campiña, sus ricos postres y una fascinante colección colonial de 12 pinturas de ángeles que se conservan en su iglesia parroquial. Cada ángel simboliza un don. Allí está el ángel Miguel, al que nos encomendó el presidente Pastrana cuando anunció la ruptura del proceso de paz.

08 de marzo 2002 , 12:00 a. m.

Sopó es un pueblo cundinamarqués famoso por su verde campiña, sus ricos postres y una fascinante colección colonial de 12 pinturas de ángeles que se conservan en su iglesia parroquial. Cada ángel simboliza un don. Allí está el ángel Miguel, al que nos encomendó el presidente Pastrana cuando anunció la ruptura del proceso de paz.

Confiar en un ángel el destino de un pueblo es un acto de fe, pero también un preocupante síntoma de debilidad. Pero quién es San Miguel? Un ángel que es como el comandante en jefe del ejercito celestial, que lucha contra el mal, que no se pondría con vainas si tiene que hundirle hasta el cuello la lanza a Satanás, con tal de arrojarlo a los infiernos.

Existen otros ángeles que ayudarían a gobernantes y políticos. Desde un principio, Pastrana debió haberse encomendado al ángel Potencia de Dios -o Potentia Dei, dirá el cura Moiso Rodríguez- que brinda capacidad para gobernar, y al ángel Jofiel que da claridad mental para no meter las patas.

Pero está visto que prefirió a San Rafael, el protector de los viajeros. Ya podrán darse cuenta cuál fue el angelito que acogió excesivamente al Presidente y a congresistas peregrinos. Rafael también es el ángel de la sanación, un atributo que mucho se necesita para curar el Congreso de la inmoralidad e incapacidad.

El que debe estar que baila en una sola pata y a una sola vuelta con Alvaro Uribe, es el ángel Laruel, quien simboliza el triunfo. En cambio, los arcángeles Gabriel y Samuel, que dan consuelo a los afligidos y apaciguan los ánimos, deben estar pasando las verdes y las maduras para tranquilizar a Serpa y a Noemí.

Uriel es el ángel que alivia a quienes se fatigan con el trabajo diario. No creo que sea el caso de tanto congresista vago, pero, por si las moscas o por los micos que le hayan podido meter a Uriel, que venga Jehudiel, el ángel de la disciplina, el Procurador celestial, a expulsarlos por voto del pueblo.

Los que deben estar invocando al ángel Zadkiel, el que ayuda en las indecisiones, son ciertos politiqueros, periodistas y burócratas en trance de deslizarse hacia los punteros de las encuestas.

Confiemos en que el devoto ángel Seactiel ore por nosotros, que Jofiel nos ilumine para votar bien este domingo y que nos ayuden a elegir senadores criollos. Y que el ángel Custodio nos proteja del p... si vuelven los mismos diablos.

*Analista

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