CUANTO CUESTAN LA CÁMARA Y EL SENADO

CUANTO CUESTAN LA CÁMARA Y EL SENADO

La cifra suena escandalosa para un parroquiano común y corriente: 200 mil millones de pesos (el equivalente a diez mil viviendas de interés social). Ese fue, en cifras redondas, el presupuesto total de funcionamiento e inversión del Congreso de la República durante el 2001.

10 de marzo 2002 , 12:00 a. m.

La cifra suena escandalosa para un parroquiano común y corriente: 200 mil millones de pesos (el equivalente a diez mil viviendas de interés social). Ese fue, en cifras redondas, el presupuesto total de funcionamiento e inversión del Congreso de la República durante el 2001.

A pesar de su dimensión, esa cifra pasó casi inadvertida dentro del presupuesto general de la Nación, del cual mordió apenas el 0,36 por ciento durante la misma vigencia.

Para el 2002, el Congreso tiene una apropiación inicial de 187.600 millones de pesos, aunque con las adiciones seguramente superará los 200 mil millones.

En qué se gasta ese dinero el Congreso de la República?.

La Cámara de Representantes se llevó un poco más de la mitad de la tajada en el 2001: 105 mil millones de pesos. De estos, 72 mil millones se fueron en pagar los 1.985 funcionarios que figuran en la nómina de planta.

Los sueldos de los 162 representantes le significaron al fisco 29 mil millones; los funcionarios de sus unidades de trabajo legislativo (asesores y asistentes), casi 35 mil millones, mientras que los empleados de planta devengaron 7 mil millones. Con otros 748 millones de pesos se pagaron contratistas. En total, contando horas extras y festivos, primas y aportes a las empresas de salud y al Sena, entre otras, la Cámara desembolsó unos 90 mil millones.

El resto se distribuyó en dos grandes rubros: gastos generales y transferencias. En el primero figuran, desde la compra de tres carritos tipo supermercado, 67 canecas de la basura, 11 destructores de documentos y un protector antideslizante para las gradas del edificio nuevo, hasta mantenimiento y reparación de motocicletas, fumigación de los edificios, lavado e impermeabilización de los tanques de agua, mantenimiento de equipos de ozono y contratación de pasajes.

En cuanto a las transferencias, la Cámara desembolsó 273 millones para pagar los gastos médicos de familiares de los representantes, 126 millones para pagar el auditaje de la Contraloría General de la Nación y 340 millones para el pago de sentencias y conciliaciones. La mayoría de estas corresponden a demandas de empleados despedidos irregularmente.

En este mismo renglón se destacan los pagos por seguros de vida de los representes, los cuales tuvieron un incremento del 700 por ciento entre 2001 y 2002, al pasar de 270 millones a 2.170 millones de pesos.

Carros blindados.

La apropiación definitiva del Senado para el 2001 fue de 97 mil millones (equivalentes a unos 300 mil sueldos mínimos mensuales).

Los sueldos de los 102 senadores, de sus asesores y asistentes y del personal de planta de esa corporación absorbieron unos 26 mil millones de pesos. Otros 37 mil se fueron en horas extras, festivos, primas, quinquenios, aportes a la salud, al Sena, al Icbf y a los fondos de pensiones y cesantías.

Un poco más de 13 mil millones se gastaron en cartuchos para impresoras, computadores, mantenimiento de edificios y equipos, impuestos, viáticos, cafetería, aseo y pago de servicios públicos.

La novedad en esta corporación es la adición de 8 mil millones de pesos para la compra de vehículos blindados para los senadores.

LOS OTROS COSTOS DEL CONGRESO.

Una encuesta contratada por la revista Semana, RCN radio, RCN televisión y EL TIEMPO, reveló la semana pasada que el 40 por ciento de los colombianos está a favor de reducir el número de congresistas y con ellos, el costo de la nómina.

Pero la simple reducción del número de parlamentarios no solucionaría ningún problema si no está acompañada de profundas reformas en las costumbres políticas, opinan algunos congresistas y analistas políticos.

Para el ex ministro de Estado Jaime Castro, el Congreso no es legítimo (por el fraude y la compra de votos), ni representativo (porque cada parlamentario defiende intereses de grupos reducidos y no los del país), ni eficiente (porque se dedica a conseguir empleos, contratos y a solucionar los problemas de toda su clientela).

Algo similar piensa la politóloga Elizabeth Ungar, quien agrega que la enorme fragmentación impide que funcione con eficacia y eficiencia.

Algunos congresistas han denunciado, además, que los verdaderos costos del Congreso no están en el presupuesto que le asigna la Nación, si no en los cupos que los fondos de cofinanciación otorgan a los congresistas para que mantengan el sistema clientelista que caracteriza el proceso electoral en Colombia.

El Fondo de Cofinanciación para la Inversión Rural (DRI), la Financiera de Desarrollo Territorial (Findeter), el Fondo de Caminos Vecinales y otras entidades similares manejan unos 600 mil millones de pesos que, según las denuncias, van a parar, en su mayor parte, a los bolsillos de contratistas amigos de algunos congresistas. Esos contratistas, a su vez, aportan cierto porcentaje para financiar las campañas y comprar votos.

En los últimos 15 días el Gobierno congeló unos 360 mil millones de pesos de cuatro fondos de cofinanciación, mientras se investigan supuestas anomalías en la distribución de los recursos.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.