LOS HOMBRES DEL RÍO

LOS HOMBRES DEL RÍO

El hombre se hunde hasta las rodillas en la cloaca del río. Las aguas infectadas parecen no hacerle daño a Luis Monroy, quien lleva seis años como contratista del Instituto Mi Rio Construyendo el sueño de ver descontaminado el principal afluente de la ciudad.

16 de junio 2002 , 12:00 a. m.

El hombre se hunde hasta las rodillas en la cloaca del río. Las aguas infectadas parecen no hacerle daño a Luis Monroy, quien lleva seis años como contratista del Instituto Mi Rio Construyendo el sueño de ver descontaminado el principal afluente de la ciudad.

Desde las 7:30 de la mañana y hasta las 4 de la tarde, con una pausa de 45 minutos para almorzar en la orilla, trabaja al lado de otros cuatro compañeros.

Juntos limpian los islotes y las playas que los desperdicios y las basuras, que arrojan sobre el río, forman a lo largo de su cauce.

A Monroy con sus amigos les toca el trayecto del río en las inmediaciones de los puentes Guayabal y Guayaquil. Completaron cuatro semanas adelantando esa labor y creen que permanecerán una más.

Ellos hacen parte del programa Trabajemos con Mi Río, que cumplió cinco años generando empleos de choque. Hasta ahora ha vinculado a unas 1.500 personas, de los estratos 1 y 2 Mano de obra no calificada.

Mi Río dispuso para este año la inversión de 2.700 millones de pesos a través de un convenio con la Corporación Autónoma Regional del Centro de Antioquia.

El programa tiene cobertura, no sólo también en todas las quebradas de la ciudad, desde el Poblado, hasta los caños de los barrios populares.

Hoy viven trabajando en labores de embellecimiento y cuidado de las cuencas con 20 prostitutas, 30 hombres de la Cárcel Nacional de Bellavista y 20 mujeres de la Cárcel del Buen Pastor: También hay presos recién llegados a la libertad y desplazados de la violencia.

Armando de una pala y un pico, Monroy excava entre las aguas. En una parihuela, con sus amigos, carga los escombros que el río arrastra. Las piedras más grandes que encuentra las arroja de nuevo al río pero en la parte más honda.

Como tantos otros medellinenses, Monroy se pregunta: Será posible que algún día se pueda volver a nadar y a pescar en las aguas del río.

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